Las medidas de película de 'Mask Singer' para mantener el anonimato de las máscaras, que en su nueva edición tendrán novedades
2026-03-23 - 17:30
Antena 3 ya calienta motores para una nueva entrega de uno de sus formatos estrella. La quinta temporada de Mask Singer: adivina quién canta llegará "muy pronto" con cambios que buscan renovar un fenómeno que, lejos de desgastarse, sigue liderando su franja. Al frente continuará Arturo Valls, que repite como maestro de ceremonias de un formato que, según la cadena, quiere subir un punto más el ritmo y el factor sorpresa. Y para ello, la principal baza está en las novedades. La primera de las novedades anunciadas afecta directamente a la mecánica: por primera vez, todas las galas incluirán doble desenmascaramiento. Un giro que acelera la competición y obliga a los participantes a arriesgar desde el primer minuto, según explicaron los responsables del formato. También crece el universo del programa. A las 12 máscaras principales se suman seis nuevas Wild Cards, pero con una diferencia clave respecto a ediciones anteriores: ya no tendrán acceso directo. Deberán competir entre ellas para ganarse un hueco, lo que introduce una especie de "previa" dentro del propio formato. Otra de las incorporaciones es el llamado QR de las máscaras, una herramienta que dará a los investigadores pistas adicionales en momentos clave. No elimina la intuición, parte esencial del programa, pero sí añade una capa más de estrategia. Se mantiene, eso sí, uno de los elementos más celebrados: el botón delatador. Si alguien cree tener la respuesta definitiva, podrá pulsarlo y jugárselo todo a una carta. Acertar significa desenmascaramiento inmediato; fallar, un castigo para el osado investigador. El otro gran cambio está en la mesa de los investigadores. Junto a Ana Milán, que continúa, se incorporan Juan y Medio, Ruth Lorenzo y Boris Izaguirre. Además, habrá investigadores invitados en distintas galas. La semifinal conservará uno de los momentos más vistosos: los duetos. Las máscaras que lleguen a esa fase compartirán escenario con artistas conocidos, obligadas a defender no solo su voz, sino también su capacidad de adaptación. Las medidas de seguridad para evitar 'spoilers' Mantener el secreto en Mask Singer no es solo una cuestión de contratos; es un despliegue de seguridad que roza lo cinematográfico. Como bien dice Arturo Valls, el presentador, el éxito reside en un pacto tácito con la audiencia: "El espectador entiende que no mola saberlo... si lo sabes, pierdes la esencia del programa". Para evitar ese spoiler que arruinaría la magia, el equipo vive en un estado de "alerta a tope", según define Mario Briongos, CEO de Fremantle España. La logística para llevar a los famosos al plató sin que nadie los reconozca es, quizás, la parte más extrema. Los concursantes no solo viajan ocultos, sino que el protocolo les hace sentir como fugitivos. "Van en una furgoneta con sudadera, casco y malla para que no se les vea nada", explica Briongos. El nivel de secretismo es tal que incluso la comunicación con el exterior es mínima: "Llevan una pizarrita para hablar con el chófer; es que parece que van a atracar un banco". La sensación de estar al margen de la ley es real para el invitado: "Llegar con un candado, una combinación para entrar en el coche... se sienten casi un delincuente", cuentan. En el entorno digital, el equipo de Mask Singer aplica una "higiene" de datos digna del CNI. Mario Briongos confiesa que la discreción llega hasta sus comunicaciones personales con los directivos: "Cambio mensajes con Carmen Ferreiro y luego los borro para que no quede nada en el WhatsApp. Si mandas un documento, va encriptado a tope". Incluso para los altos mandos, el misterio es un rompecabezas. Carmen Ferreiro (Atresmedia) admite que el nivel de confidencialidad es tan alto que ella misma necesita ayuda para seguir el hilo: !A veces Mario me habla de alguien y le digo: 'Espera, y tengo que mirar mi listado secreto' para saber si es Pepinillo o quién es". En el equipo, los nombres reales están prohibidos; solo existen las máscaras. Hoy en día, el secreto no solo se enfrenta a los paparazzi, sino también a la tecnología. Ante la amenaza de que la IA pueda analizar pistas y voces para "destripar" el programa en redes sociales, el equipo se mantiene firme. "La IA no acierta siempre", bromea Ferreiro. Por su parte, Briongos tiene claro que el programa no se hace para las máquinas: "No hacemos el programa para la IA, lo hacemos para la audiencia. El salseo en redes es parte del juego, pero para disfrutarlo... ¡pues no metas las pistas en la IA!". El reto es encontrar ese equilibrio justo donde la pista sea clave, pero no obvia. Fuera del plató, la presión no disminuye. Arturo Valls relata con humor cómo sus allegados intentaban quebrantar su silencio: "En la primera temporada te intentaban sobornar... te rellenaban la copa a ver si soltabas algo". Sin embargo, el momento de mayor tensión ocurre en la intimidad de su hogar. "Viendo el programa con mi familia, me dicen: '¡No hagas gestos! Que te estamos mirando a ver si reaccionas'". Esa necesidad de mantener una expresión impasible frente a sus propios hijos es el último eslabón de una cadena de seguridad que solo se rompe cuando, por fin, se grita el famoso: "¡Quítatela, quítatela!" y el famoso de turno se descubre.