Los padres de Iker Jiménez, tras ayudar a recuperar una obra de un millón robada hace 47 años: "Actuamos como tontos por valores"
2026-02-15 - 17:05
Los padres del presentador Iker Jiménez han colaborado con la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil para recuperar una escultura de Gil de Siloé robada en Palencia en 1979. "La habían considerado de calidad, pero no sabían de qué se trataba realmente", admiten a ¡Hola! los progenitores de Iker Jiménez, que son restauradores y anticuarios. "Actuamos como tontos por valores; nunca hemos querido ir de listos. Te aseguro que la mayor parte de la gente que es más bien lista lo hubiera hecho. Había mínimo un millón de euros", añaden. Sobre su gesto de honradez, asegura Pedro, padre del presentador: "Soy la tercera generación de anticuario de mi familia. Ni mi abuelo ni mi padre tuvieron nunca un problema con las autoridades por haber hecho descuidadamente mal su trabajo. A mí me dieron todas las claves para no cometer errores: no se le puede comprar a cualquiera, no se pueden hacer negocios con cualquiera. Hay mucha gente a la que el dinero le vale todo. [...] Para nosotros, cualquier bien hacer tiene su dimensión, también moral". El pasado miércoles, era la propia Guardia Civil la que anunciaba la recuperación de la obra "gracias a la colaboración de unos anticuarios, que se interesaron por adquirir la pieza cuando la vieron puesta a la venta en una conocida sala de subastas del norte de Italia". "Mis padres me han quitado el foco, y eso yo no lo permito", decía también el propio presentador, bromeando en su programa Horizonte, donde contaba más detalles de este caso. Según contó, sus progenitores acudieron a una subasta de arte italiana y allí encontraron la talla del siglo XV, que reconocieron como la obra robada, lo que pusieron en conocimiento de la Guardia Civil. "Yo a mis padres siempre les he visto investigando. Comprando y vendiendo piezas de arte. Enamorados del oficio. De los autores. De las obras. Ese es mi recuerdo, como una constante", decía el presentador, que hacía ver que su madre es restauradora y su padre, anticuario y pintor. "No me sorprende que los grandes expertos europeos, algunos tan estirados y con muchos más medios que mi familia, no supieran que la magia y el arte de Gil de Siloé estaba en una pieza que habían catalogado como baratija", dice Jiménez, atacando a esos expertos. "Tampoco me sorprende que, en vez de comprarla y hacer lícito negocio con algún coleccionista europeo, llamasen rápidamente a la UCO para actuar", añadía.