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Lo que importa en Moncloa

2026-02-05 - 04:55

Si los sondeos (todos los que se han publicado, sin excepción) están en lo cierto, cuando se cuenten los votos de Aragón este próximo domingo comprobaremos que, grosso modo, la gobernabilidad de la región requerirá de un modelo de pacto no muy distinto, entre PP y Vox, del que resultó imposible alcanzar para evitar estas elecciones adelantadas. La diferencia es que Vox tendrá más escaños y, como consecuencia, más capacidad de presión, pero el problema para el PP será similar al que tenía antes de que se adelantaran las elecciones. En alguna medida, el dilema será algo mayor para Vox, porque tendrá que preguntarse a sí mismo por su disposición a hacer algo más que negarse a todo y mantener su política de comunicación incendiaria a través de las ya de por sí incendiarias redes sociales. Por ejemplo, tendrá que preguntarse si querrá hacer eso para lo que los partidos se presentan a las elecciones (al menos, eso es lo que se suponía): para gobernar. Podría pensarse que, si después de las elecciones la situación es similar a la que había antes de convocarlas, los aragoneses podrían haberse evitado las urnas hasta que terminara la legislatura autonómica dentro de año y medio. Pero es igual de cierto que la costumbre (y la lógica) democrática establece como ley no escrita que se adelanten las elecciones cuando un gobierno no puede aprobar los Presupuestos, porque si no hay Presupuestos es que se carece de mayoría parlamentaria. Esta lógica democrática es la que Pedro Sánchez lleva tres años ignorando. Pero en Moncloa priorizan estar en el poder a gobernar. Con esa estrategia, el presidente y sus colaboradores también han asumido como mal necesario (y también inevitable) la previsible sucesión de cuatro posibles derrotas del PSOE, que el Partido Popular ha colocado en el calendario. La primera ya se produjo en Extremadura el pasado mes de diciembre. Y si los sondeos auscultan la situación correctamente, la segunda será este domingo en Aragón, la tercera ocurrirá en marzo en Castilla y León, y la cuarta, en Andalucía en algún momento de la primavera. Si esos mismos institutos sociológicos están en lo cierto, Pedro Sánchez también perdería las elecciones generales si se celebraran ahora (salvo en las previsiones del CIS de Tezanos, que augura una victoria incontestable del PSOE). Pero ya perdió las de 2023 y eso no impidió que siguiera en el poder, gracias a las generosas dádivas entregadas a cambio de la investidura. Y ese es el escenario que Moncloa espera repetir. Porque tal cadena de derrotas territoriales del PSOE ya se produjo en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023, y Sánchez salvó su puesto en las generales celebradas dos meses después. Y eso es lo único que le importa.

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