La tierna carta de una pequeña Isabel II dirigida a su ama de llaves que hoy vale 28.000 euros
2026-03-07 - 03:23
Casi un siglo después de su nacimiento, la Reina Isabel II , fallecida en 2022, sigue siendo objeto de fascinantes descubrimientos, pero pocos tan curiosos como este: una tierna carta con dibujos que la Reina Madre escribió cuando tenía unos diez años y que estaba dirigida a su ama de llaves, a quien adoraba. La han encontrado bajo una cama y su precio ha alcanzado los 28.000 euros en subasta, seis veces más de las estimaciones iniciales. «Con cariño, Isabel». Así firmó una pequeña princesa, futura reina de Inglaterra, una carta manuscrita pulcramente escrita. Sin tachaduras ni faltas de ortografía, y con letra cursiva bien perfilada y delicada. Ella era apenas una niña y la destinataria de la misiva no era nadie de su familia, sino Beatrice Stillman, ama de llaves de Palacio y cuidadora de Isabel en Royal Lodge. Ha sido subastada por la casa Hansons de Penshurst, en Kent, y su valor final ha superado con creces cualquier estimación inicial. Comenzó con un valor de 4.500 euros y finalmente ha sido adquirida por 28.000. La carta fue descubierta por William Westacott, sobrino nieto de Beatrice Stillman, y permaneció durante años en un baúl de cuero azul con el logo de Harrods. «Sabíamos que existían las cartas, pero leerlas en persona fue un momento increíble», dijo el descubridor. Colocada bajo la cama de su madre, sobrina de Beatrice Stillman, fallecida hace dos años, el baúl finalmente reveló sus tiernos secretos. Dentro había numerosas cartas, pero ninguna tan llamativa como la escrita y dibujada de su puño y letra por la Reina Isabel, entonces duquesa de York. Un tesoro garabateado por Isabel y adornado con dibujos de caballos, niños y perros. La carta fue escrita durante unas vacaciones en Cornualles. Conocida por sus casitas bajas de fachadas blancas y su romántico puerto, este lugar siempre ha ocupado un lugar importante en el corazón de Isabel II. El pintoresco pueblo pesquero era uno de los destinos favoritos de su madre, que solía llevarla a ella y a su hermana Margarita a pasear junto al mar. La familia se alojaba en Penolva, una casa apartada cerca del agua. Allí, una joven princesa escribió a su ama de llaves, mencionándole que había recogido unas flores. El texto rezaba así: «Querida Beatrice, te envío unas prímulas silvestres que recogimos. Las hay de color rosa pálido y amarillas. Esto es muy agradable. Puedes ir caminando a la playa desde el jardín». También preguntaba por la salud de sus queridos animales. «Espero que los pájaros estén bien y que los peces dorados sigan vivos. ¿Podrías regalarles algunas prímulas a Cootie (me refiero a la señorita Coote) y a la señora Wade? Jock goza de excelente salud y está muy feliz aquí. Nanny y Joanna te envían abrazos». Probablemente Jock era el poni de la joven Isabel, mientras que con 'Nanny' se refería a su niñera, Marion Crawford. Las pequeñas figuras dibujadas en la carta son de lo más llamativo de la carta. Aparecen dos bandidos a caballo que adornan la esquina superior izquierda del documento. Debajo, una niña, identificada como Mary, se presenta absorta en su lectura, mientras que un niño con calcetines hasta las rodillas, John, está sentado con las piernas cruzadas. Entre ellos, un perro llamado Jim. Al pie de la carta, un niño salta un obstáculo a caballo, mientras un hombre con un bastón acaricia a otro caballo. No falta detalle, tampoco precisión. «Cuando vi la carta por primera vez, se me puso la piel de gallina», afirmó el subastador James Matthews a 'The Telegraph'. «Estas pocas líneas nos permiten comprender todo lo que sabemos sobre la difunta Reina. Parecía observadora, amable y preocupada por el bienestar de los demás, tal como lo fue en sus últimos años», continuó. Beatrice Stillman entró a trabajar para la Casa Real británica en 1936, cuando la princesa Isabel tenía apenas 10 años y la princesa Margarita contaba seis. La relación entre ambas fue claramente cálida, lo que dio lugar a una correspondencia que duraría toda la vida entre la Reina Madre y Beatrice, quien posteriormente se casaría con Alfred Twyman, jardinero del Castillo de Windsor, en 1946. La carta manuscrita de la difunta Reina Madre cuando era niña se ha vendido finalmente por 26.000 euros en Kent, superando con creces su precio inicial. «En 37 años en el negocio, nunca había visto nada igual y, sin duda, atrajo el interés mundial», ha asegurado el subastador. «Recibimos ofertas de todo el Reino Unido y del mundo, incluido Hong Kong, pero nos alegró mucho que la determinación del comprador permitiera que el proyecto se quedara en el Reino Unido», ha resumido. No se sabe más del nuevo propietario de la carta. El precio alcanzado es la muestra de que todo lo relacionado con Isabel II sigue despertando furor, y más si se trata de un documento relacionado con su tierna infancia y donde ser revela su carácter más humano.