TheSpaineTime

La vuelta de Pedro Sánchez

2026-03-19 - 05:20

Reaparecía en el Congreso de los Diputados el señor presidente del Gobierno, don Pedro Sánchez, que no había sido visto en el palacio de la Carrera de San Jerónimo desde la sesión plenaria celebrada el miércoles 25 de febrero, cuando hubo de responder de forma oral a tres preguntas dentro de la sesión de control que está prevista con periodicidad semanal. Sucede que, como establece la Ley de la Gravitación Informativa, la noticiabilidad de un hecho, en nuestro caso de la presencia en el Congreso de Sánchez, es directamente proporcional a su rareza, es decir, a su improbabilidad. Por eso, este martes el número crecido de periodistas daba cuenta de la atención multiplicada que prestaban quienes habían acudido en tropel. El capítulo segundo del Título IX del reglamento del Congreso trata de las preguntas que los diputados podrán formular al Gobierno y a cada uno de sus miembros, y dispone que cuando se pretenda la respuesta oral ante el pleno, el escrito no podrá contener más que la escueta y estricta formulación de una sola cuestión, interrogando sobre un hecho, una situación o una información, sobre si el Gobierno ha tomado o va a tomar alguna providencia en relación con un asunto, o si el Gobierno va a remitir al Congreso algún documento o a informarle acerca de algún extremo. Las preguntas para las que se solicita respuesta se presentarán con una antelación que nunca será superior a una semana ni inferior a cuarenta y ocho horas. Examinemos como funcionó esta mecánica en el pleno de ayer, donde el primer turno correspondió a Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular, quien estaba interesado en que Pedro Sánchez le dijera quién sigue confiando en su Gobierno; el segundo turno, adjudicado a Maribel Vaquero Montero, del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), indagaba sobre lo siguiente. "¿Cómo prevé afrontar el Gobierno la crisis geopolítica actual y las consecuencias económico-sociales que se derivan de ella?". Y el tercero, a cargo de Ione Belarra Urteaga, del Grupo Parlamentario Mixto, se interesaba por saber: ¿Qué va a hacer el Gobierno para convertir en realidad el No a la guerra?". El tiempo pautado es de dos minutos a disposición del interpelante, que puede distribuir libremente entre la intervención inicial y la de réplica que vaya a darle a la respuesta que ofrezca el presidente, quien tiene otros dos minutos para sumar entre su primera y segunda respuesta, con la que se concluye para pasar a la siguiente cuestión. Aclaremos que nada tienen que ver las preguntas que figuran por escrito en el orden del día del pleno y las que acaban formulando oralmente los portavoces, que aprovechan para escarnecer al presidente y a sus ministros. Tampoco los interpelados del banco azul rozan en sus intervenciones la cuestión que se les plantea y prefieren inundar sus respuestas con menciones interminables a las catástrofes sin cuento que aportaron los gobiernos del PP desde la muerte de Manolete en adelante para rematar con la consabida catarata insufrible de autoelogios, sin dejar de lanzar preguntas que no podrán ser respondidas porque los cuestionados carecen de turno para hacerlo. Un proceder que invierte el sentido de la sesión y deriva en control a la oposición por parte del Gobierno. Y a todo esto, la presidenta, Francina Armengol, como si nada tuviera que ver con el desarrollo de la sesión, siendo así que es a ella a quien compete llamar a la cuestión a los diputados que estuvieren fuera de ella "por digresiones extrañas al punto de que se trate". Volveremos sobre el asunto, pero solo apuntar la diferencia, el contraste entre el tono abrupto e insultante empleado por los del Gobierno para dirigirse a los del PP y la extrema delicadeza que se reserva para los de EH Bildu. Al día siguiente, este jueves, el Consejo Europeo se reúne en Bruselas pero a nadie interesó saber cuál será la posición de España. Continuará.

Share this post: