TheSpaineTime

'Los Bridgerton 4' salva el romance de Benedict y Sophie: diferencias clave entre el libro y la serie

2026-02-02 - 06:05

[ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LOS BRIDGERTON, TEMPORADA 4, PARTE 1] Benedict Bridgerton (Luke Thompson) se ha enamorado. Y no, no nos referimos a que se ha encaprichado, a que se ha ilusionado o a que se lo está pasando bien con varios miembros de la Regencia, como de costumbre. Esta vez, el segundo de los Bridgerton, el más esquivo en lo que a comprometerse se refiere, ha dado su corazón por partida doble: por un lado, a una Dama Plateada enmascarada cuya identidad desconoce; y, por otro, a Sophie (Yerin Ha), una criada con la que se topa en la campiña inglesa. Poco se imagina él que ambas son la misma persona. La cuarta temporada de Los Bridgerton, adaptación del libro Te doy mi corazón, de Julia Quinn, ha estrenado su Parte 1 en Netflix [la Parte 2 llega el 26 de febrero]. La historia de amor de Benedict y Sophie, una reinterpretación de La cenicienta, arranca con un baile de máscaras en el que el segundo hermano queda deslumbrado por una misteriosa joven. A medianoche, ella desaparece sin desvelar quién es, dejando tras de sí un guante. Benedict emprende junto a Eloise (Claudia Jessie), Penelope (Nicola Coughlan) y Violet (Ruth Gemmell) la búsqueda de su enamorada, a la que pinta obsesivamente, pero no consigue dar con ella. Se trata de Sophie Baek, una criada a las órdenes de Lady Araminta Gun (Katie Leung), su madrastra. Tiempo después, los protagonistas se reencuentran en una fiesta en la casa señorial de los Cavender, donde Sophie trabaja como sirvienta, pero Benedict no reconoce en ella a la Dama Plateada. Los actores han insistido en que esta es la temporada más fiel al libro del que nace. Sin embargo, hay cambios sustanciales en su salto a la pantalla, licencias y derivas narrativas que han mejorado notablemente la relación entre el Bridgerton artista y la empelada más eficiente de Mayfair. Estas son las principales alteraciones que ha sufrido este amor a primera vista pasado por polos opuestos que se atraen y revestido de clasismo. El origen de Sophie Baek Es de sobra sabido que la serie de Netflix ha sumado inclusividad a los libros de Julia Quinn, mucho más conservadores y constreñidos por la época. Claro ejemplo de ello son los intereses amorosos de los Bridgerton. Como ya ocurriera con Kate (Simone Ashley), Sophie ha pasado de apellidarse Beckett en los libros a ser Baek para subrayar su origen coreano. Lo mismo pasa con Lady Araminta Gun, que se apellida Gunningworth en la novela. Por lo demás, el pasado de la protagonista femenina no varía mucho en su salto al audiovisual: es la hija ilegítima del Conde de Penwood, con el que creció como su pupila y quien le dio una buena educación. Este se acabó casando con Araminta, que desde el principio despreció a Sophie. Cuando el conde fallece, Araminta convierte a Sophie en una sirvienta esclavizada y finalmente se deshace de ella después de descubrir que se ha colado en el baile de máscaras de los Bridgerton. Sophie no es una damisela en apuros La despedida a medianoche entre Benedict y Sophie en el baile de máscaras es una declaración de intenciones: en Los Bridgerton, las decisiones las toma Sophie. A diferencia de en la novela, en la serie es ella la que besa a Benedict a medianoche. Él amaga con hacerlo previamente, pero se detiene y al final le deposita un tierno beso en la mejilla, y es la protagonista la que regresa sobre sus pasos cuando está por huir y le planta un beso en los labios. Si bien por lo demás el comienzo de su romance es muy similar al de las páginas, con la charla en una terraza exterior durante en baile de máscaras, el guante olvidado y el reencuentro en la campiña después de que Araminta expulse a Sophie de Londres, hay pequeños cambios en sus dinámicas una vez se reúnen en la casa Cavender, cambios sutiles pero que ensalzan la personalidad resolutiva de Sophie. El primero tiene lugar precisamente en la escena del reencuentro. En el libro han pasado dos años y en la serie unos meses cuando Benedict acude a la fiesta que ha organizado el heredero de los Cavender en su casa en la campiña. En determinado momento, el protagonista sale fuera y escucha un forcejeo. Cavender y sus amigos están intentando aprovecharse de una mujer. En la novela, esa mujer es Sophie y Benedict interviene para rescatarla. Sin embargo, en la serie, los depredadores se están propasando con Hazel (Gracie McGonigal), compañera de trabajo de Sophie, y es ella la que interviene para detener el ataque. Benedict llega justo cuando Cavender amenaza a Sophie y golpea al anfitrión. A partir de entonces, la trama sigue casi el mismo curso que la novela (Sophie pierde el trabajo, Benedict promete a Sophie un empleo en Londres y ambos se marcha en el carruaje de él) hasta que la pareja se ve obligada a protegerse de la tormenta en Mi Cabaña, la casa señorial de Benedict. Nada más llegar, se dan cuenta de que los Crabtree, que cuidan de la vivienda, no se encuentran ahí y Benedict no tiene las llaves. En la novela, el protagonista va en busca de otro par de llaves para abrir la puerta, pero en la serie es Sophie la que, para cuando Benedict se da cuenta, se ha colado en la casa y ha abierto