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Los perros pueden perder el equilibrio al escuchar voces humanas enojadas

2026-01-29 - 06:40

Un estudio señala que los perros experimentan estabilización del equilibrio cuando escuchan voces humanas felices o lo contrario cuando estas muestran enfado. Esa es la conclusión de un estudio realizado por cinco investigadores de Austria y publicado este miércoles en la revista 'PLOS One'. Tanto en humanos como en animales, una postura estable facilita la capacidad de permanecer quieto, caminar y realizar otras actividades sin caerse. Para mantener la estabilidad, los músculos se basan en señales visuales, así como en la percepción corporal de su propia posición. Investigaciones recientes en humanos sugieren que los sonidos externos también pueden influir en la estabilidad, ya que las frecuencias altas se asocian con la desestabilización y el ruido blanco con la estabilización. Sin embargo, pocos estudios han examinado cómo el sonido afecta la estabilidad postural en animales. Para aclarar esta situación, Nadja Affenzeller y sus colegas, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena (Austria), midieron los cambios en el equilibrio de 23 perros al escuchar grabaciones de voces humanas alegres y enojadas. Utilizaron una técnica de investigación estándar en la que los canes se paraban sobre una plataforma sensora de presión que detectaba pequeños movimientos correspondientes a cinco parámetros relacionados con el equilibrio. En comparación con no oír ningún sonido, escuchar una voz humana enojada se asoció con valores más altos de un parámetro conocido como superficie de apoyo (el área de la plataforma ocupada por la trayectoria oscilante del centro de presión de un perro). Valores más altos de superficie de apoyo indicaron desestabilización, con mayores movimientos corporales para mantener el equilibrio. Ninguno de los otros cuatro parámetros de estabilización se asoció de forma consistente con voces de enojo o alegría. Al considerar los cambios individuales de cada perro, las respuestas variaron considerablemente entre ellos. Las voces de alegría se asociaron con desestabilización en el 57% de los perros. Por otro lado, las voces de enojo se asociaron con la desestabilización más grave en un 30% de los perros, aunque el 70% no mostró cambios. Estos hallazgos sugieren que las voces humanas, tanto enojadas como alegres, pueden provocar una excitación emocional que puede estabilizar y desestabilizar el equilibrio en los perros.

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