LG anuncia garantía de por vida para electrodomésticos en España en pleno impulso contra la obsolescencia
2026-03-13 - 14:13
La durabilidad de los productos tecnológicos se ha convertido en uno de los grandes debates del consumo en Europa. Mientras las instituciones comunitarias impulsan medidas para alargar la vida útil de los dispositivos y facilitar su reparación, algunos fabricantes empiezan a reforzar sus políticas de garantía. En este contexto, LG ha anunciado que amplía en España su llamada 'garantía de por vida' a más electrodomésticos de su catálogo doméstico, incluidos frigoríficos, lavadoras, secadoras, lavavajillas, aspiradoras, microondas y equipos de aire acondicionado. La cobertura se aplica a componentes clave de estos aparatos —motores, compresores y el magnetrón del microondas— y en la práctica supone una garantía cercana a los 30 años, resultado de sumar los tres años de garantía legal obligatoria en España a otros 27 años adicionales ofrecidos por la compañía. Según señala LG en su página de soporte, "cubre únicamente el coste de la pieza". Además recuerdan que es obligatorio registrar la compra en el plazo de un año desde la fecha de adquisición para activarla. La compañía sostiene que su estrategia se basa en alargar la vida útil de los electrodomésticos mediante tres factores: la fiabilidad de los componentes, la disponibilidad de repuestos y la capacidad de reparación. Según datos internos de incidencias de LG, los problemas asociados a algunas de sus piezas clave representan un porcentaje reducido. La empresa pone como ejemplo el motor Direct Drive de sus lavadoras, que concentra el 0,2% de las incidencias registradas, o el compresor de los frigoríficos, con un 3,5%. Además de la durabilidad del hardware, el fabricante apunta a la logística de reparación como un elemento clave para mantener los aparatos en funcionamiento durante más años. En este sentido, asegura poder suministrar piezas de repuesto en menos de 24 horas en el 97% de sus referencias en España, un aspecto relevante en un momento en el que la normativa europea exige a los fabricantes garantizar la disponibilidad de recambios durante largos periodos tras la venta. La empresa también ha incorporado herramientas de diagnóstico remoto en algunos de sus electrodomésticos conectados a través de la función Smart Diagnosis, integrada en la aplicación ThinQ. Un mercado que mira la sostenibilidad y los residuos electrónicos El movimiento llega en un momento en el que la durabilidad de los productos tecnológicos se ha convertido en un asunto central tanto para los reguladores como para los consumidores. El impacto ambiental de la electrónica y los electrodomésticos ha aumentado de forma constante en las últimas décadas. Según distintos organismos europeos, prolongar la vida útil de los productos es una de las medidas más eficaces para reducir residuos y consumo de recursos, ya que evita fabricar nuevos dispositivos y disminuye el volumen de aparatos desechados. La Unión Europea lleva años tratando de cambiar el modelo de consumo basado en reemplazar productos con frecuencia. En ese contexto se han impulsado normas de ecodiseño, que obligan a los fabricantes a diseñar productos más eficientes y reparables y a garantizar el acceso a piezas de repuesto durante largos periodos de tiempo. Por ejemplo, la legislación europea exige que determinados electrodomésticos dispongan de piezas de recambio durante hasta diez años, como ocurre con lavadoras, secadoras o lavavajillas, y al menos siete años en el caso de frigoríficos. Estas medidas buscan reducir el problema de los residuos electrónicos y facilitar que los aparatos puedan repararse en lugar de sustituirse. El avance del derecho a reparar en Europa El cambio regulatorio no se limita al ecodiseño. En 2024 la Unión Europea aprobó una Directiva sobre el derecho a reparar que pretende facilitar que los consumidores puedan arreglar sus productos incluso después de que termine la garantía legal. La normativa establece nuevas obligaciones para los fabricantes, como facilitar el acceso a servicios de reparación y repuestos, ofrecer información clara sobre los arreglos disponibles y garantizar que reparar resulte una alternativa real frente a comprar un producto nuevo. Además, la legislación europea también introduce incentivos para optar por la reparación. Por ejemplo, si un consumidor decide reparar un producto defectuoso dentro de la garantía, el periodo de cobertura puede ampliarse al menos doce meses adicionales. Esta normativa forma parte de un paquete de medidas de la UE para fomentar la durabilidad de los productos y reducir residuos y deberá aplicarse plenamente en los Estados miembros a partir de julio de 2026. Un debate ligado a la obsolescencia programada Este marco regulatorio responde en parte a la preocupación por la llamada obsolescencia programada, un concepto que hace referencia a productos diseñados para tener una vida útil limitada o que resultan difíciles o caros de reparar. Durante años, asociaciones de consumidores y organizaciones ambientales han denunciado que ciertos dispositivos se sustituyen prematuramente porque reparar resulta más caro o complicado que comprar uno nuevo. La legislación europea pretende precisamente corregir ese desequilibrio, favoreciendo un modelo de consumo basado en arreglar, reutilizar y prolongar la vida útil de los productos.