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La tensión entre EEUU e Irán acelera una rotación de valores en el Ibex

2026-02-21 - 07:23

El Ibex 35 ha cerrado la semana moviéndose en la zona de los 18.100 puntos después de que Washington advirtiera a Teherán de que debe alcanzar un acuerdo nuclear en cuestión de días. La bolsa española no se ha replegado ante esa tensión. Ha rotado. Rally en Repsol: Petróleo, resultados y dividendo Repsol ha sido el valor más alcista de la semana con un avance cercano al 9%. El detonante no ha sido único. Cada declaración cruzada entre Estados Unidos e Irán ha tenido reflejo en el crudo y el Brent ha vuelto a situarse por encima de los 70 dólares, lo que eleva de forma automática las expectativas de generación de caja del sector energético. Pero el impulso no se explica solo por la geopolítica. La compañía presentó resultados de 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, un 8,1% más que el año anterior, pese a la caída del precio medio del crudo y al impacto del apagón de abril. El mercado ha llevado a la acción a máximos desde 2015 tras esas cuentas. La retribución al accionista ha sido otro factor decisivo. Repsol prevé distribuir 1,051 euros brutos por acción en 2026, un 7,8% más, y destinar cerca de 1.900 millones de euros entre dividendos y recompras. Y hay que añadir otra pieza más. La compañía prevé aumentar más de un 50% su producción en Venezuela en los próximos doce meses como paso intermedio hacia el objetivo de triplicar el bombeo en tres años, al tiempo que ha reducido su exposición patrimonial en el país a 276 millones al cierre de 2025. En lo que va de año acumula una revalorización cercana al 20%. La rotación hacia la economía de la IA El segundo eje nace en los centros de datos. ACS ha superado los 106 euros con una subida semanal del 7%, tras conocerse la adjudicación de un gran campus en Estados Unidos con una inversión asociada que ronda los 8.500 millones de euros. La cifra es relevante por volumen, pero sobre todo por lo que representa. La inteligencia artificial (IA) ya no es solo software. Es hormigón, energía, redes y contratos a largo plazo. Cada centro de datos implica infraestructuras críticas y consumo eléctrico masivo. Y el mercado premia a quien está en esa cadena. Barclays ha señalado a ACS, Merlin Properties, Iberdrola e Indra como grandes beneficiarios en Europa de la rotación vinculada a la IA, en función de la correlación de sus cotizaciones con el índice MSCI World AI and Robotics. Es una forma de medir qué empresas se mueven al ritmo del nuevo ciclo inversor. Merlin comparte ese sitio en la lista por su apuesta por centros de datos dentro de su cartera inmobiliaria y esa exposición se ha traducido en cotización. La Socimi ha subido en torno a un 4,8% en la semana, situándose entre los valores más alcistas del índice, respaldada por la idea de que el inmobiliario ligado al procesamiento y almacenamiento de datos opera con contratos a largo plazo y menor sensibilidad al ciclo tradicional. Indra ha sumado alrededor de un 4,7% y su impulso combina dos vectores. Por un lado, tecnología y digitalización. Por otro, defensa. Esta semana publicó por indicación de la CNMV el protocolo que regula la posible integración con Escribano Mechanical and Engineering (EM&E). EM&E posee un 14,3% de Indra y es su segundo mayor accionista tras la SEPI, que controla el 28%. Además, Ángel Escribano, presidente de Indra, es copropietario de EM&E junto a su hermano. El protocolo obliga a ambos a ausentarse de cualquier deliberación relacionada con la operación y limita su acceso a la documentación y a los asesores designados. La posible integración supondría incorporar de lleno un negocio de armamento a través de una empresa que desarrolla torretas para vehículos blindados y participa en programas como el 8x8 Dragón o el Vehículo de Apoyo Cadenas, contratos valorados en torno a 2.000 millones de euros cada uno. Mientras tanto, el contexto exterior no ha actuado como freno. El EuroStoxx 50 ha marcado nuevos máximos históricos en la semana y en Estados Unidos el S&P 500 y el Nasdaq 100 han mantenido sus niveles técnicos relevantes. No se han activado señales de ruptura que obliguen a reducir riesgo de forma generalizada, pese a la tensión geopolítica y las ventas indiscriminadas en sectores perdedores por la IA.

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