La Torre de Jesucristo: así es el simbolismo detrás del último hito de la Sagrada Familia que podría inaugurar el Papa en junio
2026-02-13 - 05:35
Las obras de la Sagrada Familia se iniciaron en 1882 y todavía está en construcción. Pero poco a poco la obra maestra de Antoni Gaudí se va terminando y así, el próximo 10 de junio, el templo inaugurará la torre más alta de la basílica. Será coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto de Reus y es "muy probable" que el papa León XIV asista al acto. Aunque aún no hay confirmación oficial por parte del Vaticano, en la Sagrada Familia están "muy esperanzados" con la posible visita del pontífice a Barcelona para ese 10 de junio. "Todo parece indicar que el Santo Padre va a venir a visitar Barcelona y va a poder inaugurar y bendecir la torre de Jesucristo", asegura a EFE el director general de la basílica, Xavier Martínez. Gaudí proyectó un templo de gran verticalidad. Y tanto. Desde el 30 de octubre de 2025, la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo. Para ello la dotó de dieciocho torres: doce por los apóstoles, cuatro de los evangelistas y los cimborrios de Jesús y la Virgen María. Con 172,5 metros de altura, la torre de Jesucristo es la torre más alta. Le siguen, la de la Virgen, 138 m; las de los evangelistas, 135 m; las de la Gloria, 112,20 m, las exteriores y 120 m, las centrales; las de la Pasión, 107,40 m, las exteriores y 112,20 m, las centrales; y las torres del Nacimiento, 98,40 m, las exteriores y 107 m, las centrales. El arquitecto escribió y reescribió la cifra todas las veces que hizo falta: 172,5 metros. Tiene su explicación. Gaudí quería domar su vanidad creadora y que la torre de Jesús fuese la más alta pero no superase a la naturaleza, representada por Montjuïc. La montaña que es símbolo de Barcelona mide 177,72 metros sobre el nivel del mar. La torre de Jesucristo está conectada mediante cuatro puentes con las torres de los evangelistas y rematada por una gran cruz de seis brazos, de 13,5 m de ancho y 17 m de altura (abajo en la foto). En su parte central figurará un cordero (Agnus Dei), así como la inscripción Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus y las palabras Amén y Aleluya. Su exterior está revestido con cerámica blanca esmaltada y vidrio, materiales elegidos por su luminosidad y resistencia a las condiciones atmosféricas. Cada uno de los cuatro brazos de la cruz muestra potentes haces de luz, visibles a grandes distancias en rememoración del pasaje bíblico que define a Jesús como "yo soy la luz del mundo" (Juan, 8:12). En su interior, la torre de Jesús está dividida en tres pisos, que simbolizarán la creación del universo y la frase relativa a Cristo "yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Juan, 14:6). En los paramentos interiores hay un mosaico de cerámica esmaltada que representa el firmamento como creación de Dios, así como el Espíritu Santo. Desde el punto de vista urbano, la culminación de la torre tendrá un impacto evidente en la ciudad, explica la revista Arquitectura y Diseño. Para la arquitecta Bettina Koruluk, al frente de Gokostudio y experta en restauración y conservación del patrimonio, la cruz se convertirá en un nuevo referente visual. "Por su significado y su escala, se convertirá en un hito urbano. Será un elemento de referencia en la silueta de la ciudad. Barcelona gana un nuevo punto focal reconocible desde múltiples distancias y perspectivas", le ha explicado Koruluk a esa publicación. Los órganos y campanas que soñó Gaudí La Sagrada Familia también está vinculada a la música a través de órganos y campanas. En el 2010 se construyó un órgano contemporáneo en los talleres Blancafort. Pero el proyecto que tenía en mente Gaudí era mucho más ambicioso, tanto con los órganos como con las campanas (pero no dejó notas de cómo deberian ser). La idea inicial era crear un conjunto de órganos para llenar con el sonido todo el colosal espacio del templo. También se pensó en construir un órgano central que iría ubicado en medio de la nave, a 45 metros de altura. Pero el proyecto realmente novedoso de Gaudí era construir un órgano exterior en la fachada de la Pasión. La idea era que el enorme instrumento pudiera ser escuchado en toda Barcelona. Y también las campanas. Gaudí imaginó una serie de ellas que funcionarían como el teclado de un piano, detalla la web Campaners. Se trataba de diseñar 84 campanas, equivalentes a 84 notas. Pero el arquitecto encontró que obtener las notas más graves era casi imposible. Para solventar el problema, el de Reus estuvo cuatro años trabajando con expertos campaneros analizando formas y materiales. Quería fabricar las campanas de otro modo y con otra técnica para poder reproducir esas notas graves. En el Museo de la Sagrada Familia, se encuentra el único prototipo de campana que se realizó, la única que se fabricó en vida de Gaudí. Es una campana tubular (muchos creyeron que era una tubería) que formaba parte de la primera de las doce torres, la torre de San Bernabé.