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La serie de espías más feminista y macarra está en SkyShowtime y te engancha al 100% con Emilia Clarke y Haley Lu Richardson

2026-01-30 - 06:15

La fórmula de las películas o series sobre espías es sencilla y funciona: topos, el empleado prescindible, micrófonos escondidos y caza de brujas ideológica son algunos de los ingredientes que ya hemos visto en miles de ocasiones. Aun así, hay algo tremendamente atractivo y entretenido en estas historias que nos hacen volver a ellas una y otra vez, sin culpa. Pues bien, ahora imaginemos una serie en la que cambiamos a los típicos agentes que han recibido un entrenamiento de élite y se mueven como pez en el agua en las dinámicas de la traición y la muerte, por dos secretarias sin ningún tipo de conocimientos o habilidades. Este es el planteamiento de Ponies, la serie ya disponible en SkyShowtime y que está protagonizada por la madre de dragones, Emilia Clarke, junto con Haley Lu Richardson, que despuntó recientemente en la segunda temporada de The White Lotus. La serie nos sitúa en 1977, en el contexto de la Guerra Fría. Sigue a Beatrice Grant (Clarke) y Twila Hasbeck (Richardson), dos PONIES ("persons of no interest" según el argot de la C.I.A) quienes tras la misteriosa muerte de sus maridos en una peligrosa misión en Moscú, deciden infiltrarse como espías del servicio americano de inteligencia para descubrir la verdad. Juntas formarán un equipo de lo más peculiar: Bea es una mujer formada, descendiente de inmigrantes soviéticos, mientras que Twila es un desastre, aunque audaz y espontánea. Hay que hacer una especial mención a la actuación de todo el reparto, deteniéndose en el enorme trabajo de las dos protagonistas y, en especial, la capacidad de Haley Lu Richardson para comerse todas las escenas en las que aparece. Otro punto muy fuerte de la Ponies es la impecable selección musical de temas imprescindibles de los 70s que te tendrán tarareando capítulo tras capítulo. Está creada y dirigida por Susanna Fogel y David Iserson, colaboradores anteriormente en la película El espía que me plantó. Sus capítulos, un total de 8, con una duración media de 50 minutos, tienen previsto estrenarse cada viernes hasta finalizar la emisión a mediados de marzo. Juego de máscaras y dobles vidas en la U.R.S.S. de los años 70s Ponies da comienzo con la muerte de los agentes de la C.I.A. Chris Grant (Louis Boyer) y Tom Hasbeck (John Macmillan) mientras buscan un almacén secreto del K.G.B. Sin una explicación creíble, sus esposas, Bea y Twila, ambas empleadas como secretarias en la Embajada Americana en Moscú, deciden regresar para encontrar respuestas. A partir de aquí nos adentraremos junto a ellas en el engañoso mundo del espionaje, en el que todo el mundo es sospechoso de traición y cualquier enemigo es capaz de acabar con nuestra vida. A pesar de la gravedad de su situación, Ponies juega con los contrastes entre las dos protagonistas y su desconcierto frente a los nuevos retos que tienen que superar para añadir un toque de humor siempre que puede. Pronto conocerán al infiltrado en el K.G.B, CK Solar (Petro Ninovskyi), quien se supone que debe conseguir información clave para encontrar por fin la localización que sus maridos andaban buscando cuando murieron. A través de esta nueva colaboración, las protagonistas no solo consiguen destapar todo un entramado de conspiraciones, chantajes y abusos, sino que comienzan a entender la verdadera vida de sus maridos al tiempo que sus corazones vuelven a encontrar el amor. La serie nos mantendrá todo el tiempo dudando sobre quiénes son fieles a América y quiénes lo son a los soviéticos, en un mundo lleno de secretos y lealtades cambiantes en el que nadie es de fiar. Todo ello representado por el viaje personal de Bea y Twila, quienes demuestran un crecimiento espectacular como personajes en tan solo unos pocos episodios. Completan el cuadro una serie de personajes muy interesantes, como el agente Dane Walter (Adrian Lester), máximo responsable de la C.I.A. en Moscú. Afligido por las consecuencias de sus decisiones al mando además de por un secreto personal que lo abruma, es una especie de figura paterna para las protagonistas. Por su parte, el malo malísimo agente de la K.G.B., Andrei Vasiliev (Artjom Gilz), es capaz de todo por escalar dentro del servicio de inteligencia soviético. Un villano bien logrado que nos hace temer por Bea y Twila en cada escena. Una oda contra la invisibilidad de las mujeres A pesar de que la serie tiene como foco la investigación de las protagonistas sobre la muerte de sus maridos, la esencia gira siempre en torno a la figura de la mujer, no solo en entornos típicamente ocupados por los hombres, sino en general, en la sociedad de los 70s y en el contexto de la Guerra Fría. Para empezar, la misma elección de dos mujeres como protagonistas para una historia así, ya es rompedora. Nos da la oportunidad de visitar este género desde una perspectiva mucho más humana, con la inexperiencia y la inocencia como ingredientes de base. La historia, desde el punto de vista de Bea y Twila, da un giro radical, mostrando una realidad del espionaje en la que las personas no solo son números: nadie es prescindible. En concreto, hay una fuerte crítica hacia la invisibilidad de las mujeres, quienes sirven a las maquinaciones de los hombres para después morir en la sombra. Ponies no solo habla de la injusticia hacia esas mujeres, sino también de su relevancia en tantas historias en las que se las ha apartado al segundo plano. Pero además, lo refrescante de esta perspectiva es que muestra cómo las mujeres se valen de sus propias herramientas para obtener lo que quieren, y cómo crean lazos de confianza, empatía y sororidad para ser más fuertes. Divertida, intrigante, con personajes entrañables y los giros que uno se espera en una serie del género, Ponies es una propuesta muy entretenida para adentrarnos en el mundo de la Guerra Fría desde una enfoque innovador. Por el momento, la segunda temporada no ha sido confirmada, aunque sus creadores tienen planes de continuar con la historia de Bea y Twila en una nueva entrega.

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