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Los médicos de familia, ante la oleada de bajas que denuncian las empresas: "Tenemos 10 minutos por paciente, hacemos lo que podemos"

2026-02-16 - 05:15

Las bajas laborales se han convertido en una preocupación de máxima importancia para las empresas. En las últimas semanas, las patronales han hecho frente común para alertar sobre un repunte en la incidencia de este fenómeno que tiene un coste milmillonario para las arcas públicas y para las propias compañías. Hablan ya de un problema "grave" y "de importancia nacional" que empieza a ser estructural e incluso de "absentismo", una definición que irrita a los sindicatos. Mientras el debate se centra en los costes, los médicos de familia ven este fenómeno desde la primera línea del frente. Son ellos quienes atienden a los trabajadores que enferman). La Información Económica ha consultado a seis profesionales de atención primaria que, en general, observan un aumento notable en los procesos, especialmente los trastornos de salud mental y enfermedades musculoesqueléticas. Y ponen la vista en la saturación de un sistema sanitario, que no tiene medios suficientes para hacer frente a este problema. "Desde hace cinco o seis años hay un montón. El paciente demanda mucho más ese tipo de bajas, antes se aguantaba más", explica Francisco García, médico de Atención Primaria vinculado al área del Hospital General de Valencia. "En general, no tengo tiempo de valorar todo lo que conlleva una baja. Tengo ocho minutos por paciente", señala el facultativo, que lamenta no poder profundizar en patologías como la salud mental por falta de tiempo. García sostiene que las largas listas de espera para las pruebas diagnósticas, las derivaciones al especialista y las intervenciones están agravando el problema. Las bajas traumatológicas son el mejor ejemplo de ello. "Tenemos nueve meses de lista de espera. Si un paciente tiene que esperar ese tiempo a que le vea el especialista, una baja que podría estar resuelta en tres meses se va al año y medio". Respecto a si realmente existe un problema de absentismo, García considera que no es la tónica general. "Hay de todo, no es blanco y negro, pero, en líneas generales, la gente que se coge la baja es porque se ve limitada para hacer su trabajo", concluye. La salud mental es otra de las patologías que más se ha disparado en los últimos años. Y es especialmente difícil de tratar cuando el tiempo es escaso. "Tenemos 10 minutos por paciente. A alguien que viene con una lumbalgia o una tendinitis le compruebas el historial, le exploras y le explicas el tratamiento. Pero alguien que viene con un problema de acoso no viene y te lo cuenta. Te tiras media hora, preguntas y resulta que al final tiene un problema en el trabajo. Haces lo que puedes", reflexiona Marta, médico de Atención Primaria en un barrio del sur de Madrid. La consecuencia de ello es que a menudo se abusa de los fármacos para tratar a personas que necesitan tiempo y atención psicológicas. "Hay poquísimos psicólogos por cada paciente y acabamos medicalizando muchas cosas que no lo necesitan porque la gente tiene presión por estar bien, seguir con su vida", agrega esta facultativa. Otra de las realidades que detectan los facultativos es la resistencia de algunos pacientes a pedir la baja cuando se encuentran enfermos. "Hay muchos pacientes migrantes que rechazan que les des la baja. Se piensan que les va a conllevar un despido y no se puede", apunta Adrián, también médico de familia en un ambulatorio al sur de Madrid, que sostiene que muchas veces tiene que ser él quien convence a sus pacientes para darles la baja. "Las empresas alegan que hay muchísimo absentismo, pero una baja laboral es un motivo justificado", agrega. "Es fácil identificar gente que sospeche que ha podido echarle cara alguna vez, pero son dos personas muy contadas y, si analizabas la situación, tenían otras circunstancias en su vida y de cara al trabajo no están bien", concluye. Cambio de mentalidad Por su parte, el vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Rafael Micó, atribuye ese incremento a una mezcla de varios factores. En primer lugar, apunta a un "cambio de generación" y de pensamiento en la sociedad, que se generalizó especialmente en la pandemia. “La gente lo pregunta todo y se preocupa muchísimo más que antes, cuando probablemente por educación se aguantaba más", asegura a este periódico. Micó, que ejerce como médico de familia en Fontanars dels Alforins (Valencia), incide también en el cambio que se ha producido en las últimas décadas, con una población cada vez más envejecida y, por ende, con mayor cronicidad. "Es un éxito que se vive más, pero se enferma más", señala. Al final, esto se traduce en un aumento de la demanda asistencial y, por ende, en un incremento en la carga de trabajo de los médicos, que en muchas ocasiones acaban invirtiendo gran parte de su jornada en tareas burocráticas, como la gestión de las bajas laborales. "Nosotros llevamos tiempo peleando por que se aprueben bajas de corta duración, de autorresponsabilidad, que ya funcionan en otros países de Europa", cuenta. Hace un año, el Ministerio de Sanidad puso sobre la mesa la posibilidad de implantar en España una "autobaja" que se gestionaría a través de una "declaración responsable" del trabajador para abordar ausencias laborales por enfermedades leves y de baja duración. Aunque nunca más se ha vuelto a hablar de la medida, fuentes del departamento que dirige Mónica García se limitan a asegurar que "se está trabajando en ello". Esto, según Micó, evitaría citas evitables en consulta cuando están saturados. Porque en atención primaria llevan años colapsados por falta de profesionales, lo que les conduce a la tercera causa que explicaría ese incremento de incapacidades temporales: la falta de longitudinalidad. "Si no conoces al paciente, no puedes hacerle un seguimiento adecuado de la baja. Pero si te toca cubrir el cupo de otro médico, eso se pierde, y es más fácil que alguien 'te la cuele', subraya. Además, añade, esto también alarga la duración de las propias bajas, al prolongarse en muchas ocasiones las citas con los especialistas correspondientes. "Las plantillas habituales de médicos en centros de salud están infradotadas", coincide Daniel Hernández miembro del Grupo de Trabajo de Salud Laboral de Semergen, que cree conveniente una mejora de la interoperabilidad y del cruce de datos con las mutuas y defiende que haya en los centros de Atención Primaria, profesionales administrativos que se dediquen exclusivamente a la burocracia de las bajas. Francisco José Sáez Martínez, responsable Grupo Gestión de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), señala también a las mutuas, aunque en otro sentido. El doctor asegura que en la pandemia se dio un cambio muy importante en la gestión de incapacidades temporales. "Antes había una situación muy clara para otorgar las bajas, y un número muy significativo se hacía a través de mutuas y actuaciones de trabajo. El problema es que con la pandemia se generó otro asunto a nivel económico en las mutuas, y ahora lo que hacen es no dar ninguna clase de incapacidad temporal en las mutuas, porque a los médicos que lo hacen se les sanciona, por lo que mandan a los pacientes al médico de familia. Por eso los empresarios piensan que es la sanidad pública la que está contribuyendo a ese incremento, cuando lo que está pasando es que las mutuas no están haciendo esa valoración".

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