Los riesgos de la leche de fórmula contaminada con cereulida: se investigan más de 40 posibles casos en Europa y dos muertes
2026-02-07 - 07:05
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) lleva emitiendo en las últimas semanas varias alertas en referencia a la posible contaminación por cereulida en una serie de lotes de leche de fórmula para lactantes. En la última instancia, este miércoles se avisó de la retirada de los productos Babybio Caprea 1 y Babybio Optima 1, también retirados en otros 17 países, en base a los reportes de las autoridades sanitarias francesas. El aviso se produce en un contexto en el que se han venido sacando del mercado productos de leche de fórmula de diversas marcas (incluyendo Nestlé, Danone, Granarolo y Lactalis) en más de 60 países del mundo (29 en Europa), por incidencias rastreadas hasta un único proveedor chino de un ingrediente importante, el omega6 ARA. Ya se han registrado varios casos de intoxicación en otros países del entorno europeo: en Francia, donde hay cinco confirmados y seis sospechosos, se investiga la muerte de dos lactantes en relación a esta contaminación. También en Bélgica las autoridades estudian dos posibles casos, y en Reino Unido el número de intoxicaciones sospechosas se eleva a 36. La cereulida, una toxina muy estable Como indica Carme Bracke, investigadora de la Fundación Lucha contra las Infecciones, en declaraciones concedidas a 20minutos, "la cereulida es una toxina que produce una bacteria que se llama Bacillus cereus, que está en el medio ambiente. Es común que pueda estar no solo en los derivados lácteos, sino que también puede estar presente en arroces, pastas y sobre todo en alimentos ricos en hidratos de carbono o en salsas". La investigadora añade que "si estos alimentos se mantienen a temperatura ambiente durante mucho tiempo, la bacteria puede producir la toxina, que ingerimos los humanos y nos puede causar la enfermedad". Estas instancias son diferentes a instancias como la actual: "En este caso de los lactantes, los preparados ya tenían presentes las toxinas", señala. Hay que tener en cuenta además que cocinar los alimentos a las temperaturas recomendadas puede eliminar las células vegetativas, pero no necesariamente las esporas o la toxina; sobre todo, se debe evitar mantener durante varias horas los alimentos a temperaturas inadecuadas (más de 5 °C o menos de 57 °C) para evitar la proliferación de bacterias y las concentraciones peligrosas de la toxina. La cereulida es termoestable y resiste temperaturas de hasta 121o C sin inactivarse, por lo que en los alimentos contaminados existe riesgo al margen de la cocción o el método de cocinado que se emplee. Un riesgo elevado en lactantes La intoxicación que provoca aparece rápidamente (entre 30 minutos y seis horas después de consumir el alimento contaminado) y se caracteriza por náuseas intensas, vómitos, dolor abdominal y ocasionalmente diarrea. "En adultos inmunocompetentes suele ser un cuadro gastrointestinal autolimitado con de diarrea, vómitos, que termina por sí solo y que no necesita ningún tipo de tratamiento", añade Bracke. El riesgo, no obstante, es muy distinto para la población más vulnerable. "El problema aparece cuando afecta a gente con un sistema inmunológico poco desarrollado, como puede ser el de los lactantes, o gente inmunodeprimida: trasplantados, pacientes con quimioterapia...", advierte. "En los lactantes, sobre todo, suele causar problemas por deshidratación que pueden acabar provocando un shock por falta de líquidos". Bracke subraya varios factores que intervienen en esta mayor severidad. "En el caso de los lactantes, las fórmulas pueden suponer casi la totalidad de la ingesta diaria de alimentos. Si el producto está contaminado, eso puede suponer una ingesta muy elevada de la toxina". A esto se suma que "los lactantes tienen un sistema inmunológico no del todo desarrollado, por lo que su cuerpo no tiene la misma capacidad de contener la infección. Y además, el sistema digestivo de los lactantes tampoco está 100% desarrollado, con lo que tiene también más tendencia a la deshidratación". "Si está presente en el