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Las certezas que acorralan a Andrés, hermano del rey Carlos III, desde que se destapó el caso Epstein

2026-02-19 - 12:03

Las primeras revelaciones sobre el presunto abuso de menores cometido por el expríncipe llegaron en 2015, cuando la estadounidense Virginia Giuffre denunció ante un tribunal de Florida que fue forzada a mantener relaciones sexuales con él cuando era menor, dentro de una red que dirigía el suicida pedófilo millonario estadounidense Jeffrey Epstein. El escándalo volvió a la actualidad en 2019 y tras el encarcelamiento del magnate y su posterior suicidio en la cárcel, Andrés fue retirado de la vida pública en noviembre de ese año por orden de su madre, la reina Isabel II. Pero el caso continuó avanzando en datos e implicaciones y en 2021, Giuffre presentó una demanda contra él, al asegurar que abusó de ella cuando era menor. A la muerte de Isabel, en 2022, Carlos III mantuvo la decisión de que su hermano, sobre el que nunca han cesado las sospechas de ser cómplice de Epstein, además de íntimo amigo, no detentara ningún acto de la agenda oficial, aunque permitió todos sus privilegios: conservar sus títulos y su residencia en Royal Lodge, de su propiedad, y en la que André apenas pagaba alquiler ni nada para mantenimiento. Desde entonces, al príncipe se le veía en temas familiares, como misas y poco más. Sin embargo, los datos seguían acusándole, desde el testimonio de Giuffre, que publicó un libro póstumo, Nobody ́s girl, (La chica de nadie), hablando de eso, hasta el levantamiento del secreto de los archivos del caso, que han arrojado miles de documentos, conversaciones y fotografías. Ese material afecta directamente a Andrés, que sale en fotografías comprometidas, con las presuntas víctimas sexuales, menores de edad muchas de ellas. Carlos ha quitado a su hermano todos los títulos, también el de príncipe, y ha conseguido echarle de su propia casa, donde vivía con su exmujer Sarah Ferguson, también salpicada por Epstein. Sarah llegó a pedirle matrimonio al millonario pedófilo y se cruzó todo tipo de cartas personales con él, siempre de alabanza. También le defendió cuando comenzaron las sospechas judiciales. Incluso, fue a recibirle a la salida de la cárcel con sus hijas a Nueva York la primera vez que entró. Hace solo unos días, después de que se publicaran estas nuevas revelaciones sobre el escándalo, el rey expresó su disposición a colaborar en la investigación a Andrés si la policía se lo pedía. Andrés, que cumple 66 años el mismo día de su detención, combatió en 1983 la guerra de Las Malvinas, como piloto de un helicóptero naval y fue condecorado con la medalla de la Orden de la Reina Victoria por salvar la vida de varios marineros. Tras más de veinte años de servicio, en 2001 dejó la carrera militar, donde alcanzó el grado de teniente comandante. En 2001, fue nombrado representante especial del departamento de Comercio Británico Internacional (BTI), organización gubernamental encargada de impulsar el comercio y la inversión británica en el extranjero. Fue presidente de la Asociación de Fútbol Inglesa desde 2000, hasta 2006, cuando fue sustituido por su sobrino el príncipe Guillermo. En 1985 conoció a la aristócrata Sarah Ferguson y el 23 de julio de 1986 contrajeron matrimonio en la Abadía de Westminster. Tras su matrimonio fue nombrado duque de York y, en 1987, tomó posesión de su escaño como miembro de la Cámara de los Lores. También fue investido Conde de Inverness con carácter hereditario, en esas mismas fechas. El 8 de agosto de 1988 nació su hija Beatriz y el 23 de marzo de 1990 la princesa Eugenia. El 19 de marzo de 1992, tras seis años de matrimonio la pareja anunció su separación y en 1996 se oficializó su divorcio.

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