Las decisiones sobre gas y petróleo coinciden en fijarse un horizonte de tres meses dentro de una guerra sin fin a la vista
2026-03-15 - 07:23
No existe un pronóstico de cuándo terminará la guerra en Oriente Medio que empezó hace ya 15 días. Si en los primeros días tras el ataque que lanzó junto a Israel sobre Irán parecía que Estados Unidos sería quién determinaría su final, en las últimas horas es Teherán quien lanza mensajes de que la guerra terminará cuando lo determine el régimen de los ayatolás. Estos han encontrado en el cierre del Estrecho de Ormuz una de sus mejores armas, que provoca un estrangulamiento energético que en su mano estar hacer que continúe si no reabre, como parece que no va a hacer, el canal por el que circula el 25% de los flujos mundiales de petróleo y gas. A pesar de tanta incertidumbre, decisiones tomadas con respecto a estas dos materias primas en los últimos días y semanas coinciden en fijar un horizonte temporal de aproximadamente tres meses y será ahí a partir de cuando la situación podría empezar a estabilizarse, al menos desde el punto de vista energético. Por una parte, los 32 países que forman la Agencia Internacional de la Energía (AIE) decidieron esta semana liberar una cantidad histórica de 400 millones de barriles de sus reservas nacionales de petróleo para ponerlo en el mercado, como una manera de aumentar su disponibilidad y hacer bajar los precios de una materia prima que en los últimos 15 días ha rebasado en varias ocasiones la barrera psicológica de los 100 dólares el barril de Brent. Se trata de la sexta vez que los países de la AIE toman una decisión de estas carácterísticas, aunque nunca antes ni de cerca por una cantidad elevada ni con un tiempo de aplicación tan largo. Los 32 gobiernos -entre ellos el G-7 o miembros de la OCDE como España- se han dado 90 días para liberar estas reservas de petróleo. En el caso español, serán 11,5 millones de barriles, el 2% del total, equivalente a 12,5 días de consumo, de los 92 días que por ley debe estar almacenado, tanto por parte de Cores como de las operadoras petroleros en nuestro país. 90 días para sacar al mercado 400 millones de barriles de petróleo Aunque los 400 milllones de barriles no suponen más que 20 días de tráfico por el Estrecho de Ormuz, la AIE ha fijado un plazo de tres meses para ir poniendo sucesivamente en el mercado este petróleo, un horizonte temporal que no es estándar. Estos tres meses son el tiempo de que, en España, dispone el Consejo de Ministros para decidir cuándo liberar los 11,5 millones de barriles. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, dijo este jueves que sucederá "muy pronto". En medio de tanta incertidumbre sobre cuánto durará la guerra y tardará en llegar la estabilización, fuentes del sector petrolero apuntan a que esos 90 días de plazo tienen más que ver con la necesidad de dar tiempo y "flexibilidad" a los países para poner en el mercado la mayor cantidad de reservase petroleras nunca liberadas. En ocasiones anteriores, los países dispusieron de menos tiempo, de un mes en el caso de la acción conjunta en 2005 por el Huracán Katrina y en 2011 por la Primavera Árabe y apenas 15 días la primera vez, cuando en 1991 los países de la AIE acordaron liberar 37,5 millones de barriles por la Guerra del Golfo. El director general de la AIE, Fatih Birol, apuntó este miércoles que la puesta en el mercado de 400 millones de barriles de petróleo tendrá un "impacto inmediato" que, de momento, no se ha visto. Al día siguiente, el barril Brent subió un 10% hasta los 101 dólares. Este viernes, Estados Unidos anunciaba que volverá a comprar petróleo ruso, sujeto hasta ahora a sanciones por la guerra de Ucrania, para aumentar su disponibilidad y que el precio baje. El mercado del gas pronostica un mejor contexto en verano Esta histórica decisión coordinada sobre reservas de petróleo intenta estabilizar precios en la materia prima que más se ha encarecido y ayudar especialmente a Asia, la región cuya importación de combustibles fósiles más depende de que puedan pasar por el Estrecho de Ormuz. Como dicen fuentes del sector, Asia es en este conflicto "la Europa de 2022", cuando la guerra en Ucrania golpeó especialmente a la UE, los principales clientes del gas ruso que pasaba por Ucrania y que dejó de fluir, primero por decisión de Vladimir Putin, y después también por las sanciones. Joan Batalla, presidente de la asociación del sector gasista en españa, Sedigás, aseguró hace unos días que el impacto del cierre de Ormuz en el suministro de gas a España es "nulo" porque sus principales suministradores son Estados Unidos y Argelia. Según dijo, este año no ha llegado ni un solo barco de gas natural licuado (GNL) procedente de Catar y los que llegaron en 2025 apenas representaron el 2% de las importaciones anuales de gas. A pesar de esta mejor posición que países como China, Japón o Corea y de que la guerra ha pillado a España con buenas reservas de gas al final del invierno -del 55,75% a 10 de marzo, casi el doble que la media europea-, en los últimos 15 días el precio en el mercado