Las obras y los trenes marcan una Semana Santa de Sevilla con menos turismo extranjero
2026-03-23 - 08:40
A pocos días para el Domingo de Ramos, Sevilla se prepara para otra Semana Santa espléndida, pero algo atípica, marcada por un refuerzo de la seguridad y por las numerosas obras. Pero también por los problemas ferroviarios, el contexto bélico internacional y una mayor preocupación por la meteorología tras los últimos temporales, por lo que se prevé que haya menos público extranjero que otras ediciones. Aunque, pese a todo, se espera que sea multitudinaria y con un fuerte impacto económico. El Ayuntamiento va a reforzar este año la seguridad con la instalación de 33 cámaras de videovigilancia, el doble que el año pasado, pero con una inversión prácticamente similar, que asciende a 88.000 euros. Se ubicarán en diferentes puntos del casco histórico e incorporarán un altavoz para enviar mensajes a la ciudadanía, iluminación infrarroja y un sistema de limpieza automática. Estas se sumarán al despliegue policial de más de 3.500 agentes nacionales y locales. Además, se medirá en tiempo real el flujo de personas en los puntos más destacados del centro mediante sensores instalados en las cámaras para contabilizar el número de móviles en cada zona, estimando la ocupación de la vía pública. Esto facilitará al Centro de Coordinación Operativa (Cecop) y a los cuerpos de seguridad la toma decisiones y mejorará las alertas por aglomeraciones. Además, los ciudadanos también podrán conocer el estado de saturación de algunas calles a través del semáforo de ocupación de la aplicación 'Sevilla', así como la ubicación de las hermandades en esta misma app. Esta herramienta será de gran utilidad para la movilidad, teniendo en cuenta el gran volumen de obras que están en marcha y en cuya afección está trabajando el Ayuntamiento para reducirla al máximo. En la Encarnación, por donde avanza la construcción del tranvibús, se habilitará un pasillo de ocho metros, se reducirán los cajones de obra y se retranquearán los quioscos, además de colocar un pavimento provisional en las setas para facilitar el tránsito. Según el alcalde, José Luis Sanz, estas obras "no serán un obstáculo para las cofradías". Aunque algunas ya han manifestado su intención de variar sus itinerarios históricos en este tramo. En la Plaza Nueva, completamente vallada por la reurbanización, se retirará el cajón de obra y se habilitará la acera que converge con Tetuán para los servicios públicos, como los aseos portátiles, con 16 módulos en total que habrá repartidos en distintos puntos del centro. Mientras que la avenida de la Constitución no tendrá afecciones, ya que se ha parado la obra y pospuesto la repavimentación para después de la fiesta mayor. El Ayuntamiento afirma además que las obras en Méndez Núñez, San Juan de la Palma, Gerona o Teodosio estarán finalizadas para el Domingo de Ramos. Fuera del centro, también se actuará en Pagés del Corro, en plena reurbanización, donde se reducirá el elemento de la obra que colinda con la calle Victoria para que pueda pasar la Esperanza de Triana. Estas intervenciones, a las que se suman las del metro en la Macarena, dificultarán aún más la movilidad, que ya de por sí es compleja durante la semana de Pasión por los cortes, desvíos y aforamientos que se activan en muchas calles. No en vano, las Administraciones recomiendan utilizar el transporte público, que contará con refuerzos. Cambios en el perfil del visitante La Semana Santa es uno de los principales motores económicos de la ciudad, que genera cada año entre 400 y 500 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 1,3% del PIB de la capital, según detallan a 20minutos desde la asociación de agencias de viajes de Sevilla (Aevise). Si bien, este año las previsiones no son tan halagüeñas debido a la influencia de varios factores que han generando incertidumbre entorno a la fiesta. Como explican desde la entidad, los problemas ferroviarios han afectado al turismo nacional. El miedo generado tras los accidentes de Adamuz y Gélida, unido a la "incertidumbre" sobre el restablecimiento total de las frecuencias y a los "retrasos en la red de alta velocidad", tanto en la conexión Madrid-Sevilla, como en la de Málaga, que no estará para esta fecha, están provocando una "caída de reservas de entre el 20% y el 30%", ya que el tren es el "medio principal" para el turista