Lo que me gusta
2026-03-01 - 20:13
Me gusta España. Me gusta vivir en Madrid. Me gusta nuestra cultura basada en la familia, el trabajo, el respeto y el buen vivir. No me gusta la gente que se queja. Me gusta hacer la siesta. Me gusta la comida buena y barata. No hace falta que la comida sea bonita. Me disgusta especialmente un plato muy decorado. Un plato no está hecho para que se le haga una foto con el móvil, está hecho para ser comido. Me gusta la pizza y me gustan las hamburguesas. No me gustan los restaurantes de muchas estrellas Michelin que te obligan a comer menú degustación. Los menús degustación en realidad consisten en una batería de canapés. Los canapés están bien para los cócteles, no para los almuerzos ni para las cenas. En esos restaurantes me desagrada que los camareros interrumpan la conversación para contarme lo que estoy comiendo. No me gustan los vinos caros. No me gusta lo vulgar. No me gusta la gente que dice tacos y menos que escribe tacos. No me gustan los tatuajes ni los 'piercings'. No favorecen nada y son poco frecuentes entre los ganadores del premio Nobel. Tampoco me gustan los chándales a no ser que utilicen para hacer deporte. No se debe ir en chándal al cine, a un restaurante o en un avión. Tampoco me gusta la gente que va a los sitios más vestida de lo que toca. El blanco lo encuentro cursi y el negro, en el hombre, fácilmente puede resultar hortera. Recomiendo el blanco a las novias en el día de su boda y el negro en entierros o funerales. Me gustan las misas en los enlaces y en los funerales cuando el sacerdote conoce a los novios o al difunto. Una homilía personalizada es mucho más emocionante que cuando el cura no conoce a nadie. Me gusta pasar tiempo con mi familia. Me gusta ir al cine con mi mujer y con mi padre. A veces voy solo al cine, eso también me puede gustar. Me gusta bailar con mi mujer y con mis hijas en fiestas o en discotecas. Montamos fiestas en casa y acabamos bastante borrachos. Me gusta la gente que tiene buen vino. Me disgusta de sobremanera la gente que no sabe beber. Me encanta ver a gente bailando, pero tienen que bailar bien. Intento mejorar cada vez. No me gusta la gente que baila mal. Me gustan mucho las películas. Me gustan las buenas películas de Hollywood y las películas europeas de los grandes maestros. No me gustan las series. Ninguna. Todas abusan de un metraje excesivo. No por ser series deberían estirarse como un chicle. No me gusta lo digital. Lo digital solo ha logrado acelerar el tiempo y ha contribuido a controlar las vidas de la gente. No nos ha hecho ganar más libertad que es de lo que se trata. No me gustan las imágenes digitales. No me gusta enviar fotos por el móvil ni que me las envíen. Me gusta lo analógico y los encuentros presenciales. Las redes sociales y la IA tampoco me gustan. La IA no me parece especialmente peligrosa, me parece bastante imprecisa e ineficaz. Las redes sociales me parecen nocivas. Cuando las redes sociales empezaron su andadura, estaban acompañadas de toda una mitología liberadora. Mucha gente decía que las redes sociales iban a liberar y perfeccionar las democracias. Esa misma gente aboga, ahora, por prohibirlas. No me gusta la gente que dice una cosa y un tiempo después, la contraria. Me gusta la gente coherente. No me gusta la gente que quiere libertad para unas cosas y prohibiciones para otras. No me gusta que me digan lo que tengo que hacer. Me gusta que me dejen decidir qué está bien y qué está mal. Para eso está la educación. Me gustan las casas y las construcciones antiguas. No me gustan los edificios de cristal y de acero. Aunque no me gusta especialmente viajar, cuando viajo, me gusta ver catedrales e ir a museos. También me gusta ir a conciertos de todo tipo y, alguna vez, al teatro. O no hacer nada. Me gusta no hacer nada. Me gustan las ciudades. El campo me gusta, pero está lejos y suele ser incómodo. No me gusta el mar. Me gusta la playa si hay una buena zona con sombra y unas hamacas que protejan de la arena. La arena no me gusta, es rugosa. Cuando se mete entre la ropa, es difícil de quitar. Además, atasca las cañerías. No me gustan los barcos, ni grandes ni pequeños. No me gustan los tiburones, pero me gustan mucho las películas de tiburones que se comen a chicas en bikini. Me gustan los parques de las ciudades. Me gusta mucho el Retiro y me gusta Hyde Park. Me gusta pasear y ver gente en el parque. La gente en el parque nunca me resulta molesta, supongo que es porque hay mucho espacio. No me gustan mucho los niños, especialmente los mal educados. No soporto los niños que corren y gritan en los aviones o en las cafeterías ante la mirada impasible de los padres. No me gustan los padres de esos niños que no hacen nada. Tampoco me gusta la gente que mira su móvil a todas horas en todas partes. Me resulta especialmente molesto la gente que está en grupo o en pareja mirando y manipulando su móvil. Me gustan los libros, especialmente los libros de ensayo. Me gustan los de poesía y algunas novelas, aunque no soy un gran lector de novelas. En las novelas me interesa más el estilo que la trama. Me gusta el arte. Especialmente el arte de la primera mitad del siglo XX, antes de la aparición del pop. El pop no me gusta. El arte del siglo XXI no me gusta. En el siglo XXI, todo es pop o político. No sé qué es peor. No me gusta el arte medieval. Me gusta la gente amable que trata de no ofender, pero no me gusta la gente cínica, de halago fácil, que luego critica por la espalda. Me gusta la gente ingeniosa y divertida. No me gusta la gente que solo habla de política o que trae la política siempre al centro del debate. Me gusta la libertad en todas sus facetas. Creo que las personas deberíamos tener más libertad y estar menos controladas por el Estado. Ahí dejo una reflexión política, aunque no me gusta hacerlo. Me gusta el deporte. Me gusta practicarlo y me gusta verlo por la televisión. Me gusta el Barça y no me gusta el Real Madrid . Del Barça me gusta todo. Del Real Madrid admiro su espíritu de lucha. No me gusta admirarlo, pero reconozco que lo admiro. Me gusta jugar a muchos deportes. Me encanta jugar al pádel aunque es muy malo para la espalda y para las articulaciones. Me gusta ganar y no me gusta nada perder. Me gustan los jugadores que tienen malos gestos y que se enfadan cuando pierden, pero que luego dan la mano al ganador. Me gustaba el mal genio de McEnroe. Me gusta el esquí, pero no me gusta romperme una pierna esquiando o pasar frío. En el deporte se entiende la vida casi mejor que en la vida, por eso me gusta.