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Las obras de reurbanización de la Rambla de Barcelona llegan al 60% de su ejecución: la zona del Raval entra en la recta final

2026-03-23 - 08:40

La reurbanización de la Rambla avanza cada día a la vista de todos. No es una obra cualquiera. Desde el Ayuntamiento la califican como "una gran obra del mandato", lo cual no sorprende a nadie, teniendo en cuenta lo emblemático de la vía, su gran atractivo turístico y que en ella conviven una intensa actividad comercial y vecinal. Precisamente, su reforma ha sido una de las grandes demandas de los vecinos de la zona para recuperar un lugar que sentían que habían perdido por la masificación turística, la pérdida del comercio tradicional y la degradación del espacio público. En total, vecinos y comerciantes estuvieron esperando la reforma 2.695 días, según el contador gigante instalado en octubre de 2020 por la asociación Amics de la Rambla, que marcaba esa cifra en el momento de su retirada, en julio de 2023. A menos de un año de la fecha prevista de finalización, las obras han superado ya el ecuador y han alcanzado el 60% de su ejecución, según han explicado fuentes municipales a 20minutos. El comisionado del Pacte per Ciutat Vella, Ivan Pera, ha concretado a este medio que los trabajos "avanzan según el calendario previsto". Aunque a menudo las obras públicas suelen atrasarse, en este caso, asegura que "toda la maquinaria está trabajando" para que acaben en la fecha prevista: en febrero de 2027. "Hay un compromiso muy grande", confiesa. Están en la segunda y tercera fase La primera fase de obras, correspondiente a la calzada y acera del lado Besòs (la que da a la parte del Gòtic) terminó el pasado junio y ahora se está encarando la recta final de la segunda fase, que corresponde al lado Llobregat (la que da a la parte del Raval), con la previsión de que acabe en mayo. Además, de forma simultánea y desde noviembre del año pasado, se está actuando en la tercera y última fase que corresponde al tronco central del paseo. De hecho, ya se puede ver el suelo levantado a la altura de la fuente de Canaletes. "Esta parte será más fácil porque debajo está el Metro y no nos encontraremos con restos arqueológicos, por lo que no tendrá las dificultades que han tenido los dos laterales", ha asegurado Pera. Las obras se han realizado con un riguroso proceso de control arqueológico, ya que durante el movimiento de tierras en las dos primeras fases han salido al descubierto tramos de la muralla medieval, restos de torres del Portal de la Ferrissa, pilares vinculados a la antigua Foneria de cañones y elementos del sistema defensivo de la ciudad. Los trabajos en el tronco central del paseo han obligado a trasladar los puestos de las floristas a plaza Catalunya. Lo tenían que hacer a partir del pasado 14 de febrero, pero algunas "gestiones técnicas de última hora" han retrasado el traslado. Pese a ello, Pera señala que el proceso "sigue en marcha" y que "estarán instaladas para Sant Jordi". Concretamente, se instalarán ocho quioscos y ocuparán este espacio del centro de la ciudad hasta que finalice la reforma. Es decir, durante todo un año los barceloneses que quieran comprar flores podrán hacerlo en estas instalaciones provisionales. Una vez acabe la transformación de la Rambla, las floristas regresarán al paseo con los mismos módulos. Una gran fiesta ciudadana para la inauguración Pera ha avanzado a este rotativo que, una vez acabe la remodelación de La Rambla, se celebrará una gran fiesta ciudadana en la que el Ayuntamiento "ya está trabajando"; algo que ya hizo cuando terminó de reformular la Via Laietana. "Los barceloneses y barcelonesas quieren recuperar la Rambla y, una vez acabada, esto merece una celebración para todos", ha subrayado. En junio de 2024, el gobierno de Jaume Collboni apretó el acelerador en la transformación del paseo para convertir lo que había sido una promesa eterna para los barceloneses en una realidad. Las obras se intensificaron para reducir a la mitad los seis años previstos durante el mandato de Ada Colau y completar así más rápido el rediseño del paseo. Para ello, el ejecutivo municipal decidió no seguir realizando la intervención por tramos, como estaba planeado, y optó por ejecutar los trabajos a la vez en tres fases para minimizar las molestias de los vecinos y comerciantes. En total, la reurbanización de la Rambla costará 55,6 millones de euros y, con ella, el gobierno municipal quiere recuperar este espacio para los barceloneses como eje de la ciudad que, además, sume a la promoción y diversificación económica y comercial.

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