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Los resultados en Aragón confirman la 'derechización' del voto en España: "Aunque con retraso, era inevitable que llegara la ola"

2026-02-10 - 05:16

Los resultados de las elecciones autonómicas celebradas este domingo en Aragón dibujan una derechización del voto, una tendencia que ya se vio el pasado 21 de diciembre en las autonómicas extremeñas y que confirma que España ha dejado de vivir al margen de la ola conservadora que se está expandiendo por Europa desde hace unos años. "España no es ninguna isla, sino que está plenamente conectada a su entorno internacional. El mundo occidental está girando hacia la derecha y, aunque más tarde que en otros países, este fenómeno también está llegando a nuestro país", afirma el politólogo Manuel Mostaza. Los resultados son reveladores. El bloque conservador (PP, Vox, SALF y PAR) aglutinó este domingo un 56,12% de los votos en Aragón, mientras que el bloque progresista (PSOE, CHA, IU y Podemos) se quedó en un 37,9%: prácticamente 20 puntos de ventaja para la derecha. En los anteriores comicios de 2023, esa brecha fue de solo 8,3 puntos favorable a los conservadores (50,13% vs. 41,8%). Es decir, en menos de tres años la distancia de los conservadores sobre los progresistas se ha duplicado. Si miramos el número de votos, el trasvase es aún más nítido: la derecha ganó 32.539 sufragios, mientras que la izquierda perdió 31.226. En Extremadura, la lectura es muy parecida porque PP y Vox aglutinaron un 60,02% de los votos en los comicios celebrados hace siete semanas, mientras que PSOE y Unidas por Extremadura se quedaron con el 36,04%: casi 24 puntos de ventaja para los conservadores, cuando en las autonómicas de 2023 esa renta era inferior a los 2 puntos (47,8% vs. 45,91%). En sufragio directo, la derecha ha ganado 26.114 votos y la izquierda ha perdido 89.684. "En un mundo que gira hacia la derecha, el electorado español también lo está haciendo y el fenómeno se está intensificando por el desgaste de la coalición de Gobierno, ya que Pedro Sánchez se mantiene en la Moncloa en unas condiciones muy duras, sin mayoría parlamentaria, y eso está desgastando al PSOE, mientras que Podemos lleva tiempo desapareciendo de un montón de parlamentos", explica Mostaza. El fenómeno se intensifica por el desgaste del Gobierno: Sánchez se mantiene en la Moncloa en unas condiciones muy duras, sin mayoría, y eso está desgastando al PSOE El politólogo insiste, no obstante, en que la ola derechizante ha llegado con retraso a España, ya que "partidos equivalentes a Vox son más fuertes en otros países europeos como Alemania, Francia o Italia" desde hace tiempo. Ejemplos son la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, el partido con más diputados en la Asamblea francesa; Alternativa por Alemania (AfD), segundo con mayor representación en el Bundestag; o Giorgia Meloni, que dirige Italia desde 2022. Austria, Países Bajos, Finlandia, Suecia, Bélgica o Hungría son otros países donde partidos considerados de ultraderecha gozan de amplia representación. "Quizás en España ha pesado que tenemos una historia un poco distinta a la del resto de Europa, ya que tuvimos una dictadura conservadora hasta los años 70, pero era inevitable que la ola acabara entrando de una u otra manera", dice, recordando que solo quedan tres gobiernos socialdemócratas en la Unión Europea: "Malta, que es irrelevante; Dinamarca, cuyas políticas de inmigración aplaude Vox; y Pedro Sánchez, que, excepto en Cataluña, no ha dejado de cosechar derrotas electorales en los últimos años". También recalca que el fenómeno derechizante no es exclusivo de Europa, sino que afecta a todas las democracias occidentales: "Lo hemos visto con Donald Trump en Estados Unidos y en América Latina se está viendo muy claramente, con los triunfos de Kast (Chile) o de Milei (Argentina), y con la previsible derrota de Petro en Colombia. Digamos que es una ola que está arrasando a todo Occidente". "El populismo de izquierdas fracasó" Una de las razones de la derechización de Occidente hay que buscarla en "la incorporación de nuevos jóvenes al electorado" que parecen menos reacios a votar a partidos de derecha o de ultraderecha que hace años. La otra hay que buscarla en el propio fracaso de la izquierda, que tuvo su oportunidad tras la gran crisis económica mundial de 2008: "Lo que dinamitó el consenso de posguerra en Europa y la tradicional alternancia entre partidos de centroderecha y centroizquierda fue la crisis de 2008. En los años posteriores creció muchísimo el populismo de izquierda, con Varoufakis y Tsipras en Grecia, o el auge de Mélenchon en Francia y Podemos en España. Pero ese populismo de izquierdas fracasó y ahora la ola viene por el otro lado. Ha sido un giro paulatino que pudo comenzar en torno a 2018 y que se aceleró tras la pandemia". "En las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 se visualiza perfectamente ese viraje porque, por primera vez, el proyecto europeo de democristianos y socialdemócratas, apoyado por verdes y liberales, se encuentra con que hay otra derecha europea, la que representa Giorgia Meloni, que entra y participa en el juego de las mayorías. Creo que esas elecciones europeas son las que simbolizan mejor el cambio", afirma. Mostaza también incide en que el bloque de la derecha se está haciendo con buena parte del voto obrero o de clase media-baja, que tradicionalmente había votado a la izquierda. "Claramente le está dando la espalda. Hay una parte de ese voto que se está yendo a Vox, otra a la abstención, y hay otra que se ha ido a partidos regionalistas o seminacionalistas de izquierda, como pueden ser la Chunta Aragonesista o Compromís. La sociedad se ha transformado y es evidente que ese voto de izquierda o de clase, si es que aún tiene sentido hablar en esos términos, ya no está en el populismo de izquierda. El voto de protesta y de impugnación del sistema que podían representar Podemos o movimientos como Occupy Wall Street o el 15M, hoy se encuentra en Vox". Asimismo, el politólogo considera que la izquierda tiene parte de responsabilidad en el auge de Vox: "En España, el término extrema derecha no ha sido descriptivo, sino valorativo, y la izquierda lo ha utilizado con demasiada alegría para definir cualquier cosa que no le gustara, ya sea Vox, el PP o Ciudadanos en su momento. Todo el mundo es extrema derecha para determinada izquierda y, al final, el electorado ha acabado un poco cansado de ese juego de trileros porque ahora ya estamos en otra pantalla". A Sánchez le ha interesado confrontar con Vox para debilitar al PP y lo que ha ocurrido es que Vox ha pasado de ser un partido irrelevante a tener un peso muy importante "A Pedro Sánchez le ha interesado confrontar con Vox para debilitar al PP y lo que ha ocurrido es que Vox ha pasado de ser un partido irrelevante a tener un peso muy importante. Es una estrategia que no suele dar buenos resultados porque también le pasó a Mariano Rajoy cuando intentó inflar a Podemos para debilitar al PSOE", dice.

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