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Los bulos sobre la eutanasia de Noelia Castillo: agresiones sexuales de menas, donación de órganos, muerte por depresión...

2026-03-28 - 07:30

El caso de Noelia Castillo, la joven de 25 años que falleció esta semana tras recibir la eutanasia, ha estado rodeado de una intensa ola de desinformación en redes sociales. En las horas previas a su muerte —y también después— se han difundido miles de mensajes con afirmaciones falsas o sin pruebas sobre su historia personal, su estado de salud y el propio procedimiento legal. Entre los bulos más extendidos figuran acusaciones de agresiones sexuales en centros de menores atribuidas a inmigrantes, teorías sobre una supuesta presión hospitalaria por la donación de órganos y afirmaciones incorrectas sobre las causas médicas que justificaron la eutanasia. La falsa agresión en un centro de menores Uno de los mensajes más virales aseguraba que Noelia había sido víctima de una violación múltiple en un centro tutelado por parte de menores extranjeros no acompañados. Según estas publicaciones, ese episodio habría desencadenado tanto su intento de suicidio como su posterior solicitud de eutanasia. Sin embargo, esta versión no se sostiene con los datos disponibles. Los mensajes suelen apoyarse en un fragmento de una entrevista televisiva en Y Ahora Sonsoles. No obstante, en ese testimonio Noelia no sitúa los hechos en ningún centro de menores ni menciona en ningún momento la nacionalidad de los agresores. De hecho, explicó que el primer abuso fue cometido por su entonces pareja. Después, relató un intento de agresión en una discoteca y, finalmente, una agresión grupal ocurrida pocos días antes de su intento de suicidio, en octubre de 2022. En ese momento, la joven ya era mayor de edad, por lo que no podía encontrarse bajo tutela institucional. Desde la Generalitat de Cataluña, responsable de los servicios de protección a menores, confirmaron a Maldita que Noelia residió en centros entre 2015 y 2019, pero que no consta ningún registro de agresiones sexuales durante su estancia. Además, abandonó el sistema de protección de forma voluntaria al cumplir los 18 años. El origen de esta narrativa se encuentra, en parte, en declaraciones de Abogados Cristianos, que ha litigado contra la eutanasia en este caso en representación del padre de la joven. La entidad sostiene que la información proviene del testimonio de un familiar no identificado y que no existe documentación judicial ni informes forenses que respalden esa versión. También el líder de Vox, Santiago Abascal, difundió mensajes en vinculando el caso con menores extranjeros. El bulo sobre la donación de órganos Otro de los mensajes que circularon en redes sociales apuntaba a una supuesta presión hospitalaria para realizar la eutanasia de Noelia con el fin de aprovechar sus órganos para trasplantes. Según esta versión, a la madre se le habría comunicado que no podía retrasar el procedimiento porque los órganos ya estaban asignados a otros pacientes. Esta afirmación procede de declaraciones de Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos. Sin embargo, no existe confirmación pública de este extremo por parte de la familia ni de fuentes sanitarias. El protocolo oficial de la Organización Nacional de Trasplantes establece claramente que la decisión de recibir la eutanasia y la de donar órganos son procesos completamente independientes. La normativa indica que el paciente debe completar primero el procedimiento de solicitud de la eutanasia y, solo después, puede expresar su voluntad de ser donante. Además, el consentimiento puede revocarse en cualquier momento y nunca puede influir en la decisión de solicitar la eutanasia. El protocolo insiste en que ambas decisiones deben ser libres, conscientes y separadas, y no fija plazos rígidos entre el fallecimiento y la extracción de órganos. "La primera eutanasia por depresión" En paralelo, horas antes de su muerte también se difundió que Noelia sería "la primera persona en España en recibir la eutanasia por depresión". Esta afirmación tampoco es correcta. La autorización del procedimiento se basó en su situación física, derivada de una lesión medular grave tras el intento de suicidio. Según la documentación judicial, la joven sufría una paraplejia completa con secuelas irreversibles: dolor neuropático, incontinencia, necesidad de sondaje periódico y una dependencia funcional significativa. Los informes médicos recogen que se trataba de una condición "crónica, permanente e incurable", sin posibilidades de mejora. Aunque Noelia presentaba trastornos psicológicos, los especialistas concluyeron que estos no afectaban a su capacidad de decisión. Así lo recogieron los informes psiquiátricos incluidos en el expediente, que avalaban su lucidez y autonomía para solicitar la eutanasia. Asimismo, otros mensajes apuntaban a que se maquillaba o se desplazaba. Sin embargo, los informes detallan una realidad mucho más compleja: movilidad muy limitada, dependencia de silla de ruedas, dificultades para dormir y dolor constante. La propia joven reconocía que, aunque podía realizar algunas actividades, sufría un dolor intenso y continuado.

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