preparado, el riesgo de un lactante contraiga la intoxicación con un lote contaminado es muy alto, porque al final ingiere mucha toxina", sintetiza. Alimentos de riesgo B. cereus y sus esporas pueden estar presentes en casi todas las categorías de alimentos, incluyendo algunos deshidratados (como especias o hierbas aromáticas), las verduras, los cereales, la leche o la carne. Normalmente, los niveles son suficientemente bajos como para no representar ningún peligro. Sin embargo, la capacidad de B. cereus de formar esporas posibilita que las bacterias sobrevivan al procesamiento de los alimentos, y por ello la mayoría de las intoxicaciones, eméticas o de otra clase, se asocian con alimentos que tras cocinarse se mantienen a temperaturas inadecuadas durante demasiado tiempo; esta deficiente conservación provoca la germinación de las esporas, la multiplicación de células vegetativas y la producción de las toxinas hasta niveles peligrosos en el momento del consumo. En el caso actual que afecta a los productos de leche de fórmula, la contaminación se ha rastreado hasta el aceite de ácido araquidónico (ARA) u omega6 ARA. Controles y requisitos industriales Autoridades sanitarias como la AESAN establecen pautas estrictas en el tratamiento de los alimentos para evitar al máximo el riesgo de contaminación de los alimentos, que pasan por medidas de control en todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumidor. Concretamente, la legislación de la Unión Europea establece límites microbiológicos aplicables a B. cereus aplicables a los preparados deshidratados para lactantes y alimentos dietéticos para usos médicos especiales en lactantes, de manera que no entrañen riesgo. Además, se aplican controles oficiales para asegurar el cumplimiento de todos los requisitos legales, en la forma de inspecciones, auditorías y tomas de muestras regulares en todos los establecimientos alimentarios. Aún así pueden darse casos en los que estas medidas fallen, y ante estos incidentes la alarma y la respuesta rápida son cruciales. "Aunque la regulación es más estricta en los productos para lactantes, como hemos visto ha habido casos en los que pueden estar contaminados con la toxina", argumenta Bracke. "No se puede evitar ni con pasteurización ni con calentado. Lo que se puede hacer es en el momento en que se detecta una fórmula contaminada retirarla del mercado, identificar los lotes afectados y avisar a la población general". Y prosigue: "Lo importante en estos casos es retirar los lotes afectados del mercado. Y quienes los hayan adquirido, revisarlos y no utilizarlos". Precauciones para la prevención Como señala la experta, en casos como el de las fórmulas de leche, es muy importante estar atentos a las alertas y los avisos de retirada, y no emplear nunca los productos afectados por los avisos. También, se debe prestar atención a una correcta higiene de manos, especialmente antes de preparar y dar biberones al bebé. Cuando no se les den fórmulas líquidas, se deben seguir cuidadosamente las instrucciones de preparación, usar siempre recipientes limpios y estériles, hervir el agua con el que preparemos la fórmula y siempre usar la mezcla como mucho en las dos horas siguientes. En lo referente a evitar el riesgo general en la mayoría, Bracke ofrece algunas claves importantes: "Hay que intentar no dejar la comida a temperatura ambiente mucho tiempo, ya que esto favorece que la bacteria prolifere y produzca la toxina. Y es importantísimo lavarse bien las manos después de manipular alimentos crudos y cocinarlos muy bien, sobre todo si van a comerlos personas con el sistema inmune más debilitado". Por último, al recalentarlos se debe tratar de alcanzar temperaturas mayores o iguales a 74°C durante al menos 15 segundos, recordando que la cereulida es extremadamente estable y por tanto no deben consumirse aquellos alimentos que no hayan cumplido previamente con las condiciones de conservación adecuada. Referencias AESAN (2026). Intoxicación y toxiinfección por Bacillus cereus. Consultado online en https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/Bacillus_cereus.htm el 05 de febrero de 2026.