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Los almacenes precursores del 'todo a cien' que cedieron el sitio a Primark: "Era la tienda del duro"

2026-02-20 - 05:23

Hasta superado el primer tercio del siglo XX, los españoles no sabían lo que era poder comprar buen parte de lo que necesitaban para sus hogares en una sola tienda y a un precio ajustado a todos los bolsillos. Quien lo hizo posible fue una compañía de capital mayoritariamente extranjero -formada por el barcelonés José Garcí y Gimeno, el francés Eduardo Worms, el alemán Hernán Schondorff y el suizo Alexander Goestschet, socio principal-, que en agosto de 1934 abrió en la Gran Vía madrileña la primera tienda en España de la Sociedad Española de Precios Únicos (SEPU), que posteriormente tuvo también presencia en Barcelona y Zaragoza. Hablar de la SEPU es hacer referencia a los primeros grandes almacenes que se abrieron en España y que introdujeron el modelo de negocio de precio único, que consistía en ofrecer a sus clientes productos de consumo habitual a un precio fijo y asequible. Estos establecimientos se consideran como los precursores de las tiendas de 'todo a cien' que proliferaron en nuestro país en los años 80 y 90. Su eslogan, 'Quien calcula, compra en SEPU', también es uno de los más recordados de la publicidad española gracias a su apelación directa a la racionalidad económica del consumidor de clase media y trabajadora. Otra de las claves de su éxito fue su localización en los centros neurálgicos de las grandes ciudades (Gran Vía en Madrid, Las Ramblas en Barcelona), ocupando edificios emblemáticos de grandes dimensiones para transmitir una imagen de solidez pese a sus precios bajos. Además, se trataba de una compañía que intentaba estar siempre a la vanguardia y fruto de esta política instaló en marzo de 1936 en su centro de Zaragoza la primera escalera mecánica de España. "Desde el principio adoptó la fórmula del almacén popular, que estaba alcanzando en esos momentos en Europa un gran desarrollo y una enorme rentabilidad y que parecía más apropiado a las características de la sociedad española", afirma Pilar Toboso Sánchez, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en Historia empresarial, en un trabajo titulado Grandes almacenes y almacenes populares en España. Una visión histórica. Toboso explica que "siguiendo el ejemplo de Woolworth -unos grandes almacenes estadounidenses- su primera concepción fue la venta de muchos artículos a un mismo precio, lo que hizo que muy pronto fuera conocida como la tienda del duro o del medio duro". "La técnica comercial de los almacenes de precios únicos se basaba en la venta de un surtido de artículos reducido pero bien estudiado, de fácil manejo, susceptible de venderse en grandes cantidades, con un precio unitario económico. Al practicar una gama reducida de precios se simplificaba y se ganaba en rapidez, al tiempo que se conseguía captar la atención del público hacía multitud de mercancías. En el caso de SEPU en sus primeras etapas los precios se fijaron entre una y cinco pesetas". Sobre su oferta comercial, el análisis de Toboso asegura que fue cambiando a lo largo de los años. Así, "durante los años treinta mantuvieron una política comercial en la que el sector de la alimentación representó un alto porcentaje sobre el total de mercancías ofrecidas", pero todo cambió tras el final de la Guerra Civil (1936-1939). "En los años cuarenta, sin embargo, cambió su filosofía comercial y sus centros se aproximaron más al modelo de los Junior Deparment Stores al disminuir el porcentaje de comestibles a favor de los artículos de confección, complementos, artículos de menaje, droguería, ferretería, juguetes... pero manteniendo el sistema de la venta del duro". Gran Vía 32, referencia del comercio 'low cost' Sin embargo, el éxito que había alcanzado SEPU con su modelo de precios únicos fue decayendo con el paso del tiempo. Mientras la compatencia innovaba en logística y marketing, la compañía siguió manteniendo un modelo de rentabilidad baja y una imagen estancada que ya no atraía a las nuevas generaciones, más propensas a comprar en El Corte Inglés, Galerías Preciados o Simago. "La crisis de los años setenta afectó a SEPU que arrastraba problemas y que no pudo evitar que en su cuenta de resultados aparecieran los temidos números rojos, lo que llevó a sus gestores a poner en marcha una reducción progresiva de plantilla. Los cerca de mil trabajadores que tenía en 1973, se quedaron en alrededor de cuatrocientos en 1983", precisa Pilar Toboso. El centro de la Gran Vía madrileña, por ejemplo, se quedó con apenas cuarenta empleados tras llegar a contar 600. Las graves dificultades económicas que acumuló durante décadas la empresa se materializaron en sendas suspensiones de pagos en 1984 y 1994. La feroz competencia en los años siguientes, que coincidió con el auge de Zara, sentenció a la SEPU, que en septiembre de 2002 cerró las puertas de su mítica tienda de Gran Vía 32. Sobre sus restos, no obstante, se alza en la actualidad la tienda más emblemática del gigante del retail Primark en España. De esta forma, sin quererlo, la multinacional irlandesa ha tomado el relevo de SEPU como un referente del comercio low cost en la capital con un modelo más adaptado a los tiempos pero con la misma filosofía: facilitar el acceso de determinados artículos de consumo habitual a precios asequibles para que cualquier ciudadano pueda disponer de ellos.

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