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Los iraníes en España viven con angustia la "matanza" de manifestantes: "Disparan a gente con las manos vacías"

2026-01-25 - 21:05

Erfan es un joven de 25 años de Teherán que estudia un posgrado en Madrid. Hace una semana que no duerme bien por las noches. Asegura que tiene pesadillas con la muerte a balazos de los manifestantes que protestan en las calles de decenas de ciudades de su país para exigir la caída del Gobierno. "Yo casi soy uno de esos muertos. Hace cuatro años participé en protestas en mi universidad y la Policía me capturó. Si un grupo de personas no se hubiera aproximado a mí, me hubieran matado allí mismo. Tengo pesadillas cada noche. Veo esas imágenes en mi mente, cómo asesinan a la gente", explica. La represión violenta de las movilizaciones populares en Irán ha causado unos 2.000 muertos y más de 10.000 detenciones. Son cifras documentadas por la ONG Human Rights Activists News Agency (Hrana) que pueden quedarse cortas, ya que desde el jueves no hay conexión por internet ni telefónica con el país. El apagón por orden gubernamental impide saber lo que está sucediendo con el enésimo levantamiento ciudadano contra el régimen que fundó Jomeini. Sin embargo, iraníes asentados en España eligen hablar porque quieren arrojar luz sobre la oscuridad con la que el régimen cubre la represión de la protesta popular más masiva en décadas. La generación de Erfán, jóvenes formados, pero precarios, de entre 20 y 27 años, son los más activos en las calles, según este estudiante que define lo que sucede en Irán como "una revolución". También son los que más están siendo represaliados. "Diría sin riesgo a equivocarme que en la calle está el 100% de mi generación y que se moviliza ahora porque, sin haber vivido la guerra, hemos tenido acceso a internet desde muy temprano y hemos visto cómo funciona el mundo libre, cómo la gente de otros países puede expresar su opinión sin tener que preocuparse de que alguien se llegue hasta su puerta y desaparezca durante seis meses sin que nadie sepa donde está. Hemos visto cómo se implementa la libertad en otros países y hemos visto lo que no tenemos", describe en tono afligido. 10.000 iraníes residiendo en España En España residen actualmente unos 10.000 iraníes, una comunidad que se caracteriza por mostrarse activa y preocupada por la situación represiva en su país. Algunos de los exiliados entrevistados por 20minutos este lunes han pedido no mencionar su apellido, como Erfan, otros acceden a hablar solo bajo condición de anonimato. Es el caso de M., de 68 años y residente en Alicante, y de su mujer, R. Dicen que sienten miedo por su familia y califican de matanza la represión gubernamental de las protestas. "La gente está en la calle pidiendo libertad y están haciendo una matanza. Estamos muy nerviosos, no sabemos nada de nuestros familiares. Vivimos momentos muy angustiosos", reconoce M. El matrimonio lleva seis días sin noticias de Teherán. No funcionan las redes sociales, están caídas las líneas telefónicas. Hasta el internet por satélite, Starlink, ha dejado de funcionar. El silencio se vive con angustia. Y eso que M. regresó hace solo mes y medio de su país. Viajó para intentar vender una propiedad y poder ayudar en España a sus hijos. Cuenta que percibió el descontento social y que encontró un país sumido en la más absoluta crisis económica. "La cosa está tan mal que no conseguí vender mi propiedad porque nadie tiene dinero para hacer una compra-venta. La situación que vi era terrible. Antes, los precios de las cosas básicas podían cambiar de un mes a otro, ahora es de hoy para mañana. Y mientras tanto la gente normal ve que los gobernantes son una banda que se está enriqueciendo por la corrupción y que el dinero va a cualquier sitio excepto al bolsillo de la gente", explica. Su mujer interviene para añadir que, si bien ahora son más masivas las protestas debido a la crisis económica, no conviene olvidar anteriores oleadas de reivindicación de libertad y derechos sociales. Especialmente se acuerda de la lucha de las mujeres iraníes que bajo el lema Mujer, vida, libertad luchan contra su grave discriminación, costándoles encarcelamientos, torturas y muerte. "La gente ha salido en masa a la calle porque ya no aguanta más. Están hartos", intercede su marido, volviendo a la economía. "No te puedes imaginar que teniendo un país tan rico la gente esté buscando comida en en las basuras. Pero es cierto que antes había 'gente gris' que aunque fuese al contrario del régimen no quería salir a protestar. Y esta vez parece ser que están saliendo todos". El presidente de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España se llama Hamid Hosseini. Llegó a Madrid hace 40 años escapando de la represión, "de un régimen que detenía los activistas de izquierdas y a todos los que no estaban de acuerdo con la República Islámica de Irán". También en su opinión el detonante de las protestas que arrancaron a finales de diciembre es la maltrecha situación económica. "El poder adquisitivo de la población, especialmente de las clases media y baja, se ha reducido un 75%, la moneda