la puerta desde dentro. En el libro, Sophie también era una astuta sirvienta con recursos, pero la serie ha querido enfatizar aún más esta característica de la protagonista, despojándola de cualquier rasgo de damisela en apuros. Mi Cabaña y la escena del lago Tanto en el libro como en la apuesta audiovisual, Mi Cabaña es testigo de algunos de los momentos más tiernos y adorados del dúo. Curiosamente, la ficción de Netflix ha creado más instantes de intimidad para que Benedict y Sophie se conozcan aislados en la campiña. Escenas como en la que juegan con la cometa o en la que hablan en francés no pertenecen a Te doy mi corazón, pero refuerzan la complicidad entre ellos. La secuencia que no podía faltar es aquella en la que Benedict se da un baño desnudo en un lago y sorprende a Sophie espiándolo. El momento empieza de la misma forma, con Benedict saliendo del agua y la dupla acercándose peligrosamente. En la novela, la pareja acaba besándose y tocándose apasionadamente, y es justo entonces cuando el segundo Bridgerton pide a la joven que sea su amante. En la serie, comparten un beso, pero pronto regresan a Mi Cabaña, donde la señora Crabtree le hace ver a Benedict que puede perjudicar la reputación y el futuro laboral de Sophie si se deja llevar por sus sentimientos hacia ella. Los dos protagonistas convienen que lo mejor es regresar a Londres. Por el contrario, en el libro, Benedict insiste a Sophie en que sea su amante y la obliga a acompañarlo a Londres. "Puedo vivir con tu odio, pero no puedo vivir sin ti", sentencia. "Sophie, sé mi amante" Con esta petición tan desafortunada por parte de Benedict termina la Parte 1 de Los Bridgerton. En el libro, esta escena no existe y la ocurrencia llega mucho antes, justo después del intercambio fogoso de besos en el lago de Mi Cabaña. ¿Y cómo llega a ese punto la serie? En el libro y en la ficción televisiva, Benedict y Sophie regresan a Londres, a la casa Bridgerton, donde la protagonista se convierte en doncella de Eloise y Hyacinth (Florence Hunt). La joven se encariña enseguida de la familia, pero su química con Benedict es palpable cada vez que se topa con él en los pasillos o las diferentes estancias del hogar. En la novela, Benedict no ceja en su empeño de convertir a Sophie en su amante, tentándola, buscándola, insistiéndola una y otra vez. A la vez, en las páginas se recalca aún más que Sophie bajo ningún concepto quiere convertirse en amante de un noble y provocar que su hijo corra su misma suerte como hija ilegítima. La serie, de forma acertada, añade una necesaria capa de sensibilidad moderna al personaje de Benedict, mucho más comprensivo y empático que su álter ego en los libros. Es más, Los Bridgerton acentúa el contexto y la época para tratar de justificar la petición que se avecina: Benedict se topa varias veces con un amigo que ha convertido a la actriz de la que se ha enamorado en su amante para poder estar con ella; y, en determinado momento, el protagonista recuerda a Colin (Luke Newton) que Anthony (Jonathan Bailey) tuvo una amante. Finalmente, el Benedict de Thompson deja de buscar la fantasía que representa la Dama Plateada y elige la realidad que puede compartir con Sophie. Sin embargo, la diferencia de clases que los separa dificulta el matrimonio y, aunque el segundo hermano declara su amor a la criada, le asegura que lo consume con su presencia, su proposición no va más allá de que sea su amante. Ella, con todo el peso de su pasado, huye espantada. Sin duda, este aspecto es el más delicado en el romance de Benedict y Sophie. En la época podía ser normal que un noble propusiera al objeto de todos sus deseos, perteneciente a una clase inferior, ser su amante, pero Los Bridgerton presume de abordar la Regencia con una mirada moderna, exenta del machismo más crudo. Al final, la serie no ha suprimido la conflictiva trama de la amante, fundamental en la dinámica de esta pareja, pero la ha suavizado y, sobre todo, ha acallado la voz insistente y soberbia de Benedict en las páginas. Tocará ver cómo remata la controversia en la Parte 2. Los secundarios: Colin, Penelope y Lady Whistledown En las páginas, cada hermano Bridgerton tiene su propio libro y el resto prácticamente no participa en narrativas ajenas. Así, los giros argumentales que repercuten al resto de miembros de la familia en esta cuarta temporada pertenecen a los guionistas. Lo mismo pasa con los embrollos de la reina Carlota (Golda Rosheuvel), quien ni siquiera está en las novelas, o Lady Danbury (Adjoa Andoh), un rol totalmente anecdótico para Quinn. Eso sí, conviene señalar que, en Te doy mi corazón, Lady Whistledown aún no ha revelado su identidad. Los Bridgerton decidió adelantar el libro de Colin, Seduciendo a Mr. Bridgerton, el cuarto en la saga literaria, para así abordar su relación con Penelope en la tercera entrega. Sin embargo, en los libros, el romance entre Benedict y Sophie tiene lugar mucho antes que el de Colin y Penelope, por lo que la sociedad londinense aún no sabe que la joven Fatherington se esconde tras la pluma de la cronista. Para ser justos, tampoco lo sabe el lector del libro ya que, a diferencia de lo que ocurre en la ficción de Netflix, en las páginas la identidad de Lady Whistledown no se descubre hasta la cuarta novela.

Share this post: