La vida íntima de Fernando Esteso: de su batalla judicial contra Telecinco a su huida de Madrid
2026-02-02 - 11:05
La muerte de Fernando Esteso ha dejado devastadas a casi todas las personas que le conocieron. Y fueron muchísimas, al menos quienes le sentían tan cercano a través de la pantalla. No por nada este fin de semana se despedían del actor no solo el mundo del cine y del teatro, sino multitud de espectadores que le tuvieron como uno de los mayores referentes del cine español durante las décadas de los años 70 y 80, en la que su humor, lleno de irreverencias y fruto del aperturismo de finales de la dictadura, así como de su propio final, permitía a los españoles disfrutar de un nuevo tipo de comedia. Una en la que tenían cabida desde el destape erótico-humorístico hasta las parodias más cerriles de grandes éxitos norteamericanos, como es el caso de Yo hice a Roque III. Fueron los años más importantes de su vida a nivel profesional, sobre todo teniendo en cuenta que, nacido en Zaragoza en febrero de 1945, se pasó su infancia trabajando como payaso junto a sus padres, Lázaro y Julia, dado que pertenecía a una familia de artistas itinerantes joteros, especializados en espectáculos de variedades, que actuaban por toda Aragón bajo el nombre de Brisas del Ebro. A mediados de los años 60, recién cumplida la mayoría de edad, se trasladó a Madrid, donde no tardó en hacerse un hueco en el pujante mundillo teatral de la capital. De hecho, Fernando Esteso comenzó la década de los años 70 siendo alguien conocido por el público, con populares anuncios de televisión a sus espaldas —como el que grabó para el coñac La Parra— y con su propio show en teatro. Además, no hay que olvidar que, a mediados de esa década, vive un momento de especial popularidad cuando, en el especial de Nochevieja de 1976, canta su éxito La Ramona, ya que precisamente en la música, también con canciones siempre cómicas, se había convertido en una estrella. Soy un vividor, El bellotero, El zurriagazo, Romance del ajo o Los niños con los niños y las niñas con las niñas habían hecho de él alguien muy querido entre los españoles de a pie. Y, por supuesto, el cine. Esteso había conocido a Andrés Pajares, que no sin pesar ha declarado que con su fallecimiento se ha "muerto una parte" de su vida, al poco tiempo de llegar a Madrid. Su sociedad fue más allá de lo meramente laboral. Como recordaría el propio Esteso en un documental, Pajares fue para él "el amigo más íntimo de esta profesión y fuera de ella". Y, para muestra, la promesa que se hicieron cuando ambos estaban intentando descollar en el mundo del espectáculo: "El primero que alcanzara el éxito ayudaría al otro". Junto a Pajares, y al lado de otros maestros como la familia Ozores, entrarían en el cine, encadenando un éxito tras otros y haciendo algunos de los títulos más emblemáticos de la historia del cine español como Los bingueros, Todos al suelo o Los liantes. El dúo Esteso y Pajares pasaría a ser inmediatamente uno de los más reclamados y aclamados por el gran público, si bien a mediados de los años 80, con la llegada de la democracia, el público empieza a buscar otras cosas en el cine, queriéndose alejar de esa etapa del cine popular. Esos altibajos marcarían el devenir profesional de Esteso, porque tras una última película en 1991, en 1993 ficha por Telecinco, donde se reconvirtió en presentador de programas como La ruleta de la fortuna o Veraneando junto a Bertín Osborne y Remedios Cervantes. Sin embargo, aquel contrato acabaría en los tribunales, dado que le impedía en una de sus cláusulas intervenir en otras producciones ajenas a la cadena, razón por la que estuvo una década alejado del cine. Finalmente, la justicia dio la razón a Fernando Esteso, obligando a la cadena de televisión, en marzo de 2001, a indemnizarlo por daños y perjuicios, una cifra que acabaría siendo de en torno al millón de euros. Además, se basaba la sentencia en el "estado de deterioro físico y mental" del artista. Ello se debía a que, como explicaría el propio Esteso en una de sus últimas entrevistas con Sonsoles Ónega, lo pasó muy mal debido a sus adicciones y a su divorcio, que describió como "un fracaso" en su vida. En 1993, después de 20 años de matrimonio, el actor y su esposa, María José Egea, con quien había tenido dos hijos, Fernando y Arancha, quienes han preferido mantener una vida cien por cien discreta, completamente hermética con respecto a la prensa y que no se han dedicado al mundo del espectáculo, se separaban. Por si fuera poco, Egea fallecía el 13 de diciembre de 2003, a los 52 años, debido a una enfermedad terminal diagnosticada apenas un mes antes. Ambos hijos residen hoy por hoy en Valencia, ciudad a la que se mudó precisamente Fernando Esteso para estar cerca de ellos, para más tarde ser al revés, ya que eran sus hijos, que según el diario El Mundo tienen 52 años el primogénito y 49 años la benjamina, quienes le acompañaban en la residencia en la que vivía, siendo un apoyo fundamental para el cómico, de quien a raíz de su fallecimiento se ha vuelto a sacar a la luz su ilusión por haber sido el destinatario de un Goya de Honor que nunca llegó. Pero, eso sí, nadie podrá quitarle jamás su lugar en la historia del cine español, ni el cariño y el afecto de multitud de españoles que disfrutaron su obra, desde sus canciones a sus películas.