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Lola Herrera y Dicenta, una ruptura diseccionada en tiempo real: dónde ver esta joya del cine español

2026-03-09 - 12:43

Haber llegado a los 91 años le da ciertas licencias a una persona. Y si buena parte de ellos los ha pasado exponiéndose ante el público, más todavía. La actriz Lola Herrera lo demostró anoche dejándose entrevistar en el programa Lo de Évole y atrapando la atención de los espectadores en el proceso, con una controversia política (a cuenta de las elecciones autonómicas en Castilla y León) como guinda de la tarta. Celebrada en el balneario de Alange (Mérida), la charla entre Herrera y el periodista catalán resultó distendida y bienhumorada, incluyendo una referencia a Cuando Harry encontró a Sally, nada menos. Algo que resulta de agradecer, porque, si hablamos de exhibiciones a corazón abierto, la actriz se doctoró en la matería en 1981 con una película que resultó escandalosa y cuyas ambiciónes verité le han ganado comparaciones con esa TV 'del corazón' que haría estragos décadas más tarde. El título de esa película es Función de noche, su directora fue Josefina Molina, se encuentra disponible en FlixOlé y Movistar Plus+, donde mantiene su capacidad para levantar ampollas: veamos por qué. ¿Por qué Lola Herrera escandalizó con 'Función de noche'? En 1960, Lola Herrera se casó con Daniel Dicenta, un actor también joven y reputado. Siete años después, él decidió romper la relación, dejándola a ella a cargo de sus hijos Natalia y Daniel. Sobre el papel, no obstante, el matrimonio seguiría vigente hasta 1980: como el divorcio no era una opción en la España de entonces, fue necesario obtener la nulidad eclesiástica, un proceso mucho más lento, costoso y muchas veces humillante. Así precisamente es como empieza Función de noche: mientras la cámara sigue a Lola Herrera, la voz en off de un sacerdote expone el caso mediante la farfolla del derecho canónico. Pero, claro, aquí hay truco: la escena es una recreación, y la película que vamos a ver es menos espontánea de lo que parece. Más bien es una mezcla de ajuste de cuentas, sesión de terapia y juego en los límites de lo ficticio, aunque las amarguras que se vierten en ella sean muy reales. Cuando se rodó el filme, la actriz llevaba cinco años representando en teatro Cinco horas con Mario, adaptación de la novela de Miguel Delibes en la que una mujer cubre de reproches a su difunto marido (con él, para más señas, de cuerpo presente). Los ecos de su propia vida en el texto, sumados a la difícil relación con su personaje, sumieron a Herrera en una crisis que Josefina Molina y el productor José Sámano, previo acuerdo con ella, aprovecharon como materia prima. Con esta premisa, puede sorprender que Daniel Dicenta aceptase participar en la cinta. Pero así fue: los dos excónyuges se encontraron dentro de un 'confesionario' levantado para la ocasión en un estudio, recreando el camerino de Herrera en el Teatro Lara de Madrid. Como si de una sala de interrogatorios se tratara, el lugar contaba con espejos de doble dirección mediante los cuales Molina y el técnico de sonido Julián del Santo registraban el enfrentamiento entre sus protagonistas. A lo largo de ochenta minutos, el diálogo entre Herrera y Dicenta aparece como un pedregal de frustraciones afectivas, intelectuales y sexuales. Aunque simpatizar con la protagonista resulte a veces complicado, eso no impide considerar que su ex se portó muchas veces como un cabrón con pintas, espoleado tanto por sus celos profesionales hacia ella como por un contexto que juzgaba los adulterios y las irresponsabilidades del varón con el doble rasero de costumbre. ¿Es 'Función de noche' una obra maestra? En su momento, la película de Josefina Molina se llevó aplausos de la crítica tras su estreno en el Festival de Donosti. Sin embargo, los efectos sobre sus protagonistas fueron menos positivos: la sombra de sus vergüenzas conyugales acompañó a Daniel Dicenta hasta su muerte en 2014, mientras que Lola Herrera se enfrentó a la hostilidad de sus compañeros de profesión y de su propia familia. Hoy en día, Función de noche se puede emparentar con dos corrientes del cine. Una de ellas, las películas basadas en el diálogo entre dos personajes, un subgénero en el que entran desde Antes del amanecer a Mi cena con André, entre muchas otras. Pensemos lo que pensemos de ellos, Herrera y Dicenta mostraron un talento enorme al hacer equilibrios en la línea que divide el ser uno mismo del interpretarse a uno mismo. Por otra parte, el filme también pertenece a una cierta clase de documentales incómodos que proliferaron en la Transición. Una tendencia que arrancó con El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) y cuyos mejores exponentes (El asesino de Pedralbes, las dos entregas de Después de... o Queridísimos verdugos, entre otras) mostraban a un país incapaz de hacer las paces con su lado oscuro. Han pasado 45 años del estreno de Función de noche, y aunque eso último sigue cumpliéndose a rajatabla, podemos apuntar dos cosas: en junio 1981, tres meses antes del estreno de la película, el divorcio pasó a ser legal en España; y ahora, en 2026, Lola Herrera es una mujer querida, respetada y sin pelos en la lengua. Algo es algo.

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