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Los países europeos rechazan la misión en Ormuz que propone Kallas mientras Trump les chantajea con el futuro de la OTAN

2026-03-16 - 15:53

"El cierre del estrecho de Ormuz beneficia a Rusia para financiar esta guerra. Así que definitivamente tenemos que hacer más al respecto. Y ahí el principal tema será cómo mantener abierto el estrecho de Ormuz". Con esas palabras puso este lunes sobre la mesa la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, la opción de una misión europea para reabrir el Estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán desde hace días en el marco de la guerra en Oriente Próximo. Pero los países no 'compran' su planteamiento, por diferentes motivos, igual que no aceptan la llamada de ayuda de Donald Trump: de hecho, el presidente de EEUU ha avisado a sus aliados de que la OTAN "tendrá un muy mal futuro" si no ayudan a Washington en la zona. Las posiciones de los gobiernos europeos se mezclan ahora entre quienes rechazan una misión en el enclave —"no se dan las condiciones", dijo hace días el presidente francés, Emmanuel Macron— y los que avisan de que tiene que ser Naciones Unidas quien encabece esa operación. Es más, la propia Kallas puso como ejemplo el movimiento pactado por Turquía, Ucrania y Rusia con la mediación de la ONU que permitió reanudar el flujo de cereal tras el inicio de la ofensiva de Putin sobre Kiev. España, en ese escenario, mantiene una posición rotunda. "La solución militar nunca es realmente una solución", ha dicho José Manuel Albares en el marco de la reunión de ministros de Exteriores de este lunes en Bruselas. "España lo que está es en la desescalada. No hay que hacer nada que añada todavía más tensión, más escalada. Lo que hay que hacer es que cesen los bombardeos, que cesen los lanzamientos de misiles sobre todos los países de Oriente Medio y que volvamos a la mesa de negociación", resumió, reconociendo eso sí la importancia estratégica de la zona. Lo mismo sostuvo la ministra de Defensa, Margarita Robles, que descartó la participación de España en una hipotética misión. "Nos planteamos la exigencia de que la guerra termine porque no tiene ningún sentido, es ilegal y está produciendo muchos muertos, el objetivo tiene que ser que la guerra termine", coincidió con su homólogo de Exteriores. Una línea parecida fue la que siguió Italia, con Giorgia Meloni negando hace días una implicación de los suyos, o Francia. El Elíseo ya marcó territorio con el paso de las horas: "No. El grupo de ataque de portaaviones francés permanece en el Mediterráneo oriental. La postura de Francia no ha cambiado: Defensiva y protectora. Dejen de sembrar el pánico", sostuvo su jefe de la diplomacia, Jean Noel Barrot. Alemania ha usado el mismo tono que los otros socios europeos. "No participaremos en este conflicto. Queremos participar en las negociaciones, porque la seguridad del estrecho de Ormuz y del mar Rojo solo se logrará mediante una solución negociada, y eso requerirá dialogar con los iraníes", comentó en una entrevista este lunes su titular de Exteriores, Johan Wadephul. Eso sí, el jefe de la diplomacia germana volvió a defender la posición algo más directa de los suyos. "El derecho internacional no debe permitir que un régimen injusto como el de Irán simplemente pueda continuar en el poder. Respetamos el derecho internacional... pero hay contratiempos". En Berlín además asumen que la misión, si se hace, tiene que ser a través de Naciones Unidas. La operación naval Aspides En ese marco, otra posibilidad es que la UE desvíe a la zona la operación naval Aspides, que se encuentra en el mar Rojo, reforzada además desde el inicio de las hostilidades en Oriente Medio. Esa sí la ve con mejores ojos la propia Robles, aunque Albares también lo descartó. "Discutiremos con los Estados miembros si es posible cambiar el mandato de esta misión y si están dispuestos a utilizar realmente esta misión. Si queremos tener seguridad en esta región, lo más fácil sería utilizar la operación que ya tenemos en la zona y quizá modificarla un poco", esgrimió Kallas. Italia, por ejemplo, sí estaría más abierta a esta vía pero tampoco parece viable a corto plazo. Trump, a la vez, quiere que la OTAN se implique directamente, y Europa le ha parado los pies. La propia Kallas le respondió para decirle que Ormuz "está fuera del ámbito de la OTAN" después de que este augurase "un muy mal futuro" par la Alianza si los socios no apoyaban a Washington precisamente en la reapertura del paso clave para el comercio mundial, ahora mismo bloqueado por Irán. Washington, en