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Los duros testimonios contra el exentrenador acusado de abuso a menores: "Quería irme, pero era imposible"

2026-02-10 - 19:05

El primer día del juicio contra el exentrenador del Club Deportivo Varea, acusado de varios delitos sexuales sobre jugadores menores de edad, ha revelado el testimonio de varias de las víctimas del que fuese su técnico: hasta nueve jóvenes han confirmado ante el juez que este les enviaba mensajes con contenido sexual, intentaba quedar con ellos a solas, les pedía fotos desnudos e, incluso, prometió a algunos de ellos fichar por Osasuna, club del que era ojeador Uno de los menores ha asegurado ante el juez de la Audiencia de La Rioja que el acusado, identificado como G.S.L. y que se enfrenta a una pena de 47 años de prisión, le obligaba a borrar todas las conversaciones que mantenían por Whastapp. "Todo se debía quedar entre él y yo", ha señalado, al mismo tiempo que ha aseverado que le "prometía que, por mediación de él, jugaría en categorías superiores de fútbol". Otro joven ha declarado que el acusado "empezaba hablando [por móvil] de asuntos deportivos, pero siempre terminaba hablando de 'cosas' raras, de asuntos sexuales" y, lo mismo que al resto de las víctimas, le pedía "borrar los mensajes", así como "que no se enterase nadie". A él, y otros jóvenes presentes este martes en el juicio, también les prometió "jugar en el Osasuna". A preguntas de la Fiscalía, la primera y principal víctima en declarar, de 19 años actualmente, ha relatado algunos de los episodios vividos con el que fuera su entrenador varios meses en la temporada 2021/2022, apuntando al día de su cumpleaños cuando empezó el contacto más directo. En este sentido, ha relatado que las conversaciones eran "siempre por Whastapp" y constantes. "Hacía referencia a temas sexuales, se refería a mi parte genital como 'ídolo' o 'bestia', o me decía que íbamos a ir a un jacuzzi. Me propuso cambiarnos juntos en un vestuario y me dijo varias veces que me reuniera en privado con él, pero solo lo hice una vez", ha relatado. Dicho encuentro se produjo el 12 de marzo de 2022, en el interior de un domicilio de Logroño del acusado: "Me llevó a su casa en coche, entramos, me llevó a su cuarto, me dijo que me desnudase y me tumbó en una camilla, tapándome con una toalla, para darme un masaje". Un masaje, ha indicado, que se centró en la zona genital. "Estaba nervioso, tenía miedo y solo quería llamar a mi madre, pero no tenía el móvil cerca. Quería pedir ayuda e irme de allí. Era imposible que me fuera de esa casa". En su testimonio, ha subrayado que el procesado le dijo que se "inventara una excusa para ese día para decirle a mis padres", así como que G.S.L. le ofreció llevarle al Centro de Tecnificación del Osasuna "sin que lo supieran mis padres" y "me ofreció regalos". También ha intervenido la madre de dicho menor en el juicio, en el que ha asegurado que fue un amigo de su hijo quien "finalmente les enseñó las conversaciones que tenían su hijo y el acusado por el móvil", ya que la víctima se las había pasado previamente a través de varios pantallazos, tras lo que "hablé con mi hijo, pero me dijo que no quería hablar". Cuando lo descubrió, ha narrado, "él estaba mal". "Me dijo que por favor le dejara en paz, que no quería hablar. Le dije que iba a denunciar y me dijo que hiciera lo que quisiera. Cada vez que iba a denunciar, me decía que no acudiera con él, le daba vergüenza", ha asegurado, al mismo tiempo que ha explicado lo que ha supuesto para el menor todo lo ocurrido: "Mi hijo ha cambiado su comportamiento. Hay días que está mal, destrozado", asegura, algo que se ha notado en el ámbito académico y familiar. Otro testigo, de 22 años en la actualidad, ha señalado que conoció al acusado como entrenador de fútbol en el año 2018. Aunque ha indicado que durante ese año "no hubo mayores incidentes ni peleas", sí que recordado que una noche de fiestas en el pueblo riojano de Jubera: "Salimos con él y fue una noche normal. Yo no me imaginaba nada de lo que nos enteramos después", pues ha apuntado que, tras esa noche, "me empezó a enviar mensajes" más subidos de tono, pero "yo no lo entendía y no le respondía". De igual forma, otro joven, de 21 años actualmente, también jugador de fútbol en el momento de los hechos, asegura que el acusado le pidió "fotos" para ver "las medidas" para los trajes de entrenamiento. "Ahora sé que era una excusa. También reconoce que se dirigía a los genitales con diferentes palabras como 'bestia' o ídolo". "Muchos mensajes me los mandaba de madrugada; yo le reproché este tipo de conversaciones, le bloqueé varias veces para no recibir llamadas ni mensajes. Lo veía todo raro y eso se comentaba entre nosotros", ha señalado, al mismo tiempo que otro de los jóvenes ha afirmado que el acusado le llamaba muchas veces por videollamada o por la noche, "50 o 60 veces seguidas", pero que "no le cogía casi nunca" el teléfono. "A mí me hacía llamadas y, si le cogía, se quedaba callado o jadeaba. Nunca se materializó ninguna promesa de la que nos hacía", ha subrayado. La Fiscalía solicita 47 años de prisión El exentrenador se sienta en el banquillo acusado de tres presuntos delitos continuados de abuso sexual a menores de 16 años, tres presuntos delitos de abuso sexual a menores de 16 años, tres presuntos delitos de acoso sexual a menores de 16 años, dos presuntos delitos de revelación de secretos, dos presuntos delitos de pornografía infantil y un presunto delito de tenencia de material pornográfico. El Fiscal, en sus conclusiones provisionales, solicita 47 años de prisión, multas por importe de 14.600 euros y 49.000 euros de indemnización por daños morales a los menores en concepto de responsabilidad civil, una cantidad de la que responderá de manera subsidiaria el Club Atlético Osasuna, para el que el acusado trabajaba como oteador. Según el escrito de acusación, los hechos se produjeron entre los años 2020 y 2022, cuando el acusado ejercía como entrenador de fútbol, cuando, aprovechándose de su posición de autoridad, del acceso directo a jugadores menores de edad y de la confianza generada tanto en ellos como en sus familias, habría desarrollado una conducta delictiva continuada de carácter sexual hacia distintos menores. El juicio, que está previsto dure dos días, se desarrollará con medidas específicas de protección para las víctimas, con el objetivo de preservar su intimidad y garantizar que puedan declarar en condiciones adecuadas de seguridad y tranquilidad.

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