Los carruajes toman el Real Alcázar en una exposición que recorre la historia del coach europeo
2026-03-24 - 13:10
El Apeadero del Real Alcázar acoge desde este martes la exposición de Carruajes tipo Coach , organizada con motivo del 40 aniversario de la Exhibición de Enganches de la Feria de Sevilla, y que permanecerá abierta hasta el próximo 16 de abril. El acto de inauguración ha contado con la presencia de Juan Bueno, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla; Ana Jáuregui, directora del Real Alcázar; Jesús Contreras, presidente del RCEA, así como los propietarios de las piezas expuestas. La muestra consiste en un recorrido que propone un diálogo entre historia, técnica y memoria. El itinerario comienza con el Park Drag propiedad de Gregorio Aranda, un Coach Coupé de reducidas dimensiones construido en Milán por César Salas. Su presencia introduce al visitante en el refinamiento de la tradición europea del carruaje de lujo, donde la elegancia no está reñida con la funcionalidad. Su silueta equilibrada y la riqueza de sus acabados lo sitúan como una pieza de referencia, reforzada por una restauración que ha sabido respetar sus policromías originales y devolverle su integridad sin alterar su esencia. A su lado, el recorrido avanza hacia el Mail Coach conocido como «The Comet», construido en 1892 por la casa parisina Guiet & Cie. Aquí el relato cambia de ritmo: del carruaje urbano se pasa al eco de las rutas postales británicas. Aunque nacido para transportar correspondencia, su evolución lo llevó a convertirse en símbolo de destreza social y deportiva. Su reiterada presencia en concursos como el de Windsor habla de una vida activa, recuperada en 1994 mediante una restauración que devolvió incluso su nombre, oculto durante años bajo capas de pintura. El siguiente Park Drag, procedente de la Yeguada Cartuja Hierro del Bocado, conecta directamente con esa transformación de los carruajes de servicio en vehículos de ocio. Construido por Hummel a finales del siglo XIX y posteriormente exportado a Estados Unidos, conserva intacta su configuración original. Sus trompetas, sombrereras y cestería evocan no solo una época, sino una forma de entender el viaje como experiencia social. La intervención realizada en 2008 se limitó a preservar esa autenticidad. La narración retoma su curso con el Park Drag Bouillon, una de las piezas más singulares del conjunto. Sus seis cristales lo convierten en un ejemplar único, testimonio de la excelencia de la firma parisina Bouillon. Las distintas inscripciones repartidas por su estructura —«Ed Bouillon», «Keller», «Stiebel à París»— funcionan como firmas que cuentan su propia historia. La reciente restauración de 2023 ha trabajado desde la reconstrucción material hasta la limpieza de policromías, devolviéndole su volumen y presencia. A continuación, el Private Coach de Julio Revilla introduce la mirada española en el conjunto. Construido hacia 1890 por Zacarías López, este carruaje refleja el alto nivel técnico alcanzado por la carrocería nacional. Sus reconocimientos en distintas exposiciones a lo largo del siglo XX refuerzan su valor patrimonial. La restauración de 2020 ha conservado elementos clave como los escudos heráldicos y el interior de caoba, manteniendo su coherencia histórica. El recorrido continúa con el Park Drag Ehler-París, cuya historia se entrelaza con la del Duque de Alburquerque. Desde su llegada a Madrid en el siglo XIX hasta su ocultación durante la Guerra Civil, este carruaje encarna la resistencia del patrimonio frente a la destrucción. Su restauración reciente ha seguido criterios estrictos de conservación, recuperando policromías y tapicerías mediante técnicas tradicionales como el «adobo del Museo Británico». El penúltimo tramo lo ocupa el Park Drag atribuido a Harrison & Son, propiedad de Antonio Gutiérrez. Su elegante silueta y disposición elevada de asientos evocan la tradición británica del lucimiento social. Más que un medio de transporte, es una declaración de estatus. La intervención realizada ha consolidado sus acabados originales, devolviéndole su presencia sin alterar su autenticidad. El cierre lo pone el carruaje de Million & Guiet, perteneciente a la Yeguada Bionest. Su historia remite a Antonio Sánchez Bedoya, primer presidente del Real Club de Enganche de Sevilla, y a una colección que ha pasado de lo privado a lo patrimonial. Las inscripciones originales, recuperadas durante su restauración, funcionan como huellas que certifican su origen. El proceso, centrado en la conservación de las policromías, ha permitido mantener intacto su valor histórico. Como colofón simbólico, la inclusión de la silla de mano de Carlos V actúa como un guiño a la conmemoración del 500 aniversario de su boda con Isabel de Portugal, ampliando el relato más allá del siglo XIX. Propiedad de Ricardio de Serdio, este vehículo individual introduce un cambio de escala y de ritmo en la exposición. Habla de desplazamientos discretos en calles estrechas y de una movilidad adaptada a la ciudad histórica. Su restauración ha mantenido intacta la pátina del tiempo. Así, la exposición no se presenta como una simple sucesión de piezas, sino como un relato continuo en el que cada carruaje enlaza con el siguiente, construyendo una historia común: la de la evolución técnica, el cambio de usos y la permanencia de un patrimonio que, hoy, vuelve a ponerse en movimiento en el corazón del Real Alcázar.