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Los alienígenas podrían habernos contactado desde hace décadas, pero no hemos sabido mirar dónde

2026-03-06 - 18:33

El hallazgo de vida extraterrestre (si es que la hay) es una de las obsesiones de miles de científicos en todo el mundo. El Instituto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) es una organización de investigación sin ánimo de lucro dedicada a este objetivo. Ahora, un astrónomo del SETI ha publicado un nuevo estudio que pone en duda nuestros métodos de detección de señales de radio, argumentando que el "clima espacial" podría estar distorsionando las transmisiones entrantes. Hasta ahora, la mayoría de los experimentos se han centrado en identificar picos de radiofrecuencia: señales que es poco probable que sean producidas por cualquier otro proceso natural en el espacio. Pero los expertos han destacado una complicación que había pasado desapercibida. Incluso si un transmisor extraterrestre produce una señal de radio perfectamente estrecha, es posible que no siga siendo estrecha cuando abandone la atmósfera de su estrella natal. Esta distorsión, que ocurre cerca del punto de origen, puede "difuminar" la frecuencia de la señal, lo que significa que nuestros detectores, que están preparados para buscar ondas de radio más enfocadas, pueden pasarla por alto. "Las búsquedas a menudo se optimizan para señales extremadamente estrechas", dice el doctor Vishal Gajjar, astrónomo del Instituto SETI y autor principal del artículo, publicado en The Astrophysical Journal. "Si una señal se amplía debido al entorno de su propia estrella, puede caer por debajo de nuestros umbrales de detección, incluso si está allí, lo que podría ayudar a explicar parte del silencio de radio que hemos visto en las búsquedas de tecnofirmas", agrega. Para su estudio, los investifadores analizaron transmisiones de radio de una nave espacial humana en el sistema solar. Utilizando mediciones de sondas, descubrieron cómo el plasma turbulento liberado por las estrellas, como el Sol, afecta las señales de radio. Estos datos se utilizaron luego para determinar qué podría suceder en una amplia gama de entornos espaciales. Los autores explican que las estrellas enanas M, que constituyen alrededor del 75% de las estrellas de la Vía Láctea, tienen la mayor probabilidad de distorsionar las señales. El descubrimiento podría conducir a mejores métodos de detección que tengan esto en cuenta. Esto significa que incluso cuando las señales no son "perfectamente nítidas" cuando llegan a la Tierra, aún podrían provenir de vida extraterrestre. "Al cuantificar cómo la actividad estelar puede remodelar las señales de banda estrecha, podemos diseñar búsquedas que se ajusten mejor a lo que realmente llega a la Tierra, no solo a lo que podría transmitirse", dice por su parte Grayce C. Brown, coautor del estudio. "El llamado Gran Silencio, cuando se extiende a los buscadores de tecnofirmas de radio, no es solo evidencia de la ausencia de transmisores, sino también un reflejo de nuestras limitaciones de detección que surgen de un desajuste entre la morfología de la señal asumida y las formas de línea ampliadas", concluyen los autores.

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