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Las aerolíneas piden una tregua climática para evitar que las sanciones encarezcan los billetes

2026-03-19 - 18:10

Las grandes aerolíneas europeas desentierran el hacha de guerra y exigen a Bruselas que reformule su agenda verde tras advertir de que la factura regulatoria puede duplicarse hasta los 27.600 millones de euros en 2030. El big-five del cielo europeo (Ryanair, IAG, Lufthansa, Air France-KLM y easyJet) ha reclamado este jueves a la UE que retrase las metas climáticas y rebaje las tasas que cobran los aeropuertos para no lastrar su competitividad frente a sus rivales globales y evitar que los mayores costes se repercutan sobre los billetes. Los cinco grupos, agrupados en Airlines For Europe (A4E), ha lamentado este jueves que los costes regulatorios que soportan las aerolíneas se han triplicado desde 2014, hasta alcanzar los 15.500 millones de euros anuales. El coste, advierten, no lo absorberán las compañías en solitario: acabará repercutiendo en el precio de los billetes y, en última instancia, en la demanda. Los datos que maneja el propio sector indican que "un incremento del 1% en el precio del billete arrastra una caída del 1,1% en el número de pasajeros". En este contexto, los máximos responsables de las grandes compañías aéreas han cargado contra varias regulaciones comunitarias, especialmente las dirigidas a reducir emisiones. Las aerolíneas han rechazado la normativa europea que les obliga a incorporar combustible sostenible de aviación (SAF) y SAF sintético (eSAF) al considerar que no existe una producción suficiente para sostener las exigencias regulatorias. "Si se impusieran multas debido a un mercado en crisis, los pasajeros se verían obligados a pagar entre 7.000 y 9.000 millones de euros en sanciones, impuestas a las aerolíneas por los proveedores de combustible, sin ningún beneficio medioambiental. En estas circunstancias, el mandato para 2030 sobre el combustible eSAF debe posponerse hasta que este esté suficientemente disponible y sea asequible, y se rediseñe el marco regulatorio para respaldar diversas vías de producción asequibles" cuestionan en su comunicado. Las compañías aéreas también han aprovechado su cónclave anual para urgir una reducción del coste del sistema ETS de emisiones de CO2 al considerar que no juegan con las mismas reglas que el resto. "Una familia de cuatro que vuela de Bélgica a Grecia puede pagar 80 € más en costes de ETS, en comparación con un viaje" han ejemplificado para defender que los costes del ETS deben ajustarse a los niveles del sistema de compensación y reducción de emisiones CORSIA. El consejero delegado de Air France-KLM, Benjamin Smith, ha advertido de que la normativa genera una "distorsión en el mercado" porque favorece que un pasajero que viaje, por ejemplo, de Niza a Tokio sin conexión directa lo haga a través de un gran aeropuerto internacional en Turquía o en el golfo Pérsico, donde el tramo más largo del vuelo queda fuera de la regulación climática comunitaria. Más directo ha sido su homólogo de Ryanair, Michael O'Leary: "Jodemos a impuestos a los europeos, pero para los estadounidenses es gratis. Estamos incentivando el turismo a Marruecos y penalizando el turismo en España. ¿Quién creó este sistema tan estúpido?". A ese deterioro competitivo se suma la presión de las tasas aeroportuarias, que, según los cálculos de Luis Gallego -CEO de International Airlines Group (IAG), matriz de British Airways, Iberia o Vueling- han aumentado de media un 25% en la UE entre 2009 y 2016. El ejecutivo español también ha puesto en tela de juicio la falta de "presión competitiva en aeropuertos en ambientes monopolistas"

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