Los forenses ratifican que el canónigo de Valencia no se defendió y fue estrangulado
2026-01-29 - 16:11
Los forenses han confirmado que la muerte del canónigo de la Catedral de València fue por "un mecanismo combinado de estrangulación y sofocación" y que no hallaron heridas defensivas. Así, lo han señalado este jueves durante la cuarta sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial contra el acusado del crimen, Miguel Tomás, para quien la Fiscalía pide 28 años de cárcel por asesinato, robo con violencia y estafa continuada. Los hechos tuvieron lugar el 23 de enero de 2024, cuando el sacerdote Alfonso López Benito, de 79 años, fue hallado muerto en su vivienda de la calle Avellanas de Valencia por el portero del edificio y un amigo que se disponía a visitarle. Ambos se encontraron a López Benito en estado de rigidez y con signos de asfixia, ya que no presentaba ninguna herida, según comunicó entonces el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que acudió al lugar de los hechos. En la casa donde se cometió el crimen no se encontraron huellas ni ADN del único acusado por estos hechos, pero sí perfiles genéticos en un cepillo de dientes y en la almohada de dos personas que no han podido ser identificadas, además de siete huellas no identificadas. Murió asfixiado por una "presión intensa" En la sesión de este jueves, el forense que practicó la autopsia a la víctima ha señalado que el canónigo también presentaba heridas de pequeño tamaño causadas por las uñas en la mejilla derecha y moratones en la cara producto de la presión ejercida. Preguntado por el jurado por si el asesino podría haber causado estos arañazos si hubiera llevado guantes, ha replicado que dependería del grosor. Además, ha explicado que, por las livideces encontradas, el cuerpo pudo haber sido movido en los momentos siguientes al crimen, pero no horas después. El cuerpo se encontró boca arriba, tapado con una colcha, y en calzoncillos. Por su parte, las dos médicas forenses que realizaron el informe complementario de histopatología analizando los órganos y tejidos han concluido que el edema en pulmón y cerebro encontrado confirma la muerte por asfixia al no llegar aire a las células. "No es una muerte inmediata como si fuera un tiro, se necesitan unos minutos", han corroborado. Además, las lesiones en la mejilla y el hematoma encontrada en el deltoides izquierdo por una contusión fueron realizadas en "momentos muy cercanos a la muerte". Así, los forenses han confirmado que la muerte del canónigo fue por "un mecanismo combinado de estrangulación y sofocación", tapándole las vías respiratorias con "una presión intensa" y apretando a la vez en el cuello, con un abordaje "frontal" y sin encontrarse heridas defensivas. Siete huellas anónimas en la escena del crimen También han declarado las peritos de la Policía que analizaron las huellas en las viviendas de la víctima, en el Perelló y el domicilio de López Benito. En el apartamento de la playa sí que encontraron huellas del acusado —había pasado unos días en agosto con el canónigo—, pero no así en el piso de València donde se cometió el crimen. En la primera inspección de la residencia se encontraron siete huellas anónimas. Si hubieran sido del acusado, aunque estuvieran contaminadas o superpuestas, sí que se habrían podido identificar, han afirmado. Estas huellas quedan inscritas en la base de datos por si en el futuro se pueden cruzar con alguien y han apuntado que si alguien hubiera limpiado no se habrían podido recuperar. Al respecto, otras dos peritos de la Policía que analizaron las muestras de ADN encontradas han señalado que se cotejaron con la víctima, el acusado y también con la base de datos. El resultado es que no halló ningún perfil del procesado en la vivienda de València. En un cepillo de dientes sí que se encontró un perfil genético de un varón no identificado y en la funda de la almohada una mezcla de tres perfiles: el de la víctima, el de un hombre con discapacidad que vino desde Badajoz invitado por el canónigo y un tercero desconocido, que no coincide con el encontrado en el cepillo de dientes. La Fiscalía pide para el acusado 28 años de cárcel por el asesinato del canónigo —que consideran que cometió de acuerdo con una persona no identificada—, por el robo con violencia de sus tarjetas y por estafa continuada, mientras que la defensa solo reconoce el delito de estafa por el uso de las tarjetas, por el que pide un año de cárcel. Este viernes se celebrará la última sesión del juicio con la declaración del acusado y las conclusiones de los informes. Por su parte, el lunes se hará entrega del objeto del veredicto al jurado popular.