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Las previsiones para el petróleo miran al Estrecho de Ormuz: su reapertura será clave para estabilizar el precio

2026-03-05 - 06:03

El petróleo estaba llamado a ser un activo estable este 2026, sin grandes sobresaltos en la cotización. Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyectaba hace unos meses que el ejercicio actual estaría marcado por un superávit de oferta que presionaría su precio a la baja. Las tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos, que finalmente se han materializado en un ataque militar del segundo al primero, han agitado al 'oro negro', que se ha visto sumido en la inestabilidad. El punto de mayor tensión está en el cierre del Estrecho de Ormuz, zona clave para el comercio mundial. La importancia de este punto estratégico radica en que por este canal transitan una quinta parte del suministro de petróleo y una cuarta parte de los flujos de gas natural licuado que se consumen a nivel mundial. Esta decisión ya ha tenido impacto directo sobre el precio del crudo, que ha experimentado una escalada inédita desde la pandemia de Covid-19. Aunque los futuros del petróleo se han estabilizado a lo largo de las últimas horas, el repunte ha llegado a superar el 8%. Víctor Alvargonzález, director de estrategia de la firma de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance, destaca que la evolución del crudo está más ligada a la situación en Ormuz que al propio conflicto bélico en sí. Pone como ejemplo la contienda entre Irak e Irán que duró entre 1980 y 1988. "Una guerra en la región es compatible con el funcionamiento del Estrecho (...). El problema no es Irán, que representa una mínima parte del suministro mundial, sino que está impidiendo la salida de los buques petroleros de Arabia Saudí", expresa. Sobre este punto de partida, proyecta la posibilidad de que pueda dispararse hasta los 90 dólares el barril, umbral en el que Alvargonzález fija el tope en base a una conjunción de varios factores. Por un lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afronta el próximo noviembre las elecciones de medio mandato, por tanto, no le interesa que la cotización repunte más allá de este umbral; pero tampoco se sabe cuánto tiempo puede durar el régimen iraní sin los ingresos del crudo. "Tampoco hay que descartar que en Irán haya una parte de la república islámica dispuesta a negociar un cambio", añade. En esta ecuación entra en jaque el 'oro negro' venezolano, que se irá incorporando de manera progresiva al mercado y ejercerá de freno en la espiral de precios. Después de desmentir Irán la posible reunión entre las unidades de inteligencia iraníes y estadounidenses, la cotización ha registrado leves subidas. El Brent, de referencia en Europa, se mueve sobre la barrera de los 81 dólares, máximos de los últimos doce meses, al tiempo que el West Texas ronda los 75 dólares el barril y regresa a niveles de julio del año pasado. Se espera que la contienda añada alrededor de quince dólares al precio, de los que aproximadamente dos tercios se produjeron tras el estallido del combate el pasado 28 de febrero, dado que el resto ya se estaba descontando antes. En este sentido, los expertos insisten en que las circunstancias actuales son diferentes a cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, dado que por aquel entonces esta materia prima cotizaba sobre los 120 dólares. Todo ello invita a pensar que el bloqueo del Estrecho será corto. "No debería durar más de un mes, pero si se alarga veremos el barril por encima de los 100 dólares", apunta Javier Cabrera, analista de XTB. Su posicionamiento va en línea con el planteado por la gestora suiza Julius Baer. "Nuestro escenario base sigue siendo un repunte intenso y de corta duración en los precios del petróleo y el gas. Prevemos que el crudo alcanzará máximos de entre 80 y 90 dólares, y el gas se situará entre 40 y 50 euros en marzo, antes de moderarse con la llegada del verano, reconociendo la dinámica y la incertidumbre", exponen desde la gestora suiza. Uno de los mayores beneficiados del nuevo tablero energético podría ser Rusia, que estaría preparada para aprovechar el potencial regreso de los compradores indios, mitigando los descuentos que Moscú se ha visto obligado a ofrecer a compradores asiáticos, informa Bloomberg. Los cargamentos de crudo ruso de los Urales que flotan en el Mar Arábigo ofrecen una alternativa tentadora a los barriles de Oriente Próximo para trayectos cortos. Mientras las entregas a India se redujeron en 1,11 millones de barriles diarios durante el mes pasado, mínimos desde febrero de 2022, el gigante asiático ha absorbido gran parte de esa demanda, impulsando las importaciones marítimas a un récord de 2,02 millones de barriles diarios.

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