ha perdido mucho valor y la alimentación básica, huevos o carne, se ha encarecido y es hoy tres o cuatro veces más cara que hace unos días. Hasta la gasolina cuesta el doble". Con exactitud puedo decirte que el 90% de la población no quiere este régimen" Sin poder alimentar a la familia, la gente se ha echado a la calle; ese es su resumen. Hosseini resalta el que los comerciantes se hayan sumado en masa a la protesta, con una huelga general que mantiene muchas tiendas cerradas por los altos precios. "Eran la base social del régimen, pero también han dicho basta. Ahora el régimen ha perdido totalmente su legitimidad. Con exactitud puedo decirte que el 90% de la población no quiere este régimen". Hosseini matiza que aunque la base de la movilización sea un problema económico, la gente se ha percatado de que la solución es política y por eso pide en la calles la caída del Gobierno. Explica que a él, particularmente, le duele la violenta represión de manifestantes y la que sufren los prisioneros encarcelados. "La violación de Derechos Humanos nos preocupa mucho. Jamenei ha dado orden a los pasdaranes, la guardia de la Revolución, de disparar contra gente que tiene las manos vacías, personas que protestan de manera pacífica", clama. En Sevilla vive desde hace cuatro años y medio Farnaz Ohadi, una poeta y cantante de flamenco persa. Ella tiene 52 años y lleva desde los 18 fuera de Irán, en el exilio, desde que sus padres decidieran que lo mejor era sacarla del país dado que su rebeldía podía costarle la vida. "Me metía constantemente en problemas con el Gobierno, así que nos llevaron, a mí y a mi hermano, a Canadá". Un curso de flamenco la trajo después de la pandemia a España, desde donde ahora intenta comunicarse con sus primas en Teherán, vía Starlink. Lo último que supo de ellas es que tenían "amigos asesinados" en las protestas. Con el corte de las comunicaciones, Ohadi cree que lo que el régimen busca es silenciar la represión. "Una vez que cortan internet, nadie ve lo que realmente está sucediendo. Así que no podemos acceder, no lo sabemos lo que están haciendo", por eso considera necesario hablar de Irán, "porque el solo hecho de hablar molesta a un Gobierno que mata a la gente para disuadir a otros de seguir protestando". Ohadi siente que esta vez la situación es diferente en un país que ha atravesado incontables ciclos de "esperanza y desesperación" con la movilización social. "Esto se siente diferente porque los que controlan la economía se han unido a las protestas. Antes eran solo los estudiantes los que se rebelaban y eran asesinados, ahora es que la economía está parada, han cerrado las tiendas y los comerciantes y la población ha salido a protestar en números nunca vistos, incluso en las ciudades pequeñas". Otro irani residente en Madrid y que preside la Asociación cultural Persépolis, Ahmad Taheri, pone el foco en la corrupción generalizada del Gobierno como punto de origen del hartazgo. Y describe que lo que hay en las calles iraníes es "una masa popular de gente normal que sufre porque cada día es más difícil comprar un kilo de carne, a la que se ha juntado la gente joven que sueña con un futuro mejor en su país, y a todos les une el enfado con un Gobierno que está enriqueciéndose a su costa". Aunque la movilización carezca de una organización opositora visible al frente, muchos lemas que están coreando reivindican un liderazgo para el hijo del Sha, Reza Pahlaví, que desde el exilio ha alentado las protestas y se ha propuesto para encabezar una transición democrática. En contra de la intervención de EEUU En lo que coincide la mayoría de los iraníes consultados es en mostrar su rechazo a una intervención militar de EEUU contra los Ayatolás, insinuada por el presidente Donald Trump. "Soy favorable a que les echemos nosotros mismos. Porque el que venga a ayudarnos no vendrá gratis. Querrá algo. Por lo tanto, qué diferencia hay", dice M, desde Alicante. El director del centro cultural Persépolis cree que una intervención militar de EEUU es una idea "horrible" porque "lo que se cosecha a través de las bombas es más muerte y sufrimiento". De la misma opinión es la poeta y cantante Ohadi, quien alega que "caos llama a más caos y a destrucción", a más inestabilidad y a justificar la violencia en Oriente Próximo. Sin embargo, ella apunta que no debería de haber terceros países ayudando a los gobernantes iraníes a evadir dinero "que ellos mismos imprimen", y pide que la sociedad internacional dé "apoyo moral de manera enérgica a los que protestan en Irán" y a las instituciones que incrementen las sanciones a un régimen "que no respeta los derechos humanos". La mujer que no quiere dar su nombre, R., es la única que reclama una intervención, pero exclusivamente tecnológica, que les permita recuperar la comunicación con los suyos cuanto antes. Solo el más joven de los entrevistados, el estudiante de posgrado Erfan, defiende algún tipo de intervención extranjera en el país. Opina que "mientras las personas en las calles no tengan con lo que defenderse de las fuerzas del régimen, continuarán los asesinatos".

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