Los grandes bancos centrales del mundo velan armas ante el impacto de la guerra de Irán
2026-03-20 - 05:40
Culmina una semana de alto voltaje para los mercados financieros. A la volatilidad desatada por la guerra en Irán, cuyos ataques se han intensificado en los últimos días, se ha sumado la avalancha de bancos centrales que en los últimos días han dirimido sobre los tipos de interés. En total, diez bancos centrales han celebrado una reunión de política monetaria esta semana con la decisión de congelar el precio del dinero como tónica dominante. Prácticamente todos, salvo el Banco de la Reserva de Australia (RBA) y el Banco de Brasil optan por esta posición. En concreto, el banco central de la nación Oceánica ha sido el encargado de dar el pistoletazo de salida a la ronda de actualización de tipos tras elevar en 25 puntos básicos el precio del dinero, hasta el 4,1%, el pasado martes. El RBA junto al Banco Central de Brasil se desmarcan de la tendencia del resto de organismos de no ejecutar cambios en un contexto de crecientes presiones inflacionarias al calor de los mayores precios energéticos. No obstante, el banco central del país carioca aplicó el miércoles una rebaja de 25 puntos básicos, con la que sitúa la tasa de referencia en el 14,75%. Estos movimientos contrastan con los del Banco Central de Canadá, que mantuvo las tasas en el 2,25% en medio de la crisis petrolera y un contexto de débil crecimiento. Sin embargo, la expectación la acaparó la Reserva Federal (Fed), que si bien cumplió con las expectativas de mercado y dejó el precio del dinero en un rango objetivo de entre el 3,5-3,75%. La novedad en su caso vino por el lado de las expectativas del diagrama de puntos que apuntarían a un posible enfriamiento de las rebajas que ansían desde la Casa Blanca. Con el precio de la gasolina al alza, alcanzando su nivel más alto desde 2022 en Estados Unidos, hasta los 3,88 dólares por galón (3,85 litros), los guardianes de la inflación en todo el mundo comienzan a prepararse y estrechan la vigilancia a la cotización de las materias primas, principalmente, gas y petróleo. La importancia de los costes energéticos radica en que un incremento de los mismos permea en todas las patas de la economía y desemboca en los temidos efectos de segunda ronda que provocan un incremento generalizado de todos los bienes y servicios. En este sentido, el Banco Central Europeo (BCE), que tampoco ha movido tipos desde el 2%, ha tenido que revisar al alza la previsión de inflación en siete décimas para este 2026, hasta el 2,6%. De hecho, en su escenario más extremo alerta de que el IPC de la eurozona se puede disparar al 4,4%, prácticamente más del doble que el actual (1,9%) en caso de que el conflicto se alargue más de lo esperado. La institución liderada por Christine Lagarde ha sucedido en este 'superjueves' al Banco de Japón (BoJ), que ha congelado tipos en el 0,75% a la espera de contar con mayor información acerca del impacto en la economía japonesa del precio del petróleo, para coger el testigo desde el mercado asiático el Banco de Inglaterra (BOE), que los deja en el 3,75%. Suecia y Suiza completan la jornada maratoniana sin cambios desde el 1,75% y el 0,00%, a la espera de China este viernes. Uno de los aspectos más destacados de estas decisiones es que se han tomado por unanimidad en la mayoría de casos. Los jefes de la política monetaria mundial hacen equilibrios para conjugar mensajes de tranquilidad y cautela ante la incertidumbre. Una postura que desde Edmond de Rothschild, Michaël Nizard, ven acertada. "Los bancos centrales no deberían reaccionar de forma exagerada ante el aumento de la inflación en los próximos meses", precisa, tras señalar que una subida de los tipos "no va a devolver los barriles de petróleo al mercado" y apenas va a repercutir en los precios energéticos. "Por el contrario, esto podría acentuar el impacto negativo sobre el crecimiento al endurecer aún más las condiciones financieras, lo que constituiría un error de política monetaria similar al de 2008", agrega. Sin embargo, el espejo en el que se miran está más próximo en el horizonte temporal. Concretamente cuatro años atrás. "Los responsables de los bancos centrales siguen siendo muy conscientes del error de política monetaria cometido en 2022, cuando esperaron demasiado para subir los tipos después de que la inflación comenzara a acelerarse", explica Diego Franzin, director de estrategias de cartera de Plenisfer Investments, parte de Generali Investments.