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Los frailecillos, golpeados por el temporal: 1.000 ejemplares llegan muertos o heridos a playas del País Vasco y otras zonas del norte

2026-02-17 - 09:45

Alrededor de 1.000 frailecillos han sido encontrados muertos o heridos este fin de semana en playas y en la costa norte de España a consecuencia de los temporales de borrascas que han dejado mal tiempo y abundantes lluvias en las últimas semanas. Alrededor de 500, 200 en Bizkaia y 300 en Gipuzkoa, aproximadamente, han sido encontrados durante las últimas horas afectados y arrastrados a la costa vasca por la borrasca Oriana, la mayoría de ellos fallecidos o muy débiles, han indicado desde las diputaciones forales. Se han encontrado principalmente en La Arena, Ereaga, Bakio y Gorliz, y 14 de estos ejemplares están en cuarentena, han precisado. Algo similar ha ocurrido también en Cantabria. Durante el fin de semana han sido 150 los ejemplares de estas pequeñas aves halladas en la costa en esa situación y cuatro de ellos están ya siendo tratados en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Gobierno regional, según indican fuentes de este Ejecutivo. El responsable de la organización conservacionista SEO/BirdLife en Cantabria, Felipe González, detalla que la aparición de aves marinas en las costas es un fenómeno habitual, sobre todo en invierno, cuando afecta especialmente a especies invernantes del grupo de los álcidos (frailecillos, alcas y araos). González señala que estas aves comenzaron a verse especialmente en Galicia, entre las Rías Baixas y la Costa da Morte y después han ido apareciendo en Cantabria y Asturias. En total, en la franja norte ya han aparecido en torno a un millar. Desde el norte de Europa Los principales afectados por estos episodios climatológicos son estos frailecillos atlánticos. Se trata de una especie pelágica, que se confunde con los pingüinos, pero que en su caso vuela y que tiene un pico rojo curvo muy característico. Cría en el norte de Europa, en países como Islandia, Noruega, Irlanda, o Reino Unido y baja hasta la Península a pasar el invierno. Puesto que la mayor parte de su ciclo vital durante el invierno transcurre en alta mar, estas aves se debilitan cuando hay temporales al luchar contra las tormentas y por las dificultades para pescar. Por ello, muchas de ellas acaban muriendo de agotamiento e inanición. "No es la primera vez que pasa", subraya González, que incide en que, cuando "se encadena borrasca tras borrasca", estas aves no se pueden mover a otros sitios a alimentarse, no pueden pescar y "básicamente, al cabo de dos o tres semanas, sus reservas se agotan y empiezan a morir". En 2014 y 2022 ya se produjeron episodios similares. La institución de SEO/BirdLife insiste en que, en caso de encontrar un ave en esta situación, no hay que tocarla porque hay alerta de gripe aviar. Se debe llamar al 112, porque los agentes del medio natural pasan a recoger las aves y las llevan a analizar.

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