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Los retos de Vox

2026-02-23 - 05:43

Se lo escuché hace poco a Pablo Iglesias. El problema de la izquierda a la izquierda del PSOE es que siempre tiene que definirse a partir de los socialistas, es decir, no como alternativa sino como complemento, y eso hace muy feliz al inquilino de la Moncloa. Tiene razón uno de los protagonistas de las primeras asambleas de Vistalegre, cuyas incongruencias políticas y personales, chapuzas mediante, dieron al traste con la formación. Algo equiparable ocurrió con Ciudadanos, al que una mezcla de oportunismo, error de cálculo y delirios de grandeza de Albert Rivera pusieron fin a un proyecto que había levantado mucha ilusión en Cataluña y en el resto de España. De Madrid al cielo, centrifugadora mediante. Vox tiene algo de Ciudadanos y de Unidas Podemos. Se ha constituido como un movimiento contra la "derechita cobarde" representada por el PP. No necesita programa porque el propio Gobierno de Pedro Sánchez le hace la campaña; incluso pesca en caladeros de votos vetados tradicionalmente a las derechas (igual el "franquismo sociológico" no se encontraba donde decían algunos analistas), empero, al igual que Podemos y Ciudadanos, es un gigante con pies de barro por tres motivos: no cuenta con suficiente número de afiliados reales de donde sacar cuadros para el partido (con el riesgo que eso supone); la estructura de la formación no está consolidada en todos los territorios y, por último, confía demasiado en la ilusión del voto joven, que es muy voluble, a diferencia del de los mayores, si no, que se lo pregunten a Iglesias y Rivera. Sin embargo, el principal reto de Vox es el papel de su líder. Santiago Abascal ha sido clave en el éxito del partido, pero su excesivo protagonismo silencia todo lo que no esté hecho a su medida. El liderazgo en política es importante, siempre que no se transforme en caudillismo, porque una vez cae el líder... ¿Sobreviviría Vox sin Abascal? Esa es la pregunta.

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