Los bomberos de la Comunidad, al rescate de unos 300 animales al año: sobre todo gatos, pero también vacas, caballos, cigüeñas...
2026-03-20 - 05:10
Los efectivos del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid llevaron a cabo en 2025 un total de 20.987 intervenciones, su récord histórico. Salidas por fuegos en viviendas, incendios forestales o accidentes de tráfico figuraron entre sus cometidos más habituales, pero no fueron las únicas: también realizaron muchos rescates, de personas... y de animales. Este tipo de actuaciones rondan, desde hace años, las 300 por ejercicio y, aunque tienen un peso muy limitado sobre el total —poco más del 1%—, son unos operativos que han ido creciendo de un tiempo a esta parte por el aumento del número de mascotas que se ha producido en los últimos años en la región. En 2025, los rescates de animales ascendieron a 282, de acuerdo con los datos facilitados por la Consejería de Medio Ambiente, de la que depende el cuerpo. La mayor parte de las intervenciones se solucionaron en poco tiempo, aunque otras requirieron de complicadas maniobras, como desmontar aparatos domésticos o romper paredes y vallas. Porque a veces los animales se adentran en los rincones más recónditos. Suele suceder con los gatos, que en 2025 fueron protagonistas de hasta 163 intervenciones llevadas a cabo por los bomberos por atrapamientos en tejados, motores de coches o en electrodomésticos. El salvamento de perros motivó otras 55 salidas de los parques, especialmente por caídas a zanjas, acequias o pozos. En un trance de este tipo se vio inmerso Brownie, un teckel de pelo duro que el pasado diciembre quedó atrapado en un desagüe de Majadahonda a seis metros de profundidad. Sus dueños dieron aviso al 112 y un equipo se desplazó hasta el lugar y consiguió dar con él accediendo a las galerías por un alcantarilla. "Los rescates de animales los llevamos haciendo toda la vida", afirma Jaime Gaiteiro, inspector de Bomberos de la Comunidad de Madrid, que detalla que en la norma fundacional de este cuerpo de emergencias se incluye el rescate de animales. No pueden no acudir a las llamadas de auxilio, siempre con dos premisas fundamentales: que el animal cuente con una persona que sea responsable de él y que la situación en la que se encuentre sea de verdadero atrapamiento. Esto es, que el ejemplar del que se trate no pueda salir de la misma por sus medios, ni tampoco que esté en un lugar inaccesible por sí mismo. El caso más ilustrativo son los gatos que se suben a un árbol de mediano o gran porte: dan la sensación de estar atrapados, pero lo más probable es que igual que se han encaramado a las ramas más altas, por haberse asustado o por cualquier otro detonante, se bajen de ellas cuando por instinto así lo decidan. Aunque los animales domésticos son objeto de la mayoría de los salvamentos que lleva a cabo el cuerpo autonómico, no son los únicos porque también se realizan numerosos operativos con ganado. Vacas que se quedan atoradas o caballos atrapados en pasos canadienses figuran entre los más comunes. "Son las técnicamente más complicadas", señala el inspector Gaiteiro, que menciona que en alguna ocasión ha tenido hasta que intervenir el helicóptero del Grupo Especial de Rescate en Altura (GERA) o medios acuáticos. Así sucedió en marzo de 2025, durante el temporal de lluvias que azotó a la región, cuando los bomberos tuvieron que desplegar un operativo junto al cuerpo de forestales para auxiliar a 19 caballos, dos burros y una vaca que habían quedado atrapados en una finca de Algete por el desbordamiento del Jarama. Los intervinientes se valieron de drones y una barca para poner a salvo a los animales. En aquellos días también fueron numerosas las salidas para proveer de alimento a las cabezas de explotaciones que habían quedado aisladas por las crecidas de los ríos y que igualmente es otro operativo típico para los bomberos. Además de mascotas y animales de granja, fuentes del departamento que dirige Carlos Novillo explican que en algunas ocasiones también se interviene en casos con fauna silvestre, en los que se colabora con los forestales. La casuística más común es el rescate de cigüeñas: el año pasado se realizaron hasta 23 con vehículos autoescalera para acceder a nidos donde los ejemplares estaban atrapados, heridos o muertos. Además, se trabajó con otro tipo de especies, como serpientes que se encontraban en viviendas, patos caídos en alcantarillas y corzos, zorros o jabalíes en situaciones de riesgo. ¿Cuándo hay que llamar a los bomberos? Los rescates de animales por parte de los bomberos suelen ser motivo de polémica: hay personas que los defienden y quienes no los ven pertinentes porque los consideran un gasto de recursos. Los bomberos llevarán a cabo los salvamentos cuando se cumplan las premisas de atrapamiento real e irreversible y cuando haya una persona responsable identificada; y siempre que en una escala de prioridad de actuaciones no tengan otras más relevantes que atender antes. Evaluar la situación con sentido común antes de movilizar a los bomberos es primordial. De hecho, puede darse el caso de que aún llamando a las emergencias estas no se desplacen al lugar porque al conocer la descripción de los hechos vean que no reviste esos caracteres esenciales para intervenir y ofrezcan por teléfono algunas pautas para ayudar a solventar la coyuntura. En este sentido, los casos más comunes de emergencias que se pueden resolver sin desplazamiento de los bomberos son los de gatos encaramados a árboles. Es habitual que los animales se suban a las ramas más altas por miedo y que no bajen de ellas en horas simplemente porque no quieren. Antes de avisar a emergencias se puede probar a poner algo de alimento a su vista y llamar su atención para que acaben acercándose a comer. Igualmente los avisos por gatos metidos en motores de coches en invierno: si se oyen maullidos, antes de llamar al 112 se debe dar unos golpes sobre el capó y con alta probabilidad el animal saldrá.