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Las obras de Campamento alcanzan el 47% de la demolición mientras se espera a retirar el amianto

2026-03-11 - 17:24

Buena parte de los antiguos cuarteles militares de Campamento han quedado ya reducidos a escombros para ir dejando espacio a las 10.700 viviendas que albergará el futuro nuevo barrio del distrito Latina. El Ministerio de Vivienda calcula que se ha ejecutado ya el 47% de las obras de demolición de los acuartelamientos, con 12 edificios completamente derruidos y otros tantos a la espera de autorización para retirar el amianto. Mientras tanto, los derribos se compaginan con la selección y el reciclaje de los escombros, que se utilizarán para dar forma al futuro barrio. Las obras de demolición llevan en marcha dos meses, desde el 12 de enero, y, según Casa 47 —la empresa pública dueña de los terrenos— y la constructora encargada de los derribos, están yendo más rápido de lo previsto. A estas alturas estaba previsto haber ejecutado el 13,6%, pero ya se ha alcanzado casi la mitad. El plazo firmado para llevar a cabo estos trabajos es de nueve meses, hasta septiembre, aunque desde la empresa adjudicataria creen que, al ritmo actual, en junio podrían estar ya realizadas todas las demoliciones. Por el momento, de los 37 edificios que está previsto tirar se han derruido por completo una docena, aunque los responsables de la obra indican que se trata de los de mayores dimensiones. A estos se suman otros dos cuyo interior ya está totalmente desmantelado. El derribo de las garitas de vigilancia y los cerramientos que delimitan el perímetro del recinto interior se está dejando para más adelante, al ser trabajos más sencillos. Según indican los responsables de la obra, quedan dos edificios grandes por demoler y el resto están a la espera de recibir la autorización para retirar el amianto, un trámite que esperan que se resuelva a lo largo de este mes dado que ya está en manos de la Comunidad de Madrid. Se han detectado unos 3.000 metros cuadrados —el doble de lo previsto— de material tóxico. Su manipulación requiere de un equipo especializado porque cuando se rompe desprende partículas cancerígenas. En una visita a la obra, la presidenta de Casa 47, Leire Iglesias, y el director facultativo de la obra, Francisco Ortega, explicaron este miércoles que las demoliciones que se están llevando a cabo no consisten únicamente en derruir los edificios, sino que tienen un trabajo previo de identificación y selección de los materiales, con el objetivo de reciclar lo máximo posible. De este modo, antes de poner en marcha las máquinas demoledoras, se retiran del interior las ventanas, puertas, tuberías, falsos techos, escayolas... Esos materiales se acumulan después en montoneras separadas para o bien llevarlos a un vertedero o bien tratarlos en la propia obra. Lo mismo se hace con los ladrillos y el hormigón de la estructura, que se procesa con una máquina demoledora especial para separarlo de la armadura de acero. Son sobre todo estos materiales, los escombros de ladrillos y hormigón, lo que se recicla en la propia obra con una máquina de machaqueo que los tritura y los convierte en una especie de gravilla que luego puede ser utilizada para hacer caminos o incluso para hacer de nuevo hormigón, en función de su calidad. Es un modo de velar por la sostenibilidad de la obra, a la vez que se evita tener que trasportar los escombros a un vertedero, lo que la empresa adjudicataria calcula que en un proyecto de las dimensiones de la Operación Campamento costaría unos 3 millones de euros. Se calcula que se tratarán por esta vía unas 45.000 toneladas de escombros, lo que equivale a unos 2.500 camiones de materiales de relleno y puede convertirse en unos 8 kilómetros de viales. "Aquí se empezó a trabajar el 12 de enero y no se ha parado en ningún momento", subrayó la presidenta de Casa 47 durante la visita, desmintiendo las dudas sembradas por el Ayuntamiento de Madrid sobre el avance de los trabajos. Desde la empresa responsable de la obra explican que incluso la lluvia de las últimas semanas ha servido como aliada para las demoliciones, al reducir el polvo que levanta la maquinaria y permitir que trabajen de manera más ágil sin tener que usar cañones de agua o sistemas de riego para humedecer el ambiente. Lo que no se ha tocado han sido los árboles, que se catalogarán antes de empezar con la urbanización. Según explican desde Casa 47, las especies protegidas se mantendrán y del resto se talarán los menos posibles, priorizando el trasplante cuando sea posible. Por cada árbol talado, se plantarán 10 nuevos para garantizar una mejor absorción del dióxido de carbono en el entorno. De las 211 hectáreas de superficie del nuevo desarrollo, el 25% se destinará a la construcción de viviendas y el 75% restante se dedicará a equipamientos urbanos, calles, zonas verdes y demás espacios públicos. El paso siguiente en el desarrollo del denominado Nuevo Barrio Campamento es la urbanización del terreno, que está pendiente de la aprobación definitiva del proyecto por parte del Ayuntamiento de Madrid. El consistorio de José Luis Martínez-Almeida ha culpado al Ministerio de Vivienda del retraso en la tramitación por la demora en la presentación de los informes pertinentes. Desde el departamento de Isabel Rodríguez recalcan que toda la documentación está entregada y que los trabajos técnicos con el Ayuntamiento se están desarrollando con normalidad, por lo que confían que la aprobación definitiva del proyecto de urbanización llegue en las próximas semanas. Una vez se subsane este trámite, aseguran tenerlo todo listo para acompasar las obras de urbanización con las de edificación.

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