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Las famosas ruinas romanas de Tarragona que cada vez son más difíciles de visitar

2026-03-26 - 16:20

Proyectado, nada más y nada menos que en el siglo I d.C., uno de los monumentos romanos más impresionantes de Tarragona, visible desde la autopista AP-7 en sentido sur a su paso por la ciudad, afronta una nueva etapa de protección tras años de descontrol total. El entorno del Pont del Diable, el famoso acueducto de Les Ferreres, empieza a ser objeto de actuaciones ambientales para evitar la degradación causada por el uso intensivo del espacio natural. Según el Ayuntamiento de Tarragona, en este espacio se llevan a cabo trabajos de restauración ambiental dentro del proyecto Tarragona Greenbelt’26. La intervención pretende mejorar la vegetación del entorno, recuperar zonas degradadas y ordenar los itinerarios naturales que rodean el monumento. El proyecto busca preservar el espacio natural que rodea el acueducto romano, incluido en el conjunto arqueológico de Tarraco declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Espectacular infraestructura El Pont del Diable formaba parte del sistema hidráulico que llevaba agua desde el río Francolí hasta la antigua Tarraco. El acueducto supera los 200 metros de longitud y se eleva hasta 27 metros de altura, lo que lo convierte en una de las infraestructuras romanas más espectaculares de Catalunya. El monumento se encuentra dentro del Parc Ecohistòric del Pont del Diable, un espacio natural que combina patrimonio histórico y biodiversidad mediterránea. El parque incluye el propio acueducto, los jardines románticos diseñados a principios del siglo XX por los hermanos Puig i Valls y un entorno forestal que conserva especies características del bosque mediterráneo. Las actuaciones que ahora se ejecutan buscan también ordenar los recorridos y proteger el entorno natural del monumento, que recibe miles de visitantes cada año. La presión turística y la aparición de senderos improvisados han provocado problemas de erosión y desgaste en algunos puntos del parque, algo que ahora se busca corregir. Con estas actuaciones, el Ayuntamiento pretende equilibrar la conservación del entorno con el uso público del espacio. El objetivo es proteger uno de los paisajes históricos más singulares de Tarragona y garantizar que el Pont del Diable pueda seguir visitándose sin poner en riesgo su entorno natural. A juzgar por el rumbo que han tomado otras atracciones turísticas de la misma envergadura, quizás el futuro vaya hacia una mayor ordenación de las visitas, pasando por una necesaria restricción.

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