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La verdadera excepcionalidad ibérica

2026-03-27 - 04:50

El marco demoscópico general se mantiene estable en términos generales: el espectro del centro hacia la derecha ganaría con claridad las elecciones y, ahora mismo, la “coalición del Muro”, que se puso en marcha para investir a Pedro Sánchez, no tiene ninguna posibilidad de repetir gobierno. Dicho esto, la encuesta publicada por este diario muestra algunos matices interesantes si la relacionamos con el barómetro de enero y es que, como siempre, el diablo está en los detalles. Al PP le han sentado bien las elecciones en Castilla y León porque le han ayudado a enfriar las expectativas electorales de los de Santiago Abascal. Estos meses estamos asistiendo a una auténtica excepcionalidad ibérica en lo que a nuestro centro derecha se refiere: en España la derecha crece, pero no lo hace a costa del partido sistémico de centro derecha o democristiano. Estas formaciones se han hundido en países como Italia o Francia ante el acoso de los partidos a su derecha, pero en nuestro país los dos partidos que ocupan ese espacio político crecen a la vez. Algo extraño en un país que se ha visto a sí mismo como de centro izquierda durante las últimas décadas. En general, y de manera similar a lo que ocurre en Portugal, los dos partidos situados en el centro del ecosistema están resistiendo con un éxito razonable los embates del populismo. Al PSOE lo que le ha sentado bien, dentro de su 'mala salud de hierro', es el conflicto bélico en Irán: las banderas del pacifismo antinorteamericano tienen aún, más de veinte años después de Irak y el 11-S, un cierto efecto movilizador entre la izquierda más añeja del país. Aunque sigue muy lejos de los resultados que le permitieron articular una mayoría precaria de gobierno en julio de 2023, recupera casi un punto desde el mes de enero, y ello parece deberse a su capacidad para seguir arrebatando voto, el poco que queda, a su izquierda. Es por eso que los dos grandes perjudicados por los vientos electorales de este primer trimestre son las formaciones ubicadas a los extremos del sistema político. En el lado de la izquierda, además de la capacidad del PSOE para vampirizar sus narrativas, influye también la cascada de malos resultados que van obteniendo elección tras elección. Podemos se ha quedado fuera de las cortes aragonesas y de las de Castilla y León y Sumar apenas puede exhibir un diputado entre ambos legislativos. Las querellas internas, que parecen no tener fin, amenazan también con dejar fuera a los de Galapagar del Parlamento andaluz y pueden dejar —aún más— debilitada a Sumar en un territorio tradicionalmente propicio para la izquierda extrema por la fuerza que el Partido Comunista aún conserva en Andalucía. En el otro lado del espejo, Vox ve frenada su subida y pierde casi un punto respecto al mes de enero. Tres pueden ser las causas si se lee con detenimiento el contenido de la encuesta. Por un lado, el resultado de Castilla y León, que no colmó las expectativas ni del partido ni de los seguidores. La plaza era difícil pero el resultado no fue el esperado, y uno tiene que medirse siempre con las expectativas, no con los datos finales. En segundo lugar, ni la percepción de que el partido está sumergido en líos internos, ni la parálisis negociadora en los territorios en los que ha habido elecciones benefician a los de Bambú. Finalmente, el otro factor puede estar relacionado, precisamente, con el apoyo acrítico que la formación de Santiago Abascal está prestando a todas las medidas del presidente Trump. Una cosa es que sea ridículo hacerle la oposición a Aznar casi veinticinco años después, pero otra muy diferente es que en España este tipo de conflictos no se ven bien y no generan apoyo. Y un último apunte: la valoración que los electores del centro izquierda hacen en Andalucía de Juanma Moreno es superior a la que hacen de la candidata socialista, la inefable María Jesús Montero. Solo con este dato ya podemos intuir cuál va a ser el resultado electoral de mediados de mayo...

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