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'La vida extraordinaria', un decatlón olímpico sobre un escenario

2026-03-20 - 03:40

El 'Ulises' de James Joyce fue la inspiración de Mariano Tenconi Blanco (Buenos Aires, Argentina, 1982) a la hora de escribir 'La vida extraordinaria'. «Surgió de mis clases de dramaturgia, en los que los proyectos de escritura son también proyectos de lectura. Y decidí escribir una historia alrededor del 'Ulises' que me permitiera por una parte leerlo en profundidad y otro experimentar con la escritura de distintos tipos de monólogos; cartas, poemas, diarios...» El resultado fue ' La vida extraordinaria ', una obra estrenada en 2018 en Argentina, donde sigue en cartel actualmente y se ha calificado como todo un fenómeno teatral reciente; el propio autor dirige ahora el montaje español, que verá la luz en el Teatro Palacio Valdés de Avilés este viernes 20 de marzo y se presentará en los Teatros del Canal del 26 de marzo al 19 de abril. Malena Alterio y Carmen Ruiz . «'La vida extraordinaria' -dice su autor y director- pretende contar dos vidas normales. Sin grandes premios, historias trágicas, aventuras inolvidables. Quería contar un afecto muy sencillo y se me ocurrió la idea de dos amigas y tratar de dar cuenta de toda la vida de estas mujeres, desde desde que se conocen de niñas hasta el momento en el cual uno indefectiblemente tiene que asumir que es adulto, que es la muerte de los padres o convertirse a su vez en padre». «La historia va y viene -cuenta Malena Alterio- e interpela al espectador no desde una estructura al uso sino desde una estructura exigente para el espectador». La actriz interpreta a Aurora, a la que define como «una mujer inteligente, culta, melodramática... Seria pero firme; su padre ha sido toda la vida el librero del pueblo, es maestra y tiene expectativas. Ha viajado a Madrid y allí ha tratado de buscarse la vida». Carmen Ruiz, por su parte, encarna a Blanca, «que tiene una inocencia, una ternura, una cosa naíf que le define como personaje». « Esta obra no puede hacerse si no tienes dos actrices a las que todo el público tenga ganas de ver -dice Mariano Tenconi Blanco-. Y Malena y Carmen lo son. Es una función muy exigente y muy demandante para las actrices, pero al tiempo es un gran goce porque es un festín para el público. Pide una impronta de actuación en la que el texto no se pone por encima de la obra sino más bien al contrario: por momentos lo que está por encima de todo es la actuación. Y a mí me gusta mucho este tipo de teatro; el texto está elaborado, trabajado y no es una improvisación, pero no pide una exhibición de dotes dramatúrgicas; el público va a ver actuar a dos actrices buenísimas, con trayectoria, con experiencia, con calidad, que le harán reír, llorar, emocionarse, recordar a los familiares y a los amigos que perdiste, que salgas del teatro y quieras mandarle un mensaje a un amigo o una amiga tuya que hace mucho que no ves. Hay una apuesta en la función: que las actrices estén por delante y que se lo dejen todo encima del escenario». En el teatro la química entre los intérpretes es fundamental, y más en una obra de estas características. Malena Alterio y Carmen Ruiz no habían trabajado juntas en el teatro -en cine y televisión sí- «Hay algo de la energía de Carmen -dice Alterio- que me complementa, que me da tranquilidad; yo sentía que nos íbamos a entender y así está siendo. Hablamos el mismo idioma y desde el mismo lugar.. . Para bien y para mal, con toda nuestra honestidad, todo lo que somos nosotras, todas las equivocaciones... Hay algo en nosotros de luchadoras en el barro». Asiente Ruiz. «Esto es un reto gigantesco, lo más difícil que yo he hecho en mi vida en teatro. Pero nos basta con mirarnos cuando estamos juntos, hay algo ahí que está empastado y que espero que el espectador lo vea; tenemos momentos muy bonitos porque estamos las dos muy disfrutonas». Habla la actriz por las dos cuando dice que 'La vida extraordinaria' es una obra en la que los cambios de estado de ánimo y de emoción constantes le otorgan una gran dificultad. «El trabajo corporal, físico y emocional es muy preciso; yo esto no lo he hecho nunca. Pasar de un monólogo más emotivo a romper de repente a una comedia más fresca, y volver después a un monólogo completamente emocionado me parece algo dificilísimo. Por eso es un gran reto, hay que estar muy concentrado y tener la energía justa; es como los Juegos Olímpicos, un decatlón : del salto de pértiga pasas al lanzamiento de martillo y luego a los cien metros. Un viaje frenético y apasionante; y como dijo un amigo que vino a ver un ensayo, un exorcismo».

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