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Las periquitas no eligen al macho más bonito: prefieren al que resuelve problemas

2026-03-05 - 07:03

De forma genérica, la selección de pareja en aves se ha explicado casi exclusivamente desde lo visible, achacando la elección a los colores más vivos, cantos más complejos o plumajes más llamativos. Sin embargo, la etología y la neurobiología animal han empezado a desmontar esa idea simplista, mostrando que la elección sexual también puede estar profundamente ligada a la cognición. No solo importa cómo es una pareja potencial, sino qué sabe hacer. Ese cambio de mirada ha vuelto a la conversación pública gracias a la divulgadora científica Laura Camón, bióloga y autora de Lazos salvajes, que ha recuperado en redes sociales un estudio publicado en 2019 sobre cómo las periquitas (Melopsittacus undulatus) eligen pareja. Un trabajo que demuestra que las hembras no mantienen preferencias fijas y que pueden cambiar de candidato tras observar habilidades concretas, como la capacidad para resolver problemas y acceder a alimento. El hallazgo además de sus implicaciones evolutivas, nos obliga a plantearnos qué ocurre con ese comportamiento cuando los periquitos viven en cautividad, y si tiene sentido hablar de elección de pareja en un entorno donde casi todo está decidido por los seres humanos. Observar, comparar y cambiar de opinión El estudio, liderado por la ecóloga del comportamiento Jiani Chen, partía de una hipótesis clásica en biología evolutiva que recoge que la selección sexual ejercida por las hembras podría haber impulsado el desarrollo de habilidades cognitivas en los loros. Para comprobarlo, los investigadores diseñaron una serie de experimentos. Primero, se permitió a cada hembra elegir entre dos machos, identificando su preferencia según el tiempo que pasaba cerca de cada uno. Después, sin que la hembra lo supiera, el macho menos preferido fue entrenado para resolver distintos rompecabezas que contenían comida. El macho inicialmente favorito no recibió ese entrenamiento. Cuando las hembras volvieron a tener acceso a ambos machos, y pudieron observar que el ‘menos atractivo' resolvía los problemas y accedía al alimento, muchas cambiaron su preferencia y comenzaron a pasar más tiempo cerca de él. El efecto no se reprodujo cuando las demostraciones las realizaban otras hembras, lo que indica que no se trataba de una simple atracción social hacia individuos hábiles, sino de una elección sexual específica. El físico, por tanto, no lo es todo y para las periquitas, la competencia cognitiva importa. ¿Por qué resulta atractivo un macho listo? Los investigadores plantean dos grandes explicaciones, que no son excluyentes. La primera es funcional, y es que un macho capaz de resolver problemas podría facilitar un mejor acceso a recursos, algo especialmente valioso en entornos naturales impredecibles. El segundo razonamiento es que se trata de genética y esas habilidades podrían ser indicadores honestos de una mayor calidad genética, aumentando las probabilidades de supervivencia de su descendencia. La relación entre selección sexual e inteligencia es una hipótesis bien establecida, pero este estudio aportó una demostración directa de que las hembras, al menos si hablamos de periquitos, ajustan activamente sus preferencias en función de lo que observan hacer a los machos, no solo de cómo son estéticamente. Eso sí, el propio trabajo deja preguntas abiertas y no sabemos si las periquitas valoran la capacidad de aprender algo nuevo o simplemente el rendimiento final, ni si existen distintos ‘tipos’ de inteligencia relevantes para ellas. La cognición, también en aves, no es un rasgo único ni fácil de medir. Qué pasa con este comportamiento en cautividad En la mayoría de los hogares con presencia de periquitos, las hembras no eligen pareja. Las personas eligen por ellas, ya sea por el color, la disponibilidad en el comercio de mascotas o por simple intuición, y las aves se ven obligadas a formar vínculos dentro de un entorno extremadamente empobrecido desde el punto de vista conductual. En jaulas sin enriquecimiento, con comida siempre disponible y sin retos cognitivos, muchas de las conductas que en la naturaleza influyen en la elección de pareja dejan de tener sentido. La capacidad para resolver problemas no se expresa porque en cautividad no hay problemas que resolver. Eso no significa que el comportamiento se pierda, sino que queda silenciado. La base cognitiva sigue ahí, pero el entorno doméstico no permite que se manifieste. ¿Podemos respetar este comportamiento? No existe una forma ética de reproducir la elección sexual natural en cautividad tal y como ocurre en libertad, y conviene decirlo sin rodeos. Sin embargo, sí hay decisiones que pueden acercarse más al bienestar real de este tipo de animales. Permitir que las aves interactúen en espacios amplios, introducir enriquecimiento cognitivo, evitar emparejamientos forzados y observar afinidades reales entre individuos son prácticas que respetan mejor su naturaleza social. En contextos responsables, como aviarios bien diseñados, se ha observado que las aves muestran preferencias claras cuando se les da margen para poder expresarlas. Referencia: Problem-solving males become more attractive to female budgerigars. Jiani Chen et al. Science (2019)

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