de alto poder adquisitivo que viene de la capital. A ello se suma el contexto internacional geopolítico, marcado por la guerra de Irán, que también está modificando el perfil del visitante. Según Manuel Pérez, CEO del grupo Edutravel y miembro de la junta directiva de Aevise, el cierre de algunos espacios aéreos en Oriente Medio y el miedo a una escalada global han paralizado el turismo de larga distancia. De hecho, se ha registrado hasta un 90% de cancelaciones de asiáticos y también de estadounidenses. Aunque, por otro lado, algunos analistas sugieren que Sevilla podría beneficiarse de un trasvase de viajeros europeos ante la inseguridad en el Mediterráneo Oriental. A estas circunstancias se suma la meteorología, más decisiva que nunca tras un invierno marcado por las borrascas, ante el temor de que se repita otro temporal como el de febrero, que, además, ha dejado "maltrechas" algunas playas, destino complementario de muchos turistas que viajan normalmente hasta la capital hispalense, retrayendo a los viajeros. En esta misma línea se han pronunciado los hosteleros de Sevilla, cuyo presidente, Alfonso Maceda, afirma a este medio que tanto los problemas ferroviarios como el temporal están influyendo en las reservas, que "no se están tramitando con tanta antelación como otros años", aunque confían en que "aumenten en estos días previos y sea una Semana Santa buena si el tiempo acompaña". También miran al cielo los hoteles, con una ocupación que, hace solo unos días, rondaba el 75% de media, ligeramente inferior a la de 2025, aunque el sector espera que aumente con las reservas de última hora señalan desde la patronal sevillana. Además, la ralentización de reservas ha provocado que muchos establecimientos hoteleros y apartamentos turísticos hayan comenzado a bajar precios para incentivar la demanda de última hora, aseguran desde Aevise. Fidelidad del público sevillano No obstante, el público local continúa demostrando una fidelidad inquebrantable a la Semana Santa, que vive con un intenso fervor cofrade. Prueba de ello es la larga lista de espera que ha vuelto a haber este año para conseguir uno de las 686 abonos que sorteaba el Consejo de Hermandades tras quedarse libres este año, de los 33.000 que conforman la carrera oficial. Unos asientos privilegiados que por primera vez han superando los 1.000 euros en la Campana, consolidándose como uno de los enclaves más demandados para vivir una de las fiestas mayores más esperadas del año. Inyección económica para muchos negocios de la ciudad La Semana Santa de Sevilla también representa una importante fuente de ingresos para otros muchos negocios locales, como comercios especializados, talleres de arte sacro, floristerías, tintorerías o, incluso, pastelerías. Es el caso de Casa Rodríguez, una histórica tienda sevillana de pasamanería para la que esta celebración supone el 70% de su facturación anual, explica a 20minutos su propietario, Javier Gotor, que matiza que ellos trabajan "durante todo el año" al ser esta una actividad "manual", con un mayor impulso a partir de enero. Según Gotor, tras la pandemia han aumentado el volumen de trabajo porque "las hermandades se están volcando en el arte sacro" y este, en concreto, ha sido un año "bueno", con encargos ya hasta 2028, afirma. Aunque a ellos también les afecta el panorama internacional porque trabajan para "todo el mundo" y, además, les influye la subida del precio del oro, que ha elevado el presupuesto de los proyectos. Por ello, están trabajando ya con las hermandades para adquirir el hilo y amortiguar ese aumento de cara al futuro. "Nos vamos sobreponiendo a todo", concluye. La Semana Santa supone también una inyección económica para las tintorerías, como explica a este medio Jesús Jiménez, propietario de La Planchadora, a quienes esta fiesta les reporta el 20% de su negocio anual por la puesta a punto de las túnicas de nazareno y los trajes de chaqueta, fundamentalmente. El aluvión de trabajo les llega en las dos semanas previas, debido a que los usuarios "cada vez esperan más para saber la previsión meteorológica". Aunque el tiempo que más les influye es el de la edición anterior, ya que "si llueve y las procesiones se suspenden, muchas prendas no se utilizan y no se envían a limpiar" hasta después de la fiesta del año siguiente, sostienen desde este negocio, que cuenta también con servicio a domicilio.