Las 7 vidas del último bar del pueblo: Labajos (Segovia), el ayuntamiento que se metió a hostelero
2026-03-19 - 05:20
Tortilla de patata con o sin cebolla, de chorizo, de oreja... acompañadas por un botellín de cerveza o un refresco y, para esta Semana Santa, un potaje porque el garbanzo es la 'joya' del lugar: el Bar 'Las Escuelas', en Labajos (Segovia), es el único establecimiento de estas características en este pueblo de 105 habitantes censados. Situado en el antiguo colegio de la localidad, es a la vez centro social y biblioteca. Además de un lugar para celebrar cumpleaños, bautizos, fiestas, los cursos para mayores o la partida de cartas de las tardes. La peculiaridad es que el hostelero es el propio Ayuntamiento. Pedimos unas 'cañas' y nos lo cuentan. El Covid, la despoblación y Lina Para responder a la pregunta de qué hace el municipio de Labajos gestionando directamente un bar, hay que tener en cuenta tres claves: la pandemia, la despoblación y Lina. El Covid-19 hizo imposible que los vecinos siguieran llevando el local, y la despoblación convirtió en vital que el municipio impidiera su cierre. La única alternativa esta en el restaurante de una parada para camiones de una carretera próxima. Algo muy complicado, para una población con alta proporción de mayores de 65 años. Por este motivo, le propusieron a Lina - quien ya trabajaba para el consistorio - atender el bar por las tardes y ella aceptó."Estoy casada y vivo aquí. Es muy bueno para mí, porque así no salgo del pueblo", reconoce a '20 Minutos' mientras nos comenta que en 'Las Escuelas' también preparan varias tapas con el garbanzo local como principal ingrediente. Una forma de aprovechar un producto que cuenta con su marca, 'Garbanzo de Labajos', así como con su propia feria que se celebra cada 3 de octubre. Sin embargo, el Ayuntamiento metido a hostelero no podría haber mantenido abierto este bar sin las ayudas públicas, que recibe de instituciones como las diputaciones y la Junta de Castilla y Léon. Esta última les ha dado un apoyo económico por mantener abierto este local. Como dicen desde el consistorio de la localidad: "Sin la Diputación, los ayuntamientos estaríamos vendidos". El vermú de los domingos 'Las Escuelas' abre "a demanda" las tardes de invierno, para quien quiera jugar una partida de cartas o tomar algo y, en verano, permanece abierto con mayor asiduidad. Sin embargo, en palabras de la alcaldesa de Labajos Margarita Meroño, el día 'grande' es el domingo cuando mantiene su actividad ininterrumpida de 12 a 16 horas: "Aquí somos de tomarnos el vermú después de misa", confiesa la primera edil. Un momento para reunirse, celebrar, y saber unos vecinos de los otros. Julián, agricultor jubilado y vecino del pueblo, asegura que se llegan a juntar entre 12 o 14 personas, "sino no nos vemos entre semana". Porque el silencio que envuelve esta localidad es lo primero que sorprende al visitante, que viene del bullicio de ciudades como Madrid que está a poco más de una hora en coche. "Hay días que aquí no veo a nadie en la calle", nos confía Margarita sobre el fenómeno de la despoblación. Los jóvenes labajeños prefieren pagar el triple por un alquiler en la ciudad de Segovia frente a lo que costaría en el pueblo. Una pérdida que apenas es compensada por otro fenomeno, que eclosionó con el Covid: el teletrabajo, que ha llevado a esta población a 4 matrimonios sin hijos. Atractivos no le faltan fuera del bar: pista de pádel y piscina en verano. Centro social, 'biblioteca' y el pádel Ya casi hemos apurado nuestro botellín y dado cuenta de las dos generosas tapas que nos han puesto. 'Las Escuelas' hace honor a su pasado como colegio del pueblo y acoge también el centro social, con varios equipos informáticos, así como a la 'biblioteca' que cuenta con varias decenas de libros "donados por las familias de la localidad". Además el local cuenta con juegos de mesa y juguetes para los más pequeños. La decena larga de niños del municipio han encontrado en el pádel su deporte rey ("logramos traer un monitor el pasado verano, para que les diera clases", comenta orgulla la alcaldesa") y, raqueta en mano, ya han mostrado su disposición a retar a los pueblos vecinos este año. Porque, como dice su alcaldesa, formar parte de una población donde apenas 70 personas residen en invierno no es sinónimo de peor calidad de vida. "Este es un lugar de encuentro, en el que la gente puede contar sus problemas, sino no nos enteraríamos de lo que pasa con los vecinos", resume sobre este bar que también dispone de una amplia terraza que se usa para diferentes actividades durante las fiestas patronales del Santo Cristo de la Agonía. Unas festividades que se celebran la última semana de agosto. ¡La cuenta, por favor!