Lanchas de alta velocidad, reuniones secretas en cementerios... así operaba en Canarias la mayor red de narcotráfico del Atlántico
2026-02-15 - 07:55
Casi 60 toneladas de cocaína transportadas por mar abierto de Sudamérica a Europa y una base de operaciones en Canarias. Este es la cuenta que terminó el 26 de enero con la culminación de la Operación Sombra Negra, uno de los mayores operativos contra el narcotráfico del país que terminó con 105 detenidos y que durante sus dos fases (en Andalucía y Canarias) dejó a sus espaldas un reguero de incautaciones que hablan por sí solas de la magnitud del grupo. 10.400 kilos de cocaína, 70 vehículos, 150 móviles, seis inmuebles, armas de fuego, más de 800.000 euros y dos megadrones... entre otros. Sin embargo, es su sofisticado modus operandi lo que más llama la atención, entre el que destacan robos o reuniones en cementerios. Así se desprende del atestado de la Unidad Central de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Comisaría General de la Policía Judicial al que ha tenido acceso Canarias7. En el documento se recogen las notables medidas de seguridad que tomaba el grupo, coordinado por 'Escorpión', ayudado por Hassan M.M., ambos subordinados del líder, el conocido como 'El grande de Dubái'. Se reunían en cementerios. Para ellos era un lugar seguro. Entre estos se encontraba el de El Pedrazo, en el sur de Gran Canaria, un lugar de descanso para los difuntos que contaba con una condición especial: era de difícil acceso y permitía controlar los movimientos de fuera del recinto, apunta el mismo medio. A todo ello, sumaban, además, comunicaciones vía satélite, lo que dificultaba aún más su localización. Encuentros en la nada Este era un lugar baladí para ellos. Era uno de los puntos en los que concretaban las grandes operaciones que iban a llevar a cabo. Estas estaban estudiadas al milímetro y, para que todo saliera según lo previsto, contaban con un sistema de encuentros que realizaban en medio del océano Atlántico. Gracias a su gran flota de barcos realizaban grandes operaciones de trasvase de cocaína en la inmensidad del mar. También allí abastecían a las embarcaciones con la asistencia de lanchas de apoyo, que procedían de las islas, llenas de garrafas de gasolina para que pudieran recorrer largas distancias sin ser detectadas. Todo ello gracias a una logística asentada en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. Uno de los episodios en torno a la organización tuvo lugar en el puerto grancanario de Arinaga. Los agentes incautaron varias embarcaciones de la red que depositaron en el muelle, cuando la noche del 21 de enero fueron sustraídas. Nadie se dio cuenta, ni siquiera los policías portuarios. Las semirrígidas desaparecieron tras varios días de incidentes. Un capítulo más en la historia del grupo que denotaba su gran poder. Una estructura muy jerarquizada El atestado sostiene, según lo publicado por dicho diario, que la organización estaba formada por, al menos, 70 personas, cuyo fin era el mismo: un delito "muy grave" de tráfico de cocaína haciendo uso de narcolanchas de alta velocidad. El documento apunta a que en la jerarquía del grupo, horizontal, había tres grupos bien "diferenciados. El primer nivel era el encargado de financiar y dirigir las operaciones. Este se apoyaba en un segundo compuesto por las tripulaciones, mientras que también existía un tercero con personal encargado de poner a punto las lanchas, incluyendo testaferros, individuos que alertaban de la presencia de agentes o encargados de la distribución al por menor. Todo ello gracias a una colaboración "estructurada, sin solución de continuidad en el tiempo" y sin que se produjera ninguna interrupción desde que iniciaran su actividad.