cambio, insistió. "El presidente Trump ha sido muy directo con nuestros amigos en la OTAN durante mucho tiempo. Logró que aumentaran su gasto en defensa hasta el 5%, y ahora les está pidiendo que hagan lo correcto porque, una vez más, Estados Unidos está liderando el camino", recordó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, que reconoció contactos de Trump con los aliados europeos. Pero el mensaje por ejemplo de Alemania fue muy claro: "Esta guerra no tiene nada que ver con la OTAN", reiteró el portavoz del Gobierno germano, Stefan Kornelius. Los aliados ya han dado un paso adelante para proporcionar seguridad adicional en el Mediterráneo Reino Unido, otrora aliado clave de EEUU, también se desmarcó de la idea de Trump. El Gobierno de Keir Starmer coincidió en la importancia de Ormuz pero tampoco ha mencionado directamente que vaya a implicarse en una operación de este tipo. Tiene otra receta: Londres trabaja en una operación "colectiva y creíble" para reabrir el tránsito en el paso. "Tenemos que reabrir el estrecho de Ormuz para garantizar la estabilizar en el mercado y eso no es una tarea sencilla. Por eso estamos trabajando con todos nuestros aliados, incluyendo nuestros socios europeos", comentó el premier desde Downing Street. De hecho la propia OTAN ha defendido su papel y ha asegurado que sus miembros ya han ofrecido apoyo en la zona. "Los aliados ya han dado un paso adelante para proporcionar seguridad adicional en el Mediterráneo. Somos conscientes de que algunos aliados individuales están hablando con Estados Unidos y con otros sobre qué más podrían hacer, también en el contexto de la seguridad en el estrecho de Ormuz", expuso un portavoz de la organización atlántica. Por su lado, el ministro de Exteriores de Países Bajos, Tom Berendsen, ha señalado que no cree que enviar "algunos barcos" resuelva la situación en el estrecho de Ormuz, que ha definido como "muy sensible" por la capacidad de Irán de desplegar minas navales o drones submarinos. "No es como si tuviéramos un botón que pulsar para cerrar el estrecho y lo hiciéramos. No es así. Es una situación muy delicada. Las probabilidades de escalada son grandes", avisó, al mismo tiempo que ha apelado a la calma: "Países Bajos quiere participar en la conversación, pero en este caso es muy importante actuar con prudencia antes de tomar decisiones", ha añadido, en una línea seguida por Grecia o los países bálticos que, dijeron, no tienen "ninguna intención" de implicarse en la guerra. Con todo, Kallas quiso hacer hincapié en el problema estratégico que supone el bloqueo de Ormuz. "El cierre del estrecho de Ormuz es realmente peligroso para los suministros de petróleo y de energía hacia Asia. El 85% del petróleo y el gas que pasan por el estrecho de Ormuz se dirigen a países asiáticos, pero también es problemático para los fertilizantes. Así que hablamos con António Guterres sobre cómo hacer que esto suceda", consciente de que a la larga tiene que ser, como opinan varios socios, la ONU la que lleve adelante cualquier operación sobre el terreno a ese nivel. El 'componente Putin' de la guerra El 'componente Putin' es también clave para Europa y Albares asegura que no es momento de "rebajar la presión sobre Rusia" ante la tensión energética, después de que EEUU recuperase la compra momentánea de energía a Moscú ante la crisis. Sobre eso se pronunció por ejemplo el primer ministro belga, Bart de Wever, que aboga por mantener más contactos con el Kremlin. "Debemos normalizar las relaciones con Rusia y recuperar el acceso a energía barata. Es de sentido común. En privado, los líderes europeos están de acuerdo conmigo, pero nadie se atreve a decirlo en voz alta. Debemos poner fin al conflicto en interés de Europa, sin ser ingenuos con respecto a Putin", expuso. No lo ve de la misma forma el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen. "Hemos decidido que no queremos importar energía rusa", rememoró. "Es extremadamente importante que sigamos en esta linea. En la UE no podemos ayudar indirectamente a financiar la guerra ilegal rusa. Durante mucho tiempo hemos dependido de la energía de Rusia, lo que ha posibilitado a Putin hacernos chantaje y usar la energía como arma contra nosotros", concluyó ante los periodistas. Y mantuvo el mensaje que sale en los últimos días de Bruselas: "No estamos ante una crisis de seguridad en el suministro, sino ante una crisis de precios. Estamos preparados para implementar medidas que proporcionen alivio, sin desviarnos del rumbo de nuestra estrategia a largo plazo".

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