Lorenzo Silva, entre la lealtad y la memoria
2026-03-17 - 13:30
Hay varios libros dentro de 'Con nadie' . El primero y más obvio es del relato vital de Miguel Campins, militar español con experiencia en la campaña de África que jugó un papel decisivo en la creación de la Academia Militar de Zaragoza y que, en una de esas macabras piruetas del destino, terminaría siendo fusilado por sus colegas de ejército durante la Guerra Civil por su compromiso con el gobierno republicano, con cuyos ideales no comulgaba pero al que había jurado defender. Más allá de ese carácter biográfico, la nueva publicación de Lorenzo Silva retoma algunos de los temas que han ido jalonando su prolífica obra, como el contexto castrense o la guerra africana. En su recreación, profusamente documentada, el autor narra con su habitual solvencia las complejidades de un conflicto bélico que continúa siendo bastante desconocido pese a haberse prolongado durante varias décadas y a haber tenido una influencia directa en el modo en el que años después se desarrolló la Guerra Civil. No en vano, uno de los personajes secundarios del libro es el propio Franco , forjado como militar en Marruecos y cuya trayectoria tuvo algunas coincidencias con la de Campins, por quien pidió infructuosamente clemencia cuando fue condenado en 1936 por el paradójico delito de «rebelión militar». La intrahistoria del inicio de la contienda civil es, de hecho, otro de los libros que encierra 'Con nadie'. En sus últimos capítulos, probablemente los más logrados, se relata cómo se vivieron los primeros días del conflicto en los destacamentos militares y qué intrigas, estrategias y traiciones se produjeron en un ambiente dominado por una represión salvaje que terminó por afectar al propio Campins . Y es que el protagonista, de familia militar y hondas convicciones religiosas, destinado a Granada como general en 1936, se negó a sumarse en primera instancia a la sublevación por lealtad y por carecer de información sobre lo que estaba sucediendo, pero también por no fiarse de Queipo de Llano , responsable de las operaciones en el sur de la Península, y por su exacerbado sentido del deber , que le impedía exponer a un baño de sangre a su tropa. Semejante decisión, que acabaría pagando con su vida, sirve de perfecto colofón para el retrato de Campins, descrito como un hombre culto con tendencia a esa soledad a la que alude el oxímoron del título y, por encima de todo, responsable y recto. Quizá de forma demasiado laudatoria, Silva lo muestra como alguien para quien ser militar implicaba tener que arriesgar la vida pero, precisamente por ello, ser también tremendamente cuidadoso con todo lo que hacía, sobre todo cuando debía dar órdenes a los demás. Por eso, más que en las numerosas escenas de combate en África que se incluyen -que adolecen de los problemas habituales de la literatura bélica, en la que cuesta mostrar con claridad el horror y el caos inherentes a la guerra-, la verdadera épica de la obra reside en el heroísmo moral y el compromiso con las obligaciones contraídas que en todo momento transmite su comportamiento. Al igual que ocurría con 'Recordarán tu nombre', en la que Silva evocó la figura del general Aranguren, 'Con nadie' expone cómo la literatura puede servir para «hacer memoria» y rescatar a quienes permanecen en el limbo del olvido. Quien vive en los libros vive para siempre, algo especialmente importante para figuras como Campins, víctima de la guerra que jamás fue reivindicada por los perdedores. Su caso demuestra que, en un conflicto dominado por el maniqueísmo del blanco y negro, existieron muchos grises a los que conviene recordar y tener presentes.