Laberintos de letras
2026-03-06 - 08:43
Desde niño he profesado una admiración reverencial a los crucigramistas, a quienes imaginaba como reyes Midas de las palabras que convertían en oro las combinaciones de letras más rutinarias. En los crucigramas, exactos y arduos como sonetos, se agazapa una matemática recóndita, un tapiz de letras perfectamente entretejido donde se agolpan todas las posibilidades combinatorias del alfabeto. El crucigramista tiene algo de poeta derrochón que no puede mandar a la musa de vacaciones, sino que ha de exprimirla diariamente, hasta extraerle, como de una fuente que mana un hilillo de exhausta agua, esa última palabra que luego volverá del derecho y del revés, como si fuera la manga de un jersey, para encajarla en el hueco que completa su creación.... Ver Más