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‘Los domingos' toca el cielo en unos Premios Goya que pasarán a la historia

2026-03-01 - 01:03

Anestesiados como estamos con esta nueva normalidad tan irreal, acostumbrados a que la geopolítica internacional se parezca cada vez más a una distopía, asistimos a la alfombra roja de los Premios Goya 2026 en breves interrupciones del telediario mientras EE UU e Israel atacaban Irán. Pero, curiosamente, de esa posible guerra mundial se habló poco en esta edición celebrada en el Auditori del Centre de Convencions Internacionals de Barcelona. Primaron los pins de otra guerra, la de Gaza, y un discurso de presentación de Luis Tosar con barba decimonónica, que a propósito de las manos blancas de Borau citó todas las violencias menos aquella a la que se refirió el director de Furtivos en tal ocasión. Empezó con buen pie Los domingos con ese premio a la mejor actriz de reparto para Nagore Aranburu y saltó la sorpresa cuando ese hombre detrás de unas gafas de espejo llamado Albert Serra le birló el Goya a Flores para Antonio con su punzante documental Tardes de soledad. Álvaro Cervantes (Sorda) solo acrecentó nuestra alegría por su merecido reconocimiento y ese discurso emocionante en el que se acordó de su compañera de reparto Miriam Garlo, que al final de la noche agradecería su Goya a la mejor actriz revelación "en dos idiomas: el castellano y la lengua de signos". La gala iba como una bala con unos discursos tan dispares como insospechados. Sobre todo los de Sirat. Tanto el de montaje de Cristóbal Fernández recordando cómo su padre esculpía los Cabezones, como el del músico Kangding Ray en honor a los ravers. Pero se avecinaba el bache habitual del Goya Internacional, ese momento extraño, muy bienvenido, Mr. Marshall, que este año era para la actriz Susan Sarandon, precedido por la despedida de nuestro querido presidente Fernando Méndez-Leite. Todo quedó matizado, eso sí, con esa hermosa versión de Ángeles Toledano de Tu mirá, única referencia a Romería de toda la gala. Merecido fue el galardón a mejor película iberoamericana para la valiente Belén y esa Dolores Fonzi que venía del futuro para evitar que votemos a la ultraderecha. Del pasado llegó Alba Flores cantando ese "Nunca más usar la violencia" que cantaba su padre, al que dedicó su premio a la mejor canción original. Y del pasado también, de los 80, la directora María Ripoll, que dio el premio a la mejor dirección de producción a Sirat, su cuarta estatuilla después de la de mejor sonido para un equipo enteramente femenino que también competirá en los Oscar. Mientras Sirat cogía carrerilla con el quinto premio a la fotografía de Mauro Herce y el sexto para la dirección de arte, el Goya de Honor Gonzalo Suárez subía al escenario a contar un cuento y perdíamos la cuenta de los montajes conmemorativos de los 40 años de los premios, la figurinista Helena Sanchís y Antonio Fernández Gabarre consiguieron dos Goya para La cena y Ciudad sin sueño, los primeros de la noche para estas películas. Eva Libertad (Sorda) se alzaba con la estatuilla a la mejor dirección novel asomando la cabeza en un agujero negro de números musicales y oportunidades perdidas para hacer chistes de Óliver Laxe. Por cierto, ojo al recochineo de Rigoberta Bandinin con el director gallego. Primero le dice que lo quería "amochar" por tanto meme, luego que lo va a cuidar y a abrazar. Todo para un gran esnobeo final por parte de la Academia de Cine. La mejor línea de guion de la noche se la llevó Toni Acosta ("queda poquito porque empezamos en febrero y ya es marzo") entregando el galardón a la mejor película de animación a Alberto Vázquez (Decorado). El distribuidor de Elastica Enrique Costa no faltó a su cita anual para recoger el premio a la mejor película europea que, en esta ocasión, fue para Valor sentimental. Eran las doce y media de la noche y la gala número 40 de los Premios Goya parecía replicar la escaleta de años anteriores. Reapareció Los domingos, gran ausente hasta ese momento, y se llevó un premio al mejor guion para Alauda Ruiz de Azúa, lo que nos hizo pronosticar que sería la otra ganadora de la noche junto a Sirat. Todo lo demás se cumplió según lo previsto: lo de Jose Ramón Soroiz, actor de Maspalomas, lo de Patricia López Arnaiz, protagonista de Los domingos. Todo sucedió tal cual lo habíamos imaginado (menos la aparición de Victoria Abril) incluidos los dos premios gordos de la noche, el de mejor película y mejor dirección, para Los domingos y para Alauda Ruiz de Azúa, que lo dijo bien claro: "¡Solo tres mujeres han ganado este premio antes que yo!". "Nos ha quedado una gala apañada", dijo Rigoberta Bandini. Pero, cabe preguntarse si bastaba con eso, con una gala apañada. O si esta gran cosecha de cine español, la de 2025, merecía una celebración que le hiciese justicia.

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