La serie de HBO con cada vez más adictos: por qué triunfan con sexo, drogas y fondos de inversión, explicado por sus creadores
2026-01-26 - 17:39
"Es como El lobo de Wall Street mezclada con Succession", confesaban entre risa los actores de Industry, cuando les preguntaban, en su primera temporada, de qué iba este proyecto. Una serie que comenzó en 2020 y que ahora, tras cuatro entregas, llega a su fin. Y aunque sigue siendo una joya de su catálogo, sus diálogos rápidos, escenas provocadoras, humor sutil e interpretaciones realistas han llevado a millones de espectadores a engancharse a este drama de despachos y traiciones. En Berlín pudimos hablar con sus creadores Mickey Down y Conrad Kay y con su actriz protagonista, Myha’la Herrold. Down y Kay, desde la tercera temporada, también dirigen, y eso ha cambiado su forma de ver el guion. Por ejemplo, con las escenas de sexo. "En las primeras temporadas solo escribíamos, pero esto ha cambiado mucho. Ahora no metemos muchos detalles de la acción, porque hemos visto que, en primer lugar, los guiones ya son muy largos, y además, es mejor pactar la acción de las escenas íntimas con los actores y los coordinadores de intimidad", comenta Down. "Las escenas de sexo tienen muchas capas y permiten ver el alma de los personajes, tienen más que ver con relaciones de poder que con algo erótico. Pero sí, dirigir es más divertido que escribir, porque ves como todo coge forma". Ambos showrunners vienen del mundo de las finanzas, trabajaron en Wall Street hasta que se dieron cuenta de que preferían... escribir sobre Wall Street. Pero, ¿siguen hablando de sus días en la banca cuando les invitan a una fiesta de Hollywood? "La banca ha ido perdiendo popularidad, década tras década, me temo", asegura Kay. "Mi padre trabajaba en finanzas y me cuenta que en los ochenta había mucho glamour asociado a ese universo. Eran los tiempos de Wall Street, con Michael Douglas y Charlie Sheen, era aspiracional, era sexy. Pero tras la crisis, a pesar de que el sistema funciona y la gente sigue formando parte de esa industria, no parece que tenga el mismo atractivo, ya no hay estrellas del rock, ya no existe ese perfil tipo American Psycho. Industry refleja esa fragmentación, intenta ser un nuevo referente visual para otra generación, mientras señala los fallos de esa cultura capitalista". Poniendo rostro a personajes grises Cada temporada, Myha’la Herrold, abandona a su personaje, Harper Stern, una ambiciosa mujer de negocios a la que le ha pasado ya de todo, y espera a recibir los guiones de sus nuevas aventuras. Pero, según ella, esa sensación de desprendimiento no le afecta en absoluto. "No soy ese tipo de persona que se come la cabeza pensando en lo que van a escribir, confío mucho en Mickey y Conrad, lo que ellos me traigan me va a encantar. De hecho, ayer comíamos juntos y les preguntaba 'Oye, si hiciésemos esto otra vez, ¿cómo sería?' y ellos prefirieron no contestar [ríe]. Si alguien conoce a Harper tan bien como yo, son ellos. Me emociona todo lo que propongan". Lo más fascinante de los personajes principales de Industry es que su juventud y su vulnerabilidad va de la mano de la de sus intérpretes. Ellos, al igual que en la ficción, están creciendo y aprendiendo a sobrevivir en un mundo hostil. "Aprendemos todo el tiempo", asegura Myha’la, "tenemos la misma edad y nuestras trayectorias se parecen un montón, porque empiezas siendo nadie, te llega un trabajo increíble, y pese a que eso es prueba de que algo haces bien, no hay final para lo que puedes aprender, es infinito. Si algún día creo que no puedo crear nuevos retos para mí misma, estoy acabada”. Como ella, Mickey Down asiente. "Todos hemos crecido con esta serie. Los actores, al igual que sus personajes, llegaron con poco poder y mucha inseguridad, pero ahora son capaces de mostrar presencia, imponer respeto y sentirse validados. Y nosotros sacamos material de su vivencias, de sus personalidades". La cuarta temporada de Industry ya está disponible en HBO Max. Tienes todas las novedades sobre esta y tus series favoritas en el nuevo número de CINEMANÍA.