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Las expertas coinciden: "El descanso entre manicuras artificiales no es pausa estética, sino una inversión en salud"

2026-03-12 - 07:43

La manicura permanente ha supuesto un antes y un después en la forma de pintar nuestras uñas. Es práctica, dura semanas y no tienes que retocar el color constantemente. Sin embargo, no todo son ventajas. Encadenar manicuras sin dar un pequeño descanso a la uña natural puede hacer que pierda fuerza con el tiempo, sobre todo si la retirada no se realiza con cuidadosa. Las expertas en manicura insisten en que no se trata de renunciar a esta manicura, sino de aprender a espaciarla y, sobre todo, a retirarla correctamente. El objetivo no es que las uñas descansen sin más, sino mantener su equilibrio para que estén fuertes y sanas. Por eso, es importante estar atentas a algunos signos como descamación, pérdida de grosor o fragilidad. "El descanso entre manicuras artificiales no es una pausa estética, sino una inversión en salud", explica Lina Valderrama, coordinadora de tendencias en Masglo. Por qué las expertas recomiendan espaciar algunas manicuras No todas las uñas reaccionan igual, pero muchas expertas coinciden en que conviene observar cómo cambian tras varias manicuras seguidas. Con el tiempo, pueden perder brillo, volverse más finas o romperse con más facilidad. En esos casos, suelen recomendar espaciar las citas o elegir durante un tiempo opciones menos agresivas. La exposición continua a ciertos productos también puede hacer que las uñas se noten más débiles. Y no solo tiene que ver con el esmalte, sino con todo el proceso: el limado, la retirada o el uso de disolventes fuertes. Como explica Inma Novillo, responsable de marketing de Oh! My Nails, un contacto prolongado con estos productos puede deshidratar la uña y volverla más frágil y quebradiza. Cuando las uñas están muy debilitadas, algunas expertas aconsejan dejar pasar unas semanas antes de volver a hacer una manicura artificial. Ese tiempo ayuda a que recuperen fuerza y crezcan con normalidad. Si, en cambio, las uñas están sanas, basta con dejar pequeños descansos entre una manicura y otra. Retirar bien el esmalte y cuidar la uña a diario Unas de las recomendaciones que más repiten las expertas tiene que ver con la forma en la que se retira el esmalte. Aunque pensamos que la uña necesita respirar, en realidad el problema suele estar en retirar el producto de forma agresiva. Raspar, levantar capas o limar en exceso puede afectar directamente a la superficie natural y hacer que se vuelva más frágil. Acudir a un centro profesional o seguir técnicas adecuadas en casa ayuda a evitar ese desgaste innecesario. Además, incorporar gestos sencillos al día a día marca una gran diferencia. La hidratación frecuente, por ejemplo, sigue siendo uno de los consejos más repetidos. Los aceites para cutículas, las cremas específicas o aquellas fórmulas con ingredientes nutritivos ayudan mantener la flexibilidad de la uña y a mejorar su aspecto general. Además, a partir de los 50, debido a los cambios hormonales, las uñas pueden volverse más secas o quebradizas, por lo que muchas expertas sugieren priorizar manicuras tradicionales o tratamientos que refuercen la uña natural sin sobrecargarla. "La manicura tradicional es preferible porque es menos agresiva y a partir de los 50 las uñas son más quebradizas, pero lo que de verdad recomiendo es una nivelación de la uña natural", explica la experta en manicura Loredana María Buibas.

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