ibérico que opera Mibgas ha subido y ha abandonado el umbral de los 30 euros/Mwh de antes del ataque de Estados Unidos e Israel para subir a más de 50 euros, llegar hasta casi 60 y situarse en los últimos días en torno a 46-48 euros/Mwh. Más que por la "nula" exposición al gas catarí, Sedigás apunta que este encarecimiento tiene que ver con la multiplicación hasta por seis del precio de los fletes, de los barcos para trasladar el GNL entre otras regiones, que en los últimos días han pasado de 50.000 dólares a costar 300.000. Sin embargo, en el caso del gas y con todas las cautelas, existe también un horizonte temporal de otros tres meses, que es lo que mercado de esta materia prima da para empezar a ver la normalización. Según apuntan fuentes del sector, el precio de los contratos a tres y seis meses reflajan ya un precio que vuelve a bajar de 40 euros/Mwh. Los resultados del mercado a plazo en Mibgas así lo corroboran y reflejan que a partir de julio se iniciará una bajada pronunciada y continuada desde los niveles actuales del entorno de los 50 euros/MWh para que el gas llegue a 2027 en 36,2 euros/MhW. Sobre las consecuencias que hasta entonces el encarecimiento del gas tendrá para sectores tan claves como el industrial, en el sector gasista se subraya como algo positivo que, como 'herencia' de las dificultades cuando la guerra de Ucrania, la industria ha ido diversificando la forma de comprar gas, que ya no lo hace tanto en el mercado diario -donde se producen los grandes vaivenes en contextos de tanta volatilidad como el actual- y que cada vez recurre más a contratos a plazo. Precisamente, la industria pesada es uno de los sectores que en esta semana han pasado por el mostrador del Gobierno para analizar con sus ministros la situación y hacer un balance de daños de las primeras semanas de guerra. La siderurgia teme tener que hacer un sobrecoste de 60 millones si se mantiene el actual encarecimiento del gas la electricidad, que también percibe ya en un incremento del 2,5% de costes de trabajos y la subida de los fletes marítimos.“Los futuros marcan un mantenimiento de los precios elevados actuales durante todo 2026. No sabemos cuándo van a terminar las hostilidades pero es evidente que después del nivel de tensión alcanzado va a ser difícil y va a requerir tiempo recuperar la confianza para una vuelta a la normalidad en la navegación en la zona”, apunta el director de Economía de la Asociación de Empresas Siderúrgicas (UNESID), Alfonso Hidalgo de Calcerrada. La incógnita del precio de la electricidad y modulación en el Gobierno UNESID es uno de los colectivos que esta semana se han reunido con miembros del Gobierno -en este caso, con los ministros de Economía, Carlos Cuerpo, y de Industria, Jordi Hereu, pero las vicepresidentas María Jesús Montero y Aagesen también ha estado muy activa en encuentros, como el titular de Transportes, Óscar Puente, con los transportistas- en un intercambio de información, perspectivas y necesidades con distintos sectores, del que saldrá un plan con medidas que todo apunta que será escalado, en función de cómo evolucione una situación en la que en el sector energético se apunta a que será determinante lo que ocurra con el precio de la electricidad. En los últimos 15 días, los precios eléctricos del mercado mayorista han pasado de una media diaria de 15 euros/MWh, el primer día tras el primer ataque, un domingo, ha elevrse por encima de los 55 y los 60 euros y los 78 euros en la primera semana del conflicto y superar la barrera de los 100 euros/MWh en la segunda, con el pico de 136 euros, a partir de cuando empezó un nuevo descenso que este viernes volvió a situar el megatatio/hora en los 37,8 euros, con algunas horas a precios negativos. Aunque con alzas evidentes que ya se dejan notar en la industria y también en los hogares con tarifa regulada de la luz (PVPC), el precio de la electricidad dista todavía de las cotas de 2022, que llevaron a España y Portugal a pedir a Bruselas poder limitar el precio de la electricidad generada con gas, mediante el llamado mecanismo ibérico que el Gobierno no tiene intención de reeditar por el momento, a pesar de que esta es ya una petición de la industria. "El mecanismo ibérico requirió de muchísimo trabajo y de una validación por la UE y de precios muchísimos más altos que los que vemos hoy", dijo el jueves Aagesen, días antes de que previsiblemente el Consejo de Ministros del martes acuerde medidas más acuciantes, en principio, para abaratar el carburante a transportistas y sectores agrícolas y pesquero, para prohibir cortes de suministro y mejorar el bono social para los hogares más vulnerables y eventualmente para rebajar algún impuesto sobre la electricidad. Interlocutores con los ministros en reuniones de la última semana coinciden en el aire de compás de espera que existe en el Gobierno antes de determinar si son necesarias otro tipo de medidas que ya piden los distintos sectores, como rebajas del IVA del gas y electricidad, eliminación temporal del impuesto sobre generación eléctrica o mejora de la tarifa regulada del gas (TUR).