La técnica de cocina que los oncólogos evitan: "Puede cambiar su composición química"
2026-02-18 - 06:13
Una alimentación adecuada es una parte importante de una vida saludable, tal y como demuestra la dieta mediterránea, que una buena parte de la gente en España intenta seguir, aunque no todo el mundo tiene claro en qué consiste. Tendemos a buscar qué alimentos deben formar parte de nuestra dieta, pero no siempre somos conscientes de que, tan importante como la variedad de alimentos, es la manera en la que se preparan. Sobre este detalle ponen el foco los oncólogos, destacando que hay formas de cocinar que es mejor evitar para cuidar nuestra salud. La forma en que preparamos los alimentos sí importa Cada vez somos más conscientes de lo importante que resulta llevar una vida sana para la salud en general y para evitar aumentar el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer en particular. Esto pasa por llevar una alimentación más sana, equilibrada y variada, pero también por aprender a sacarle el máximo partido a estos alimentos, evitando que la forma en la que los cocinamos haga que pierdan sus nutrientes o que lleguen a resultar poco positivos a largo plazo. "La forma en que preparamos nuestros alimentos puede cambiar su composición química", explica en Parade la doctora Shikha Jain, hematóloga y oncóloga del Centro Oncológico de la Universidad de Illinois. "Ciertos métodos de cocción pueden crear compuestos dañinos, mientras que otros ayudan a conservar los nutrientes y a reducir la inflamación. Estas pequeñas diferencias en la preparación de alimentos pueden hacer que con el tiempo se acumulen sustancias que influyen en la salud a largo plazo, incluido el riesgo de cáncer". Así, lo más indicado es optar por técnicas de cocina que no solo den como resultado platos sabrosos, también seguros, evitando modificar el valor nutricional de los alimentos y minimizando la exposición a los subproductos nocivos que pueden generarse. Lo que los oncólogos aconsejan evitar Es algo que todos o casi todos imaginamos, pero quemar los alimentos es algo que los expertos desaconsejan encarecidamente. No solo porque el sabor que queda si quemamos la comida no es agradable, también porque las sustancias que se producen, si se acumulan, pueden aumentar el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, sobre todo el colorrectal. Cocinar la comida hasta quemarla puede hacer que se generen sustancias potencialmente peligrosas, como son las AHC (aminas heterocíclicas) o los hidrocarburos aromáticos policíclicos. Esto sucede más fácilmente cuando freímos las cosas en exceso, pero sobre todo cuando las preparamos sobre una parrilla o barbacoa, donde los alimentos queden en contacto con las llamas. Por ejemplo, cuando la grasa y los jugos de la carne caen sobre una superficie muy caliente o llama, se genera humo que contiene hidrocarburos aromáticos policíclicos, que se adhieren a la superficie de la carne. Las AHC se forman cuando las proteínas musculares, como la carne, las aves y el pescado, se exponen a altas temperaturas. Lo mejor es evitar consumir los alimentos que se hayan quemado, ya sea eliminando el trozo que se ha quemado o raspando las zonas ennegrecidas. También evitar que esta manera de prepararlos sea la habitual, optando por otras preparaciones, como hornear o cocinar al vapor. Es mejor saltear con un mínimo de aceite, para que el tiempo de cocinado sea menor, marinar la carne antes de cocinarla y optar por preparar más verduras. Referencias Virk-Baker, M. K., Nagy, T. R., Barnes, S., & Groopman, J. (2014). Dietary Acrylamide and Human Cancer: A Systematic Review of Literature. Nutrition And Cancer, 66(5), 774-790. https://doi.org/10.1080/01635581.2014.916323