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Los 7 hijos de Suzanne: las victorias de una familia inmigrante y vulnerable

2026-01-26 - 02:04

Suzanne Kaminy Tchemaleu tiene 35 años y espera su séptimo hijo. Si ya es complicado sacar adelante a una familia numerosa -a partir de tres-, imaginen hacerlo con una con siete -categoría especial-. La cosa se complica si hablamos de una familia migrante y en situación de vulnerabilidad. Como la de Suzanne, camerunesa llegada a España en 2005. Pues bien, este no es un relato de todos los problemas económicos, culturales y sociales de una familia que lucha contra viento y marea por sobrevivir. Esta es la historia de cómo se superan muchos de ellos. Por eso, para empezar a contar esta historia, lo haremos por el final, que en el fondo es un inicio. O un triunfo. O una victoria, que así se llama ella. Arrancamos con Vicky, la hija mayor, 18 años. Este curso se ha ido a Madrid -la familia vive en Zaragoza- a estudiar un doble grado. No se imaginan con qué orgullo nos lo cuenta su madre. También otra persona muy especial para la familia: Laura Carraco, trabajadora social en Kairós, adjunta al programa CaixaProinfancia en el que se integra la línea de acción social que atiende a la familia de Suzanne. Susanne llegó de Camerún a Zaragoza en 2005, tras unos años en Salamanca, volvió a Zaragoza. Aquel verano de 2023, tras una mudanza, conoció a Laura. Tenía entonces cinco hijos: Vicky (18), Princesse (15), Aaron (12), Annette (6) y Keziah (4). Chloe (1 año) venía de camino. La familia tuvo que adaptarse a un nuevo entorno. Y ahí estaba Kairós. «El apoyo del programa ha sido clave para facilitar la adaptación escolar, reforzar hábitos de estudio y favorecer la integración social y emocional de los menores», recuerdan desde CaixaProinfancia. Desde Kairós, Laura -tres años y medio en la entidad- nos revela las claves de cómo es el día a día con este perfil de familias. «Con Suzanne hemos trabajo la atención integral: tanto laboral como social «. Siempre, explica, »adaptando todo a sus necesidades«. En el foco de la atención, los niños, que acuden varios días a la semana al centro. «Los niños han recibido el servicio de refuerzo educativo, actividades de ocio y tiempo y el taller educativo familiar. En refuerzo hacen los deberes y si tienen dudas se las pueden plantear a los profesores. Son grupos reducidos de hasta seis menores. En ocio y tiempo libre, tenemos un servicio de ludoteca, han participado dos de sus hijos», explica Laura Carraco. «No se quieren perder nada», asegura Suzanne. Señalan desde CaixaProinfancia que «la participación en actividades educativas, de ocio y en talleres familiares fortalece la dinámica familiar y las competencias parentales». Y, ¿qué dice Suzanne? Utiliza, sobre todo, tres palabras. La primera es educación, la que ha visto que impulsa a sus hijos. La segunda, agradecimiento: hacia el itinerario social que les permite una mayor integración y, por tanto, mayor bienestar. Y una tercera, clave: paciencia, porque asegura que recibir este acompañamiento le ha permitido educar con más paciencia y seguridad. Asegura Laura que trabajar con Suzanne y sus niños «ha sido fácil». Habla de conexión inicial. A pesar, incluso, o quizá por eso, de las diferencias: «Han acudido al taller educativo familiar. Ella tenía un estilo educativo más estricto y hemos ido cambiando un poquito, para que entienda los procesos que van pasando sus hijos». Y entre nuevos aprendizajes, queremos saber qué ha aprendido Laura Carraco de su trabajo en Kairós: «Sobre todo que hay muchas formas de familias y que cada una tiene sus costumbres y que todas las familias son igual de válidas. Las familias, a veces, lo que necesitan no es una solución o una respuesta de lo que les está pasando. Lo que necesitan es sentirse escuchadas. Eso les ayuda. Cada familia es única y hay mucho que aprender de todas ellas. Quizá lo que tú creías que era normal no lo es». ¿Es así, Suzanne? «Sí, me he sentido muy escuchada». Concluye Laura: «Trabajar con ellos ha sido gratificante. Existe un avance. Como trabajadora social eso me llena: ver que mi trabajo da sus frutos «. Vuelve a Vicky, la hija mayor, matriculada en un doble grado en Madrid. Como la historia de la familia de Suzanne, se repiten cientos y miles a lo largo del territorio español. Lo hacen desde dentro del programa CaixaProinfancia de la Fundación «La Caixa». El año pasado, acompañó a cerca de 67.000 niños, niñas y adolescentes de 43.000 familias en situación de vulnerabilidad en toda España , ofreciéndoles apoyo educativo, social y familiar para que la falta de recursos no limite sus oportunidades. Los datos señalan que se consigue: «El 84,7 % del alumnado atendido logra graduarse al finalizar la ESO y la tasa de abandono escolar se sitúa en torno al 4%». Desgranan, además que, «más de la mitad de las familias son monoparentales y una gran parte de los progenitores se encuentra en situación de desempleo, muchos sin prestaciones». Por ello, explican, como en el caso de Suzanne, «el programa interviene no solo con los menores, sino también con el entorno familiar, reforzando competencias parentales y contribuyendo a la estabilidad y el bienestar del conjunto de la familia».

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