Los juguetes masticables se consolidan como una herramienta para mejorar la vida de los perros
2026-02-07 - 07:55
La boca es uno de los principales instrumentos con los que los perros se relacionan con el mundo. A través de ella exploran, manipulan objetos, regulan emociones y se comunican con otros perros. Desde el juego social hasta la resolución de conflictos, pasando por la alimentación o el acicalamiento, la actividad oral atraviesa buena parte de su vida cotidiana. La dentición y la musculatura mandibular, por tanto, no se limitan a ser solo una cuestión anatómica. En términos etológicos, masticar forma parte del repertorio natural de comportamientos de un perro, presente desde la etapa de cachorro hasta la vejez. Ignorar esta necesidad o reducirla a una conducta molesta, especialmente en entornos caseros y urbanos, es uno de los errores más comunes en la convivencia con ellos. En los últimos años, la investigación científica ha empezado a poner cifras y evidencias a que ofrecer oportunidades adecuadas de masticación no es un simple entretenimiento, sino una herramienta eficaz para mejorar el bienestar físico, emocional y cognitivo de los perros. Masticar como conducta natural y reguladora En estado natural, los cánidos dedican una importante parte de su tiempo a manipular y procesar alimento mediante la masticación. Este comportamiento, además de cumplir una función nutricional, también cubre necesidades exploratorias y reguladoras. En perros domésticos, aunque el contexto ha cambiado, la necesidad persiste. La masticación activa músculos faciales y cervicales, estimula receptores sensoriales y genera una retroalimentación calmante a nivel neurológico. Diversos estudios apuntan a que el acto repetitivo de masticar favorece la liberación de endorfinas, asociadas a estados emocionales positivos y a la reducción del estrés. Por eso, cuando esta conducta no encuentra una salida adecuada, puede reaparecer en forma de destrozos a objetos inadecuados en el hogar, conductas compulsivas o problemas de gestión de la frustración. Qué dice la ciencia sobre estrés y emociones Uno de los últimos estudios al respecto, desarrollado en el Waltham Petcare Science Institute de Reino Unido, analizó cómo distintos tipos de enriquecimiento alimentario influyen en el estado emocional de los perros durante periodos breves de aislamiento social. En él participaron 20 perros, expuestos de forma rotatoria a diferentes opciones: juguetes dispensadores de comida, dispositivos automáticos y elementos masticables de larga duración. Los perros que disponían de un elemento masticable prolongado mostraron niveles más bajos de ansiedad, mayores puntuaciones en emociones agradables y positivas, como calma, seguridad o entusiasmo y un tiempo de interacción significativamente superior al observado con las otras opciones. Durante los primeros minutos de aislamiento, estos perros parecían más tranquilos y emocionalmente más estables. El estudio concluye que los elementos masticables son especialmente eficaces para mejorar el bienestar emocional en situaciones potencialmente estresantes, como la soledad o la falta temporal de interacción social. Menos problemas, más equilibrio Otros trabajos publicados en revistas especializadas en comportamiento animal han observado que la introducción regular de juguetes masticables en entornos como perreras y refugios reduce conductas asociadas al estrés, como los ladridos repetitivos, las estereotipias o la masticación destructiva de objetos no adecuados. No se trata solo del objeto en sí, sino que los juguetes masticables representan una actividad con sentido para un perro, predecible, autónoma y autorreguladora. La posibilidad de elegir cuándo y cómo masticar ofrece una forma de control sobre el entorno, algo especialmente relevante en perros con alta energía o en aquellos que pasan muchas horas solos. Salud bucal, una consecuencia añadida La masticación también tiene un impacto directo sobre la salud oral. La fricción mecánica ayuda a reducir la acumulación de placa y sarro, problemas frecuentes en todos los perros. Sin embargo, los especialistas insisten en que este beneficio depende del diseño y del material del objeto. Por otro lado, no todos los elementos masticables son adecuados para todos los perros. Materiales demasiado duros pueden provocar fracturas dentales, mientras que otros demasiado blandos pueden romperse y generar riesgos de ingestión. La elección debe adaptarse a la edad, tamaño, fuerza mandibular y estilo de masticación de cada animal. Tipos de juguetes masticables En términos generales, los juguetes masticables pueden agruparse en varias categorías según su función principal. Los destinados a cachorros priorizan aliviar las molestias de la dentición y suelen ser más flexibles. Los diseñados para perros adultos con alta motivación masticadora suelen ser más resistentes y pensados para sesiones prolongadas. Existen también opciones que combinan masticación con liberación de alimento, lo que añade un componente cognitivo y prolonga la actividad. Otros están pensados para momentos concretos, como periodos de descanso, separación o recuperación tras ejercicio intenso. La investigación insiste en la importancia de adaptar el enriquecimiento a cada individuo. Un mismo juguete masticable puede resultar altamente beneficioso para un perro y frustrante o incluso peligroso para otro. Supervisar las primeras interacciones, revisar el estado del juguete y retirar aquellos que se deterioran, algo que suele suceder debido a su uso, forma parte de un uso responsable. Además, la masticación no debe entenderse como un sustituto de otras necesidades básicas, como son el ejercicio, la interacción social o el descanso. Funciona mejor cuando se integra en una rutina equilibrada y coherente con el resto del manejo. Referencia: Long-Lasting Chews Elicit Positive Emotional States in Dogs during Short Periods of Social Isolation. Hanna E. Flint, James Lush et al. Animals (2023)